sábado 16 de diciembre de 2017 | 04:40
Columnas

Cadereyta y El Bronco: Uno menos

@ruizjosejaime mié 11 oct 2017 17:17
El Bronco aseguró que se quedaría los seis años como gobernador y, si no fuera el caso, que renunciaría.
El Bronco aseguró que se quedaría los seis años como gobernador y, si no fuera el caso, que renunciaría.
Foto propiedad de: Internet


Los disturbios y muertos en el penal de Cadereyta, Nuevo León, son la peor noticia que pudo recibir el gobernador constitucional y aspirante independiente a la Presidencia de la República, Jaime Rodríguez Calderón. La percepción y la realidad se hermanan. El clímax político de su carta de intención ante el INE, la preparación mediática, el uso de las redes sociales, todo se le derrumbó por los 16 muertos. Es hora del anticlímax.

El millón y pico de votos que obtuvo Rodríguez Calderón en 2015, se ha diluido, ahora son “votos” en contra. Toda gestión pesa y la gobernación del Bronco ha sido mala. En la época digital la memoria es larga porque existen los testimonios en las redes sociales y la horizontalidad democrática del acceso a las tecnologías hace que las promesas siempre estén, como discurso, vigentes.

Jaime Rodríguez Calderón, lo repitió donde pudo, aseguró que se quedaría los seis años como gobernador y, si no fuera el caso, que renunciaría. Ni una cosa ni la otra, por eso la tendencia social en Nuevo León es de que renuncie o, al menos, de que se vaya a su aventura de buscar la presidencia, pero que no regrese. En dos años, el Bronco destruyó las expectativas de los ciudadanos. Las firmas de apoyo no saldrán de Nuevo León, podrán salir de otras partes del país, de Nuevo León no.

La percepción general es que en los penales del estado existe el llamado autogobierno con el aval de las autoridades penitenciarias. Ningún estado del país padece las cifras mortales y la constancia y persistencia de motines como Nuevo León. ¿Por qué? Por la connivencia entre autoridades y el crimen organizado. La inseguridad fuera y dentro de los penales ha crecido en la gestión de Rodríguez Calderón, también los enfrentamientos.

En lo que va de la administración del Bronco, la cifra de muertos en penales ronda los 70. El procurador de Justicia del Gobierno de Nuevo León, es agredido por los familiares de los reos afuera del penal, porque existe opacidad en la información. Muchos familiares riñen con la policía lanzando piedras y trozos de madera. El gobierno de Nuevo León pierde control, autoridad y se le percibe como inepto.

Por los hechos penitenciarios, el discurso independiente del Bronco se derrumba, sus líneas discursivas contra la partidocracia, también. No se trata de quién gobierne, sino cómo gobierna. Los nueve disturbios que han existido estos dos años, lo rebasan. El Consejo Cívico de Nuevo León, que representa a los empresarios y a organizaciones sociales del estado, puntual, recoge el sentir de los regios:

“1.- Desde la sociedad civil organizada lamentamos la pérdida de vidas tras el motín registrado en el Penal de Cadereyta y condenamos los hechos que evidencian el poco control que tienen las autoridades estatales al respecto.

“2.- Es preocupante el uso de la fuerza para intervenir en momentos críticos, la tardía intervención en una jornada violenta que se prolongó durante más de 17 horas y un deficiente protocolo para atender a los familiares de los internos quienes exigían información.

“3.- En los dos años de la actual administración se han registrado 73 decesos de internos por hechos violentos en los penales de Nuevo León, frente a las 67 muertes en seis años de la pasada gestión estatal.

“4.- Exigimos a las autoridades de Nuevo León deslindar responsabilidades a través de una investigación objetiva y seria sobre los hechos violentos en el Penal de Cadereyta, siempre apegadas a derecho.

“5.- La crisis penitenciaria ha sido un tema reiterado por instancias como la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la organización Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos AC.

“6.- Nuevo León enfrenta retos importantes como éste que requieren de la total atención del gobernador Jaime Rodríguez y su gabinete. Es por eso que las autoridades no deben andar dedicando su atención y tiempo en una campaña de recolección de firmas mientras se detonan este tipo de crisis.”

Lo dicho: la ambición personal del Bronco por la Presidencia de la República contradice el interés, el bien común de los ciudadanos de Nuevo León. Jaime Rodríguez Calderón ya no puede deshacer esa contradicción, ni siquiera renunciando a su intención de ser presidente de México. Ya se le agotó el tiempo o, precisando, lo dilapidó. El Bronco despilfarró sus opciones. Ni credibilidad en el país ni credibilidad en Nuevo León. Resta y sigue. Uno menos.