martes 21 de noviembre de 2017 | 09:44
Columnas

Crónica política. ¿Llegará el Bono Catastrófico a Oaxaca y Chiapas? ¿Cuándo?

@rosyramales jue 14 sep 2017 08:41
 Hemos visto a Alejandro Murat Hinojosa recorriendo municipios y colonias con el agua hasta la cintura.
Hemos visto a Alejandro Murat Hinojosa recorriendo municipios y colonias con el agua hasta la cintura.
Foto propiedad de: Internet

¿Cómo vemos al Gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, ante la devastación del terremoto del pasado 7 de septiembre? Preocupado, angustiado, con toda seguridad por falta de recursos económicos para la reconstrucción de la zona afectada que comprende 41 municipios del Istmo de Tehuantepec, pero también algunos de las sierras Norte y Sur de la entidad.

Me parece que aún se desconoce la magnitud de los daños causados por el terremoto, cuya afectación se hizo mayúscula por el reblandecimiento de la tierra y de las casas por las constantes lluvias del último mes. Después de una larga sequía, en Oaxaca llovió a cántaros de día y de noche, ocasionando serios perjuicios en la región de los Valles Centrales.

Y hemos visto a Alejandro Murat Hinojosa recorriendo municipios y colonias con el agua hasta la cintura; recorriendo las poblaciones afectadas por el sismo. Claro, es su obligación; sin embargo, es justo reconocer su actuación porque no habiendo nacido en la entidad, se ha puesto la camiseta mejor que sus antecesores, la mayoría de ellos oaxaqueños de nacimiento, pero devastadores como el mismo sismo, y cuando ocurría una tragedia por fenómeno natural acaso iban un día al lugar del desastre y ya.

Solamente a Heladio Ramírez López se le vio trabajar con tanto ahínco ante la desgracia de su pueblo como lo está haciendo Alejandro Murat, quien poco a poco está ganando esa legitimación que no pudo obtener nada más con el triunfo en las urnas electorales. Lástima que sus colaboradores le ayudan poco, hay entre ellos muchos inexpertos y sin conocimiento de la realidad oaxaqueña.

Tampoco le ayudan como debieran los diputados locales de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI); varios de ellos andan más preocupados tomándose la foto y haciendo proselitismo a costa del dolor, del duelo y de la necesidad de los damnificados por el sismo, que ocupados en cómo ayudar con acciones de fondo.

En fin, retomando el tema del dinero. Tan pronto como la Secretaría de Gobernación declaró emergencia para los municipios afectados en Oaxaca y Chiapas por el terremoto (y previamente por las lluvias), se activó el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), el cual ampara cinco mil 69 millones de pesos.

Sin embargo, como bien dijo el diputado federal Francisco Martínez Neri, es insuficiente para el tamaño de la tragedia en las entidades afectadas por el sismo, sobre todo Oaxaca, donde ya suman 76 muertos y donde una de cada tres viviendas se cayó en los municipios del Istmo de Tehuantepec, además de templos, hoteles y edificios públicos.

Y falta ver y cuantificar los daños en las comunidades de las sierras Norte y Sur, a las cuales las autoridades tanto federales como estatales han puesto poquísima atención.

Ciertamente, genera tranquilidad saber de la existencia del llamado Bono Catastrófico renovado anualmente desde hace tres años por el Gobierno Federal, el cual puede ascender a 360 millones de dólares, de los cuales entre 140 y 150 millones serían para casos de sismo que rebasen los 8.1 grados; y en caso de emergencias por huracanes serían 100 millones de dólares para zonas del Pacífico y 75 millones para el Atlántico.

¡Estamos salvados! Eso pensamos de inmediato ante la existencia del Bono Catastrófico. Pero no es tan fácil activarlo, pues es necesario cumplir una serie de condiciones y requisitos, porque los bonos están diseñados para la atención en situaciones de emergencia y reconstrucción de infraestructura pública federal, estatal y municipal, así como vivienda en situación de pobreza.

De entrada se cumple con la intensidad mayor a 8.1 grados, y el resto de las condicionantes deben cumplirse cabalmente y comprobarse de manera fehaciente.

Además, la activación de los recursos, que podrían ser operados por el Fonden, no es tan fácil ni en su totalidad. Cuando la reciente entrega del Paquete Económico 2018, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, dijo que aun no pueden saber de cuánto podrían ser los recursos que se reciban del Bono Catastrófico por el sismo, pues “depende de la magnitud y la geografía, y si efectivamente se cumplen con los extremos que están en la garantía”.

Ups.

Y la activación tardaría cerca de un mes. Quien sabe si los damnificados aguanten hasta entonces para empezar a ver la reconstrucción. Incluso, ya hay reclamos y advertencias en que no quieren ver más a políticos tomándose la foto y llevando nada más despensas, quieren sus casas, sus edificios públicos, sus templos.

Claro, el Istmo de Tehuantepec es una región hasta cierto punto prodiga, y la gente come animales y vegetales silvestres. Lo que realmente necesita es casa, escuelas, templos, palacios municipales, plazas públicas, carreteras, servicios, fuentes de empleo, etc.

En fin,  esta semana José Antonio Meade recorrió parte de la zona afectada y esperanzadoramente dijo que “el Gobierno de la República tiene garantizado el apoyo financiero a la zona del Istmo de Tehuantepec…Se cuenta con una arquitectura financiera que se desplegará de forma correcta, como los seguros que cuentan las escuelas, hospitales y carreteras. Es financiamiento presupuestario con acceso a seguros para cobertura catastrófica, por lo que estamos listos para hacerle frente a la contingencia”.

¿Se referirá al Bono Catastrófico? Pero no dijo cuándo el estado de Oaxaca contará con ese financiamiento. ¿Y también cuando para Chiapas?

Pero esperemos que sea cierto su anuncio, y que no se trate de meras palabras de un placeo del presidenciable por la zona afectada.

***

Correo: [email protected]