jueves 19 de octubre de 2017 | 12:33
Columnas

Treinta y dos años después de 1985, un fuerte sismo sacude a la Ciudad de México

@erosuamero mié 20 sep 2017 10:20
La tensión, la desesperación y los malos recuerdos se apoderaron de muchas personas.
La tensión, la desesperación y los malos recuerdos se apoderaron de muchas personas.
Foto propiedad de: Internet

 

De acuerdo al Servicio Sismológico Nacional (SSN), un terremoto de magnitud 7.1 grados sacudió fuertemente la Ciudad de México a las 13:14 horas, causando pánico entre la población, justo el día que se cumplieron 32 años del catastrófico terremoto ocurrido en 1985, el cual provocó miles de decesos en la capital del país. Según datos de esta misma institución, el epicentro del movimiento telúrico se localizó a 120 kilómetros al sureste de Axochiapan, en Morelos, con una profundidad de 57 kilómetros.

Pese a que el terremoto fue de menor intensidad que el registrado el jueves 07 de septiembre del año en curso a las 23:50 horas, con una magnitud de 8.2, y que dejó más de 35 muertos, lo cierto es que el sismo de esta ocasión ocasionó más daños a la infraestructura de varios inmuebles en la capital y en los demás estados en los que se pudo sentir.    

Como suele suceder, los servicios de telecomunicación se colapsaron minutos después de que el terremoto sembró el miedo entre los habitantes de la Ciudad de México, el Estado de México, Morelos y demás estados, que por temor a las réplicas que usualmente tienen lugar después del movimiento principal, desesperadamente intentaban localizar a sus familiares y seres queridos. Por otra parte, las principales redes sociales de manera inmediata comenzaron a hacer circular las noticias de lo acontecido por medios de internautas que se encontraban en distintas partes de las zonas afectadas, que desafortunadamente, fueron en su mayoría colonias de la CDMX en donde más fuerte se sienten este tipo de fenómenos naturales. 

La tensión, la desesperación y los malos recuerdos se apoderaron de muchas personas, desatando la histeria colectiva en varios de los puntos afectados por el terremoto, dejando entrever así que pese a que en nuestro país se ha avanzado muchísimo en cuanto a protocolos de protección y seguridad ante este tipo de acontecimientos, la vulnerabilidad de la población se deja ver ante fenómenos tan impredecibles como éstos. Pese a esto, aún falta mucho trabajo en este rubro, ya que de acuerdo con una publicación sobre las experiencias en la administración de riesgos naturales en diferentes países del mundo que coeditaron el Gobierno de México junto con el Banco Mundial con motivo de la reunión del G20 en Los Cabos en el año 2012, en México ocurren cada año más de noventa temblores con magnitud superior a cuatro grados Richter, generando daños catastróficos con niveles de hasta 12 mil millones de dólares, como en el caso del terremoto de 1985.

A esto hay que aumentarle de igual manera que México es muy susceptible a las catástrofes causadas por fenómenos hidrometeorológicos, ya que es el único país que sufre las consecuencias de huracanes originados en diferentes océanos. De hecho, estos fenómenos son los que han causado las peores pérdidas económicas en los últimos años.

Por lo tanto, como lo mencioné anteriormente, hay que  trabajar arduamente en este rubro. Así, el gobierno junto con la sociedad civil debe de trabajar de manera conjunta en políticas públicas que disminuyan y, en el mejor de los casos, prevengan catástrofes de esta naturaleza.

Me encuentro atónito ante lo acontecido estas últimas horas, ya que nunca había experimentado un terremoto de semejante intensidad. Eso me hace revalorar de manera oportuna los inmensos esfuerzos de todos aquellos rescatistas que sin importar el sacrificio, han destinado su tiempo, esfuerzo y recursos para ayudar a esa parte de la población que no corrió con la misma suerte que un servidor.

Ante esto, mi más sincera admiración y agradecimiento para aquellos seres humanos que, de nueva cuenta, hicieron y siguen haciendo esa labor de rescate que, en “teoría”, es responsabilidad de nuestro impopular y mediano gobierno.

Que el día de hoy sea mejor que el de ayer. ¡Fuerza, México!

 

Gracias por su lectura. 

Twitter: @erosuamero

Facebook: Eros Ortega Ramos

Correo electrónico: [email protected]

*El autor es licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.