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Columnas

El terremoto; el pueblo y los políticos

@Ruben_Salazar mié 13 sep 2017 23:18
En poblados de Oaxaca y Chiapas hoy hay familias que duermen en la calle.
En poblados de Oaxaca y Chiapas hoy hay familias que duermen en la calle.
Foto propiedad de: Internet

Como siempre que ocurre un desastre natural en México, las incongruencias e inequidades se hacen más visibles.

Mientras que miles de personas sufren por los estragos del terremoto de 8.2 grados que afectó principalmente a Chiapas y Oaxaca, así como por el huracán Katia en Veracruz, nuestros gobernantes y la clase política continúan en lo que ellos saben hacer muy bien, utilizar la desgracia para sus intereses.

Pocos días antes de que se produjera el terremoto, el portal Animal Político y la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, presentaron una impecable investigación periodística en la que se documenta toda una red de indebidos movimientos de recursos por parte de instancias de gobierno. En este entramado, están involucradas secretarías de estado, universidades y particulares que recibieron dinero por servicios que en muchos casos no se brindaron.

Sin embargo, dichas revelaciones fueron mediáticamente rebasadas por la gravedad de los fenómenos naturales que vivimos. Situación, que por supuesto, fue gustosamente aprovechada por los involucrados en los turbios manejos.

Miembros del gabinete federal salieron de inmediato a los medios para mostrarse compungidos por la desgracia que dejó el terremoto, al tiempo que aseguraban que de inmediato se atendería la emergencia. Esto sin importar que, minutos antes, estuvieran siendo señalados por su participación en la sucia triangulación de dinero (por ejemplo, Rosario Robles).

Hoy que podemos empezar dimensionar la tragedia de quienes se han quedado sin sus seres queridos, sin casa, sin esperanza, es cuando deben venir a nuestra mente los recuerdos de los históricos y actuales (como el de los desvíos de dinero) oprobios de los que hemos sido objeto por parte de nuestros gobernantes.

¿Cuántas casas se podrían reconstruir con el dinero que se ha gastado en estupideces como la infame estela de luz o el patrocinio a los partidos políticos?, ¿cuántas escuelas se podrían modernizar con los miles de millones que se le han destinado a la guerra sangrienta en contra del narco?, ¿cuántos hospitales se podrían edificar con el dinero del brutal saqueo que han realizado gobernadores? ¿Cuántas despensas se podrían repartir con el valor del Ferrari del procurador y de la casa blanca de la primera dama?

En poblados de Oaxaca y Chiapas hoy hay familias que duermen en la calle, que tienen miedo, que se han quedado sin techo. Mientras que muchos de los que han provocado el llanto, el desconsuelo, la muerte y la pobreza de millones de mexicanos, estarán planeando cenar ricos platillos y beber un buen tequila para conmemorar el inicio de la lucha por nuestra independencia.

Seguramente que los buitres brindarán, sonreirán y cantarán, no sin antes elevar plegarias para que el pueblo, ese pueblo al que han madreado inmisericordemente, nunca les enfrente y les cobre cada lágrima, cada gota sangre y cada peso hurtado, tal y como  en 1810, lo hicieran las huestes de Miguel Hidalgo.

¡Viva México!