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Columnas

El Frente Ciudadano por México y la experiencia en Latinoamérica. Parte II

@JorgeRetanaYart mié 20 sep 2017 21:06
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Estamos hablando de los Frentes Políticos en América Latina. El caso de la coalición que lleva al poder a Hugo Chávez en 1998-99 (Movimiento V República, luego como PSUV) constituye una síntesis histórica: de la Unidad Popular chilena en donde predominó la ideología marxista y del Frente Amplio de Uruguay en donde gravitó el nacionalismo, la democracia, el independentismo económico y la soberanía política, integrando a su plataforma programática el pensamiento del prócer libertador de las luchas independentistas en Uruguay, Argentina y Paraguay, José G. Artigas, siendo en el caso venezolano, Simón Bolívar. En Cuba, se usó en la revolución el referente de José Martí.

Con la conformación del MVR  en mayo de 1997, Hugo Chávez (antes conformó el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200, MBR-200, con el que intentó el golpe de Estado en febrero de 1992) tenía por encuestas, el 10% de las preferencias electorales; cuando concluye la elección presidencial de 1998, Hugo Chávez había recibido el 56.20% del total de los votos emitidos, una mayoría absoluta, superando ampliamente a sus contrincantes (39.97% tuvo el más cercando, apoyado por los partidos tradicionales, Acción Democrática, socialdemócrata, y el COPEI, social- cristiano, y todos los demás que existían (lo que significó un “todos contra Chávez”), quien en contrario, constituyó el “Polo Patriótico” en una coalición con el Movimiento al Socialismo (MAS), el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), el Partido Patria para Todos (PPT), el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y otras fuerzas más pequeñas. Hasta aquí, lo que tenemos es una coalición democrática anti-establishment pero con una plataforma programática desde las posturas de izquierda, en donde la ideología predominante es el Independentismo y el Socialismo. Es decir, en esta primera etapa, las fuerzas coaligadas convergen en un programa democrático, popular y patriótico, aunque la ideología socialista está presente, pero no es aún dominante.

El empoderamiento del pueblo durante su gobierno para buscar la justicia social, y la propuesta de una Asamblea Constituyente que refundara la República, con una gran reforma constitucional, eran los dos grandes ejes de su propuesta de gobierno, cuyo resultado sería una “revolución pacífica”. Al término de la elección se había derrumbado todo el viejo sistema político venezolano. En realidad la “revolución chavista” se había puesto en marcha desde ese día, promulgándose luego “la Constitución Bolivariana de la V República”, después aprobada en un referéndum confirmatorio (15 de diciembre de 1999). El MVR se convirtió en partido político, con él, Chávez obtuvo otro mandato presidencial (año 2000), fue ratificado en su cargo presidencial en 2004 y vuelto a elegir en las elecciones de 2006 (obtuvo más del 60% de la votación), y se mantuvo como tal hasta 2007, cuando se fusionó con otros partidos de la izquierda, socialista, comunista, populares y democráticos, en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el cual él dirigió hasta 2012, año en que ganó otra elección presidencial en octubre de 2012, pero ya no pudo jurar el cargo y de allí hasta su muerte en marzo de 2013. Nuevamente, un eje estratégico del programa de las izquierdas, es combatir hasta sustituir el modelo de economía neoliberal. Socialmente, integra a las clases populares, la intelectualidad de izquierdas, un sector grande de militares “bolivarianos”, estudiantes, campesinos y por primera vez, a los indígenas (aunque no suman más del 2%).

Obsérvese, que el MVR se presenta en una coalición de plataforma electoral común, un frente de izquierdas con un programa democrático y nacionalista, el predominio de la ideología socialista unida al bolivarismo, llega con la fundación del PSUV, que desintegra la coalición frentista y procede a la fusión orgánica de las izquierdas en un solo partido. Aquí la influencia del modelo cubano es clara: un proceso similar llevó en Cuba a la fundación del Partido Comunista Cubano que integra a todas las izquierdas, nacionalista, popular y socialistas, incluso al grueso del ejército, con la figura de José Martí al fondo. Vean ustedes como el referente de los próceres de las independencias latinoamericanas es recurrente, salvo en el caso de la Unidad Popular chilena. Y en el caso mexicano del FDN, son los líderes de la “Revolución Mexicana”. Tales referentes históricos, son una constante en los “polos de  izquierdas”. En “el chavismo”, la fusión del ideario bolivariano con la ideología marxista de perfil latinoamericano, crea la versión del socialismo del siglo XXI. En esencia, un gobierno reformador radical.

