lunes 18 de diciembre de 2017 | 12:30
Columnas

El sexenio sin fortuna de EPN, la estupidez de Calderón y el cinismo de Dante

@ginesacapulco mié 20 sep 2017 22:37
El presidente ante la tormenta continúa al timón sin titubear.
El presidente ante la tormenta continúa al timón sin titubear.
Foto propiedad de: Internet

 

   ¿Quién hoy ya puede dudar de la pésima fortuna de la administración Peña Nieto? Desgracias de todo tipo, incidentes como las extrañas explosiones en la torre de PEMEX, accidentes, terremotos, huracanes, masacres de estudiantes, gobernadores criminales (hoy la mayoría presos y/o procesados), la brutal caída de los precios internacionales del petróleo, la campaña y el triunfo de Donald Trump, la volatilidad en el tipo de cambio del peso, la fuga del Chapo Guzmán, un clima de total impunidad en la que se movía toda la clase política, la herencia maldita de la guerra absurda, innecesaria y perdida de Calderón, y hasta la caída de un satélite mexicano en su lanzamiento, tan solo por mencionar los que se vienen a la mente en lo que se escriben estas líneas. Imaginemos tan solo la vocación reformista de esta administración federal en un escenario como el de principios del 2007: un México con paz social, con el precio del crudo por las nubes y sus excedentes dilapidados, sin desastres naturales, una administración en Washington con espíritu de colaboración hacia su país vecino del sur, en fin, con un enorme margen para que México hubiera experimentado una etapa de florecimiento ejemplar a todo el mundo.

Esto no fue ni es así, y el presidente ante la tormenta continúa al timón sin titubear. Por otro lado, ante el desastre de este nuevo fatídico 19 de Septiembre (tétricamente, 32 años después del primero) el ex-presidente Felipe Calderón mostró ayer, en un solo comentario en su cuenta de twitter, su inmensa estupidez sin límites, al proponer, ni más ni menos, que ¡el uso de maquinaria pesada para el rescate de sobrevivientes!, esta barbaridad va contra el ABC del rescatismo en terremotos, ya que su uso equivale a matar a todo ser vivo que continúe atrapado entre los escombros, esta brillantísima propuesta solo muestra su altísimo grado de mediocridad como ser humano, o algo más grave, su desprecio total por la vida humana, mismo que demostró, sin ambages, durante su periodo presidencial.

En estos momentos en que la ciudadanía y la clase política viven una especie de divorcio irreconciliable, la solidaridad ciudadana ha sido patente de nuevo en la desgracia, pero sin duda las corporaciones de seguridad del Estado mexicano, llámese policía, Marina y Ejército Mexicano, trabajan hombro con hombro, con una coordinación con los civiles que no se vio en 1985, a pesar del hecho inevitable de que estos eventos rebasan a cualquier autoridad, en cualquier parte del mundo. En medio de este clima de bajísima reputación de todo nuestro sistema político, ha emergido un clamor ciudadano por redestinar parte de los números obscenos que se le asignaron a nuestro atrofiado sistema electoral y de partidos políticos, se ha levantado vía redes sociales esta exigencia, lo cual pone a prueba a un personaje siniestro de la política mexicana, Dante Delgado, dueño de la franquicia del partido naranja, que tiene la desfachatez y el cinismo de decir estar a favor de la eliminación del financiamiento público a estos entes de interés público, al tiempo que se ha enriquecido de forma grosera al amparo de SU partido.

Dante Delgado, es tu oportunidad de sumarte a los Ciudadanos en su legítima exigencia, y lograr algo en ese sentido; veremos si su propuesta es sincera, o si de plano, nunca debió reintegrarse al servicio público a su salida de prisión a finales de los años 90.