miércoles 18 de octubre de 2017 | 11:23
Columnas

El puerto jarocho, en solidaridad ante la tragedia

@mar_morales_ mié 20 sep 2017 21:53
Centro de Acopio ubicado en el Club de Leones, en el puerto de Veracruz
Centro de Acopio ubicado en el Club de Leones, en el puerto de Veracruz
Foto propiedad de: Mar Morales

Parecía un día normal, solo con los recuerdos, con la memoria, con el dolor de hace 32 años.

A todos nos sorprendió. No sabíamos cómo reaccionar cuando nos dimos cuenta que la tierra se movía precisamente un 19 de septiembre.

Hace un año que dejé la capital del país para regresar al puerto de Veracruz, lugar que me vio nacer.

Lo hice, debo confesarlo, en gran parte para alejarme de los sismos, pues no logré superar – y menos lo haré ahora – aquel 19 de septiembre de 1985.

Fue un movimiento brusco, un gran brinco. Las botellas de agua sobre la mesa del comedor vibraban con tal fuerza que se fueron al piso. Miles de imágenes se aglutinaron en mi cabeza. Pensé que si aquí se sentía con tal fuerza, en la capital sería un desastre.

No dejé de pensar en mi familia que aún vive allá ni en los muchos amigos,  grandes amores que la vida me puso enfrente y que fueron parte de mí durante los 30 años que ahí viví.

Justo debía salir a recoger a mi hija a la escuela y en un acto involuntario, quizá una torpeza, me subí al auto y manejé hacia el lugar donde se encontraba…

La radio fue mi compañera y fue entonces cuando descubrí la magnitud de la tragedia. Lloré todo el camino. Sí, mi bella Ciudad de México de nuevo estaba en ruinas.

Al transcurrir las horas el terror aumentaba. Quería saber de todos mis seres amados y cada imagen que aparecía en la televisión y en las redes sociales aumentaba mi angustia.

Pero como siempre, desde el dolor, surgen las fuerzas, el deseo de ayudar al que no tiene nada.

Un grupo de amigos nos empezamos a organizar. Había que mandar algo que fuera útil allá: medicinas, comida enlatada, todo tipo de víveres.

Sin importar que fuera muy tarde empezaron las llamadas, la movilización. Los centros de acopio se instalaron en el correr de la noche y muy temprano, al amanecer.

México no durmió. La solidaridad era el tenor y había que unirnos pronto.

En el fraccionamiento en el que vivo nos empezamos a organizar.  Se fue llevando poco a poco los donativos a la Cruz Roja y de inmediato los clubes de leones y Rotarios abrieron sus puertas para recibir a todo aquel que quisiera compartir lo poco o mucho que tiene con nuestros hermanos en desgracia.

En el transcurso del día de hoy recorrí varios centros de acopio. Los vi desde los más sencillos hasta los más grandes. Personas humildes que llegaban a pie con unas latas de atun o un kilo de frijol, otros, los de mayor poder adquisitivo, llenaron sus camionetas de despensas para compartir.

Me llamó particularmente la atención ver a los ex trabajadores del SAS, liquidados hace un año, empezar a llegar a sus antiguas instalaciones con víveres para los damnificados. Estas personas, pese atravesar momentos tan duros y no tener empleo, se solidarizaron con quienes están viviendo momentos de terror.  

Unas amistades de la infancia, que prefieren el anonimato para no “lucirse”, según sus propias palabras, nos dieron una importante donación de gasas, vendas, jeringas, sueros, medicinas y otros artículos de uso médico que se fueron de inmediato rumbo a la capital. Junto a ello, un grupo de médicos voluntarios       que ayudarán a los heridos.

Historias como estas, en las que todos somos uno en los momentos de desgracia, son las que nos hacen sentir que vale la pena seguir y comprobar que en verdad somos más los buenos…

Lo que se pide llevar a los centros de acopio es lo básico:

Alimentos enlatados

Granos (Arroz, frijol, lentejas)

Artículos de limpieza (jabón en polvo, cloro, detergente líquido, escobas, recogedores)

Artículos de higiene personal (jabones, toallas sanitarias, pañales, papel sanitario)

Aceite comestible.

Medicinas no caducas.

Cobijas.

Recordemos que en estos momentos, cualquier cosa, por pequeña que parezca, para quien perdió todo es una gran ayuda.

Va por ellos, va por nosotros, va por todos. #FuerzaMexico