Obsérvese también, que desde la UP chilena, el Frente Amplio de Uruguay, el FDN mexicano y el MVR en Venezuela con Chávez, se trata de Frentes Políticos o coaliciones, tanto ideológicas como programáticas para formar gobiernos de coalición y ejercer el poder con sustento en tales convergencias, cuando en México hoy nos dicen que el “Frente Ciudadano por México” es anti-ideológico y mínimamente programático (se mencionan 5 puntos de coincidencia), entonces la pregunta es ¿de qué se trata realmente ese Frente? No les une la ideología, tampoco un programa amplio de gobierno común, sino coincidencias que pueden darse hasta entre un grupo de amigos (corrupción, etc.), entonces ¿qué es? Pero sigamos revisando la experiencia regional.

Algo distinto sucedió y sucede en Ecuador: la llamada “Revolución Ciudadana” con el ex Presidente Rafael Correa al frente, formando una “Alianza PAÍS”, surge en Enero de 2007. “Alianza PAIS” surgió como una coalición política que estuvo formada por más de 30 organizaciones políticas y sociales, entre las cuales destacan: Movimiento PAIS, Partido Socialista-Frente Amplio de Izquierda, Nuevo País, Acción Democrática Nacional, Iniciativa Ciudadana, Movimiento Ciudadano por la Nueva Democracia, Amauta Jatari, Alianza Bolivariana Alfarista, Poder Ciudadano, PTE, Alternativa Democrática, y Ruptura de los 25, luego se amplió la coalición y se adhirieron más organizaciones.  Es un proyecto político que según, uno de sus ideólogos Galo Mora, pretendió desde el principio viabilizar la construcción de un Estado al servicio de las grandes mayorías, que pone al ser humano por encima del capital, por lo que su objetivo mayor es construir “el socialismo del buen vivir”, entendido como la construcción de una sociedad incluyente, solidaria y justa; además, promoviendo la libertad basada en la justicia, la democracia, la paz y las relaciones equitativas orientadas al bien común, para todo lo cual, se aprobó en 2008,  la “Nueva Constitución de Montecristi”, que –por primera vez, también-, reconoce como sujeto de derechos a la naturaleza. Un signo político distintivo de la Revolución Ciudadana en Ecuador, es la casi ausencia referencial de un prócer independentista, ya que sólo una de las más de 30 organizaciones, configura el concepto de “Alianza Bolivariana”, es entonces, más o menos débil dicho elemento, que es muy fuerte en otras construcciones frentistas.

Aquí tenemos dos convergencias estructurales entre “el chavismo” y la “Revolución Ciudadana” ecuatoriana: la figura de un socialismo adaptado a las condiciones de la sociedad nacional, a su situación estructural, con ciertas innovaciones políticas, pero con un proceso de refundación de la República emitiendo un nuevo Pacto Social constitucional (llamada “revolución constitucional”), como eje del proyecto a futuro, recuperando un sistema de planificación descentralizado y participativo, con objetivos nacionales, de corto y largo plazo (llamada “Planificación para el Buen Vivir”), no sólo, como ejes discursivos, sino de la gestión de gobierno post-neoliberal.

Pero la coalición, nuevamente integra un “polo de izquierdas” (izquierda ciudadana e izquierda partidista) con un programa de reivindicaciones en donde predomina el componente de las organizaciones ciudadanas, todo indica, que no se sobrepusieron organizativamente dentro del bloque formado los partidos políticos tradicionales y está presente también la ideología socialista, pero bajo un manto ciudadano y moderno. Nuevamente, hay un claro pluralismo ideológico, dentro del campo de las expresiones de izquierda y hacia afuera, sin vínculos ideológicos con la derecha de perfil eclesiástico, un frente en donde la justicia social, es un objetivo político fundamental.

En Bolivia, Evo Morales es producto de un conjunto de movimientos populares que tienen uno de sus referentes centrales en las políticas sobre drogas prohibidas, por tanto, es un líder muy representativo como cocalero indígena de frente a un doble contexto problemático: la política regional sobre drogas desde los EUA, y el cambio social de los indígenas bolivianos (62% de la población total) a campesinos cultivadores y actores al nivel estatal en la política de su país, convirtiéndose en movimiento de sindicatos campesinos cocaleros, un trabajo organizativo y de concientización hecho por el partido MAS (Movimiento al Socialismo) boliviano durante muchos años, campesinos que carecían de una representación formal (el Movimiento Nacional Revolucionario, MNR dominaba la escena política oficial) en los órganos del Estado (Congreso, capturado por las élites), con un gobierno militar (Hugo Bánzer) que les reprimía sistemáticamente, pero pudieron movilizarse, e incluso, protagonizar huelgas.

