viernes 17 de noviembre de 2017 | 01:35
Columnas

Los seguros y los desastres naturales

@rickypedraza mié 13 sep 2017 11:27
En la parte de daños, los seguros también tienen  datos para poder asegurar edificios.
En la parte de daños, los seguros también tienen datos para poder asegurar edificios.
Foto propiedad de: Internet

Los datos que utilizan las aseguradoras para determinar los costos de las primas de seguros se basan en la ley de los grandes números. En México, cada aseguradora tiene los datos suficientes para calcular cuánto se va a pagar y con qué se va a pagar cada siniestro.

Los grandes números

En el caso de los autos, se sabe la estadística de los choques y robos de cada tipo de vehículo basados en el año, color y localidad en la que se encuentra. También tiene los costos de todas las refacciones según la gravedad del accidente por lo que puede hacer un cálculo actuarial preciso de cada accidente.

En el caso de las personas sucede lo mismo. Los cálculos de las primas de los seguros de vida y de gastos médicos mayores se basan en cálculos minuciosos de las tendencias de salud y de los avances médicos del momento.

En la parte de daños, los seguros también tienen  datos para poder asegurar edificios. Si estás en ciertas zonas la prima sube. Por ejemplo, un seguro contra inundaciones para una casa que está a lado de un río, seguramente será muy caro o no puede ser emitido porque el riesgo es inminente.

No se puede asegurar contra algo que no sabemos cuándo y cómo va a pasar. La naturaleza del seguro es tener un respaldo económico contra algo que puede pasar con la condición de que sea fortuito, inesperado y contundente.

Seguro contra desastres naturales

Los países pueden asegurarse contra desastres naturales pero los costos de estos tipos de seguros en muchas ocasiones superan los beneficios. ¿Por qué? Para que un seguro tenga un respaldo se debe crear un fondo para cubrir desastres. Si pocos países se aseguran, el fondo es más pequeño por lo que las aportaciones tienen que ser mayores.  El pago de la prima podría ser en ocasiones mayor al costo de la misma desgracia.

Es difícil establecer un costo de prima que le sea atractivo o costeable a todos los países, sobre todo si son pequeños o con economías con las que apenas sobreviven. El gran problema para diseñar un producto competitivo es muy complicado hacer un cálculo actuarial para cubrir la posibilidad de un terremoto pues los datos no siguen un comportamiento con el que se pueda hacer una predicción. Con predicción me refiero a una predicción estadística, no de adivinos.

 

México, en 2006, se convirtió en el primer país latinoamericano en emitir un bono de catástrofe de 160 millones de dólares para cubrir los daños de un potencial terremoto. Este bono se emitió con una reaseguradora. Esta entidad es la aseguradora de las aseguradoras. Cuando los montos de cobertura son mayores a los fondos que tiene una aseguradora para cubrir desastres, las aseguradoras recurren a las reaseguradoras. Ellos cubren riesgos mayores al tener mayores fondos.

México, asegurado

En agosto de este año, el Banco Mundial emitió un bono por un total de 360 millones de dólares para cubrir desastres naturales en el país. El bono se secciono en 150 millones de dólares para sismos, 100 millones de dólares para huracanes en que nazcan en el Atlántico y 110 millones si ocurren en el Pacífico.

El fondo sirve para proteger de manera financiera al Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales. Esto protege al fondo y permite pagar los daños causados por cualquier desastre natural contemplado en los lineamientos del bono.

El pago de este bono se dará después de que el Servicio Geológico de  los Estados Unidos analice y determine si el sismo cumple con lo que estableció como válido en el bono. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ya se encuentra recolectando datos para comenzar el proceso de evaluación del siniestro.

¿Y los particulares?

Los estados en los que hubo más daño son en los que la penetración de seguros está por debajo de la media nacional. ¿Qué significa esto? Que las probables pérdidas financieras para las aseguradoras por el sismo serán muy bajas al tener muy pocos lugares asegurados en donde más daño hubo.

Es una situación complicada para las personas que resultaron afectadas por el sismo pues la gran mayoría no tendrá el apoyo económico del cobro de la prima de un seguro. También muchas de esas personas no tienen la capacidad económica para pagar una prima de seguro de daños, que en ocasiones es muy baja en comparación a los beneficios que pudieran obtener para reparar su hogar.

Los gobiernos municipales y estatales de los estados afectados tendrán un ardua labor en reparar todas los lugares públicos, calles y carreteras. Si sumamos a esto, el apoyo económico que buscarán las personas afectadas también harán que las labores de reconstrucción sean complicadas.

Difícil panorama el que enfrentarán los miles de afectados por el sismo. Esperemos que lo que se obtenga de los fondos de desastres sea aplicado de manera estratégica e inteligente.