miércoles 22 de noviembre de 2017 | 11:36
Columnas

De Cicerón Obrador a Catilina Monreal: “Quo usque tandem abutere patientia nostra?

@FedericoArreola mar 12 sep 2017 06:35
“Si yo te hiciera aprehender y morir en este instante, Catilina Monreal, ¡ah! todo mi temor sería que los buenos ciudadanos, lejos de calificar mi justicia de severa la tacharan de demasiado tardía”
“Si yo te hiciera aprehender y morir en este instante, Catilina Monreal, ¡ah! todo mi temor sería que los buenos ciudadanos, lejos de calificar mi justicia de severa la tacharan de demasiado tardía”
Foto propiedad de: Internet


Al fin habló Andrés Manuel López Obrador sobre Ricardo Monreal. Lo hizo en una entrevista con Grupo Imagen.

Las palabras de AMLO me recordaron la famosa Primera Catilinaria de Marco Tulio Cicerón:

“Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?”.

Dejemos el latín, que es la lengua de los políticos. Enseguida la traducción de lo que Andrés Manuel Cicerón ya le dijo a Monreal Catilina:


1.- “¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia? ¿Cuánto tiempo hemos de ser todavía juguete de tu furor? ¿Dónde se detendrán los arrebatos de tu desenfrenado atrevimiento?”.

2.- “¿No han contenido tu audacia ni el espanto del pueblo, ni el concurso de todos los buenos ciudadanos?”.

3.- “¿No has comprendido, no estás viendo que ha sido descubierta la conjuración? ¿No ves que tu conspiración no es para nadie un secreto y que ya la tiene todo el mundo por encadenada?”.

4.- “Lo que has hecho la pasada noche, los hombres que has reunido, las medidas que tú has concertado con ellos, ¿crees que son cosas ignoradas ni por uno siquiera de nosotros?”.

5.- “En Morena se conocen esas conjuras, las vemos ¡y ese hombre vive todavía! ¿He dicho vive? Más aún, ¡sigue Monreal en Morena!”.

6.- “Y nosotros, varones fuertes, creemos hacer bastante por la República si evitamos su furia y sus puñales”.

7.- “Tu expulsión, Catilina Monreal, hace tiempo que debió ser decretada”.

8.- “Hace tiempo que hubiera debido hacer que cayera sobre tu cabeza el golpe con que tú nos amenazas”.

9.- “Un hombre eminente, un pontífice máximo, P. Escipión, para castigar a Tiberio Graco, lo mandó a la muerte; ¡y había faltado ligeramente a las leyes del Estado! Y cuando Catilina Monreal se apresta a desolar a Morena, ¿le dejaremos hacer su voluntad?”.

10.- “No citaré casos demasiado antiguos: no recordaré que C. Servilio Ahala, viendo que Melio preparaba una revolución, le dio muerte por su propia mano. Ya no existe, no, aquel enérgico patriotismo de nuestros antecesores, que castigaban más rigurosamente a un ciudadano peligroso que al más temible de los enemigos”.

11.- “Estamos armados contra ti, Catilina Monreal”.

12.- “En virtud de las facultades que tenemos, Monreal, ya hubieras debido perecer; y vives todavía, no para arrepentirte de tu audacia, no ¡para persistir en ella!”.

13.- “Yo querría ser clemente; también querría que no se me acusara de flaqueza ante un peligro tan grande; pero ya estoy acusándome yo mismo, y condenando mi debilidad y mi molicie y mi inercia”. 

14.- “En el seno de Morena campa un ejército levantado contra Morena, un ejército que la amenaza desde los desfiladeros, donde su número aumenta cada día. Y el caudillo de ese ejército, el jefe de esos enemigos se halla entre nosotros, se sienta en las asambleas de Morena, lo estamos viendo preparar la ruina de Morena”.

15.- “Si yo te hiciera aprehender y morir en este instante, Catilina Monreal, ¡ah! todo mi temor sería que los buenos ciudadanos, lejos de calificar mi justicia de severa la tacharan de demasiado tardía”. 

16.- “Pero no, lo que he debido hacer desde hace tiempo, tengo mis razones para no hacerlo aún. Te entregaré a la muerte, Catilina Monreal, cuando ya no se encuentre un solo hombre tan malvado, tan perverso, tan parecido a ti que no convenga en que tu muerte es legítima; en tanto que haya uno solo que se atreva a defenderte, vivirás; pero como vives hoy: rodeado siempre y en todas partes de mis guardias fieles que te impedirán cualquier movimiento contra Morena; a dondequiera que vayas, y sin que tú lo veas, te seguirán ojos y oídos que observen tus pasos y recojan tus discursos”.

17.- “¿Creerás aún, Catilina Monreal, en el secreto de tu conjuración, cuando ni la noche encubre con sus tinieblas tus culpables conciliábulos?”.

18.- “Cambia de pensamiento, créeme, Monreal; abandona tus proyectos de incendio y asesinato. Lo sabemos todo: la luz del día no es para nosotros tan clara como tus culpas”.

19.- “No das un paso, no tramas un complot, no concibes un solo pensamiento sin que yo lo sepa; y digo más, sin que yo lo conozca en todos sus detalles”.

20.- “Por último, pasa revista conmigo a la penúltima noche, y te convencerás de que yo vigilo por salvar a Morena más que tú por perderla”.

21.- “Te digo que la penúltima noche fuiste al barrio de los del Frente, no tengo por qué callarlo, en la casa de Dante; allí se reunieron en gran número los cómplices de tus criminales furores”.

22.- “¿Te atreverías a negarlo? ¿Por qué guardas silencio? Habla, yo probaré lo que digo si tú lo niegas; estoy viendo aquí mismo, en Morena, algunas personas que allí estuvieron contigo”.

23.- “¡Oh dioses inmortales! ¿Dónde estamos? ¿Qué partido tenemos? Aquí mismo, entre nosotros, en el seno de esta corporación, la más santa y augusta del universo, toman asiento unos hombres que premeditan mi muerte y la destrucción de Roma…, es decir, de Morena”.

24.- “¡El fin del mundo!”.

25.- “Estuviste, Catilina Monreal, anteanoche en la morada de Dante Delgado; ¿qué hiciste allí? Repartir los cargos entre tus cómplices”.