El “punto de quiebre” político-social se ubica en abril del 2000 (“guerra del agua”, una protesta masiva contra los incrementos de tarifas, servicio manejado por una empresa transnacional), a lo cual el gobierno militar responde imponiendo el Estado de Sitio y encarcelando líderes, aunque finalmente, la concesión de agua es revocada. Pero unos meses después, en septiembre del mismo año 2000, resurge la lucha y los indígenas aymaras realizaron (apoyados por mineros, transportistas y profesores) un masivo bloqueo de carreteras desde 20 provincias que desembocaban en La Paz (la capital) exigiendo el cumplimiento de compromisos anteriores del gobierno en materia de economía regional (el gobierno de Bánzer hizo concesiones en 71 puntos presentados por los líderes). Una de las consignas indígenas decía: “No queremos pagar por el agua, no queremos pagar por nuestra tierra, la coca sembraremos de por vida, la coca es nuestra madre” (www.uasb.edu.ec/UserFiles/369/File/PDF/Actividadespadh/.../quirogaflores.pdf).

Un movimiento eminentemente político que  empezaba a sitiar a los sostenedores del neoliberalismo económico en Bolivia. En las elecciones intermedias de 2003, cambia la representación en el congreso boliviano, y el Partido MAS introduce un bloque amplio de legisladores, pero el cambio decisivo se produce en septiembre-octubre de 2003 en la llamada “guerra del gas” (Bolivia es el primer productor de gas en Sudamérica) una multitudinaria protesta popular encabezada por indígenas de distintas naciones y muchas organizaciones y sindicatos, que demanda el fin de las concesiones de explotación del gas a las empresas transnacionales y la vuelta al control del Estado. En este punto, las reivindicaciones nacionales dominan la lucha indígena-campesina.

El frente político o coalición que llevó a Evo Morales al poder en diciembre de 2005 se llamó “Nueva Izquierda Indígena” destacan el partido MAS (del que Evo es también dirigente), pero socialmente, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) fundada en 1979, la Central Obrera Boliviana, que agrupaba a los mineros, la Federación Especial del Trópico (una de las 6 federaciones de sembradores cocaleros que dirigía Evo Morales). Su consigna fundamental fue: "contra la erradicación de la coca, para la estatalización de los hidrocarburos y la convocatoria de una Asamblea Constituyente“. Para los cocaleros bolivianos, el problema es de los consumidores que la usan en forma de droga ilícita, no para los indígenas que la cultivan desde tiempo inmemoriales. La última reelección en 2014 le otorga a Evo Morales un mandato que vence en 2020. Durante su gobierno, la pobreza en Bolivia cayó desde 36.7% (2005) al 16.8% de la población total.

Estamos ante una nueva experiencia de frente político o coalición ideológica y programática, con poderosas organizaciones sociales de nivel nacional integradas bajo la conducción política de un partido muy representativo, una coalición formada décadas atrás en la lucha social, en la protesta y la movilización masiva. Hay toda una identificación de objetivos sociales y políticos que la fueron forjando hasta tomar el poder y refundar el Estado liberal en Estado Plurinacional de Bolivia, con nueva Constitución. Coalición para el cambio social y la refundación del poder y la sociedad. 

Nada más ajeno a la improvisación y los acuerdos cupulares al calor de la coyuntura.

Ahora, vamos a ilustrar nuestra narrativa con una coalición de derecha: el movimiento que lleva al poder y vence al neo-peronismo Kirschnerista en Argentina, que encabezó Mauricio Macri, electo Presidente de la República en diciembre de 2015: el “Frente Cambiemos”, primeramente formado por el PRO o Partido Propuesta Republicana (del que es líder Macri), la Unión Cívica Radical, Coalición Cívica ARI (Afirmación para una República Igualitaria), luego se agregaron el Partido Conservador Popular y el Partido Demócrata Progresista, esencialmente, quienes obtuvieron el 51.34% en segunda vuelta, contra 48.66% del candidato justicialista (su coalición centro-izquierdista se llamó “Frente para la Victoria”). En los medios nacionales e internacionales, la coalición de Macri fue descrita como una “alianza conservadora”, otros la denominaron “de centro liberal desarrollista”, pero la indefinición fue que parte de su oferta electoral fue presentarse como una alianza política trans-ideológica, desideologizada, pragmática. Vale la pena anotar que la izquierda argentina fue dividida a esta elección, aparte del Frente para la Victoria (oficialista),contendió el “Frente de Izquierda de los Trabajado