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Columnas

Educación de la Historia: ¿Qué aprender?

@jcma23 mié 13 sep 2017 17:05
 ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre la enseñanza de la historia, ayer y hoy?
¿Qué semejanzas y diferencias existen entre la enseñanza de la historia, ayer y hoy?
Foto propiedad de: Internet

 

Ahora que se conmemoran los hechos del pasado, como la defensa del Colegio Militar (13 de septiembre) por parte de sus cadetes, llamados “Niños Héroes”, durante la Guerra de Intervención Norteamericana de 1847, y el inicio del movimiento popular y levantamiento armado de Independencia (15-16 de septiembre) de 1810, -por lo cual hoy en día le llamamos al “mes patrio”-, resulta interesante reflexionar acerca de cómo se enseña la historia en las escuelas de México.

El Plan y los Programas de Estudio para la Educación Básica: Aprendizajes clave para la educación integral, 2017, de la SEP, define así a la Ciencia Histórica o Historiografía: “La historia estudia el cambio y la permanencia en las experiencias humanas a lo largo del tiempo en diferentes espacios. Su objeto de estudio es la transformación de la sociedad... Su propósito es comprender las causas y consecuencias de las acciones del ser humano por medio del análisis de los procesos económicos, políticos, sociales y culturales que se han gestado en el tiempo y en el espacio del devenir de la humanidad.”

¿Qué modificaciones importantes se han introducido, con la participación de expertos en este campo de conocimientos (la Historia) en la enseñanza de esta asignatura o campo de formación, en los programas educativos? ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre la enseñanza de la historia, ayer y hoy? ¿Qué deben aprender los y las docentes de Educación Primaria, así como de Educación Secundaria, para actualizarse en este ámbito?

Continua así el texto de la SEP: “El presente que vivimos -tradiciones, costumbres, formas de gobierno, economía, avance tecnológico, sociedades, así como la historia de vida de los estudiantes que ingresan a la educación básica- está construido por diversos hechos que acontecieron en el pasado; es decir, son resultado de la experiencia de las generaciones que nos han antecedido y han dejado huella en la humanidad. Por ello, la historia en la educación básica es una fuente de conocimiento y de formación para que los alumnos aprendan a aprender y a convivir con los saberes que proporciona a partir del pensamiento crítico, el análisis de fuentes y de promover valores que fortalezcan su identidad.” (DOF, 29 junio 2017)

El “Enfoque” didáctico actual de la enseñanza de la Historia en la Educación Básica, según el mismo documento antes citado y publicado por la SEP, es el siguiente: “En la educación básica se promueve la enseñanza de una historia formativa que analiza el pasado para encontrar explicaciones del presente y entender cómo las sociedades actuaron ante determinadas circunstancias y esto permita vislumbrar un futuro mejor. Para ello se considera necesario dejar atrás una enseñanza centrada en la repetición de hechos, lugares y personajes históricos, y encaminarse a un aprendizaje que reflexione sobre el pasado para responsabilizarse y comprometerse con el presente.”

En efecto, las fechas son importantes como puntos de referencia en el tiempo, sin embargo, lo esencial es comprender por qué sucedieron ciertos procesos sociales. Cómo ocurrieron; qué causas y consecuencias tuvieron lugar para que se desenvolvieran de esa forma, y no de otra, los acontecimientos y procesos históricos. Entender, en suma, cuáles fueron las contradicciones, crisis o conflictos que propiciaron determinados hechos en el pasado de México y de otras formaciones sociales.

“Se parte de la concepción de que los conocimientos históricos están en permanente construcción, porque no hay una sola interpretación, ya que están sujetos a nuevas interrogantes, hallazgos e interpretaciones. Asimismo, es importante el desarrollo del pensamiento crítico, la valoración sobre la conservación del patrimonio tanto natural como cultural y de la perspectiva de que en los procesos históricos está presente la participación de múltiples actores sociales.”

¿Cuál es el papel que juega en esta mirada didáctica, la presentación de perfiles o rasgos de los personajes más sobresalientes de la historia? ¿Cómo concebir los liderazgos, las afiliaciones, la personalidad, la generación de grupos de interés o de presión, etc., en el desarrollo de los procesos históricos?

 

Coincido con lo esencial de la enseñanza oficial de la historia: Contar las historias, no “la historia”, lo cual constituye una enorme responsabilidad para las docentes y directivos de Educación Básica y Media Superior; pero es aún más relevante que las figuras educativas se preocupen también por promover y compartir el gusto por esas historias entre los niños, las niñas, y los y las jóvenes, porque es triste y decepcionante encontrar, con frecuencia, que nuestros estudiantes, a nivel de licenciatura, no cuentan en su mayoría con una cultura o una educación histórica básica, que les permita discernir entre un régimen monárquico y otro republicano; o no saber por qué estalló la revolución mexicana, o no entender por qué gritamos en las ceremonias cívicas escolares: “murió por la patria”.

En fin, pienso que existe la necesidad de hacer muchos cambios en favor de la educación de las nuevas generaciones de mexicanos. Uno de ellos tiene que ver con la modificación de patrones e inercias sobre la enseñanza de historia como ciencia social, es decir, desde las diferentes “historias”, o teorías, como caminos de interpretación y explicación acerca de lo que hoy en día somos como sociedad. Todo ello sin perder de vista la formación y consolidación de nuestras identidades nacional, latinoamericana y global.

 

 

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