miércoles 22 de noviembre de 2017 | 11:36
Columnas

La política en tacones. Los huracanes más temibles

@pramirezmorales mié 13 sep 2017 09:59
Primero fue Harvey, que azotó el estado de Texas.
Primero fue Harvey, que azotó el estado de Texas.
Foto propiedad de: Internet

 

 

Varios desastres naturales han afectado a Estados Unidos, México y varias islas del Caribe. Primero fue Harvey, que azotó el estado de Texas; después vinieron Katia, Irma y José. Los dos primeros afectaron a México y Florida y varias islas del Caribe, entre ellas Cuba y las islas vírgenes británicas.

En México, un día antes de que el temido huracán Katia tocara las costas veracruzanas, se registró un sismo de 8.2 grados que afectó a 12 entidades, especialmente al sur del país.

Como suele ocurrir con casi todo tipo de desastres, la población más afectada es la más pobre. La que debe acudir a los refugios o la que una vez ocurrido el desastre depende de la ayuda social o gubernamental para sobrevivir, tanto por las pérdidas que haya sufrido como por las enfermedades o el duelo que deban pasar si tuvieron el infortunio de perder a algún ser querido.

Ya son malos los desastres, tanto en Estados Unidos como en México hubo víctimas mortales por los huracanes y en México por el sismo, pero si a eso le sumamos la voracidad política que nunca deja de aprovechar el sufrimiento de la gente para tratar de ganar publicidad, simpatías, votos y prensa, la situación se vuelve insoportable para quienes padecen por los desastres naturales y por los fabricados.

En Estados Unidos la pareja presidencial acudió a Texas a visitar a los damnificados que dejó el huracán Harvey. La señora Trump, que confundió una zona inundada con una pasarela, salió de la Casa Blanca con unos tacones que la prensa aseguró eran de diez centímetros, quién sabe si tuvieron oportunidad de medirlos, pero lo cierto es que su atuendo era más de modelo que de primera dama preocupada por los afectados. La prensa y las redes sociales se olvidaron por un momento de Harvey, de los damnificados, de los muertos y de los desplazados para ocuparse de los tacones de Melania Trump.

En Veracruz, el huracán Katia tocó tierra entre los municipios Tecolutla y Cazones, pero las intensas lluvias que provocó afectaron a muchos más municipios de la entidad.

Muchos veracruzanos están necesitados de ayuda. Fue mucha la tentación y algunos no la resistieron. En Coatzacoalcos una “asociación civil” denominada “Yunete”, con un diseño semejante al que utilizó el gobernador veracruzano Miguel Ángel Yunes en su campaña y que ha continuado usando el gobierno estatal, repartió despensas en Coatzacoalcos. Tres funcionarios estatales fueron cesados por este hecho. Los interesados en la investigación periodística deben dar seguimiento a estos tres personajes, no sea que lo único que hagan sea moverlos, para reconocerles la iniciativa de promover la imagen de su jefe.

Pero los azules no fueron los únicos. La diputada de Morena, Rocío Nahle también ofreció materiales de construcción en Coatzacoalcos a nombre de su partido. Para que los afectados sepan a quién agradecer a la hora de votar.

Varios funcionarios estatales y municipales de Veracruz ofrecieron conferencias de prensa para ofrecer información sobre la alerta climática y las acciones de prevención. Se veían absolutamente ridículos con sus chalecos como los que usa el personal de protección civil. Esos funcionarios siempre trajeaditos a los que seguramente no les llegó el agua ni a la orilla de los pantalones aparecían en las ruedas de prensa con sus chalecos fluorescentes y su acto informativo se convertía en una escena de vodevil. ¿Quién les va a creer que se ensuciaron las manos o se les movió un mechocinto de su bien arreglado cabello para ayudar a corregir los daños que dejaron las lluvias? Nadie. Ni siquiera ellos se ven a sí mismos haciendo “talacha”. ¿A cuenta de qué entonces el chalequito? Era para la foto, para hacer creer a la gente que están trabajando muy duro.

Y los asesores de comunicación de todos estos personajes ¿dónde estaban mientras sus jefes hacían el ridículo?

Estos huracanes políticos sí que son temibles y mucho más perniciosos.

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