sábado 18 de noviembre de 2017 | 05:16
Columnas

¿Por qué la necesidad de derribar el pasado? Derribando muros no derribarán el pasado

@JorgeNinomiya vie 18 ago 2017 12:49
En México no existe monumento alguno a Porfirio Díaz aun cuando sin él seríamos un país bananero
En México no existe monumento alguno a Porfirio Díaz aun cuando sin él seríamos un país bananero
Foto propiedad de: Internet

  Alrededor del mundo podemos encontrar una gran cantidad de monumentos que han sido derribados, destruidos, explotados, quemados, fundidos o bien condenados a estar de por vida en bodegas abandonadas lejos de aquellos templetes donde orgullosamente se mostraban desafiantes, heroicos y orgullosos.

Monarcas, reyes, dictadores, genocidas, fascistas, ultraconservadores, ultraizquierdistas, imperialistas o anti imperialistas. Semi Dioses e incluso Dioses se cuentan por miles en todo el mundo. Los podemos ver en Egipto donde se va desentrañando el curso de los faraones donde algunos fueron vitoreados y algunos asesinados y borrados de la historia.

Lo mismo pasa con los imperios que ahora conforma China y Mongolia donde existieron imperios enormes y poderosos que llegaron hasta Europa y de haber querido hubieran llegado hasta Portugal. Allí hubo Monarcas y también existieron Emperatrices, reyes y reinas que gobernaron igual o con mayor fuerza que sus similares los hombres.

Monarcas que construyeron una tumba que los mismos egipcios quedarían impresionados al ver cientos y cientos de soldados de terracota, cada uno distinto del otro, gran cantidad de alimentos, de telas, de metales preciosos, caballos e incluso carros jalados por ellos.

Los chinos lograron otra manera de embalsamar a una reina que no quedó hasta los huesos, sino que fue sumergida en un líquido que la mantuvo casi intacta por miles de años.

¿A qué voy con esto? A que ninguno de estos y otros imperios destruyó los complejos de otros imperios y al contrario los preservaron. Ancestros o enemigos merecían ser recordados ¿Motivos? Quizá para que las siguientes generaciones recordaran lo que sucedió en el pasado y que no debe volver a ocurrir.

Por eso México sigue una lucha por debajo de la mesa para traer el cuerpo de Porfirio Díaz, quien lleva casi 100 años en un cementerio en París, Francia. Los conquistadores españoles ignorantes que solo venían a robar lo que pudieran sin importar lo que destruían, después utilizaron gran cantidad de edificios, pirámides, centros ceremoniales, etc. Con el fin de construir fuertes, iglesias, casas y otros espacios para los españoles que venían con el fin de echar raíces en el nuevo mundo.

Algunos empezaron a darse cuenta de que existía un mercado de antigüedades que podían vender piezas de los pueblos indígenas tal como lo hacen hasta ahora con territorios egipcios, mesopotámicos, incas, mayas y muchos más que ahora están en colecciones privadas o en colecciones en todos los museos alrededor del mundo.

Todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI nos hemos dedicado a destruir cualquier símbolo Nazi, de la Monarquía rusa, ahora de Stalin y todo lo que tenga que ver con el comunismo, en Italia destruyen todo lo que recuerde a Mussolini o a Tito, en España a Franco y así cada país va borrando su pasado que quizá llegue un momento en el cual al borrar el pasado volvamos a cometer los mismos errores.

En México no existe monumento alguno a Porfirio Díaz aun cuando sin él seríamos un país bananero como cualquier país centroamericano, buscamos borrar nuestros rasgos, nuestro color de piel, nuestra cultura por la estadounidense. Pocos saben que el Monumento a la Revolución era una de las cuatro columnas que iba a ser el edificio de las dos cámaras tanto de diputados como de senadores.

Continuamos adorando a héroes que más que eso fueron un grupo de personas que se dedicaron a traicionarse unos a otros y a asesinarse unos a otros. Ni Carranza, ni Madero, ni Calles, ni Obregón, ni los Niños Héroes, ni Hidalgo, ni Morelos, ni muchos “héroes” más realmente hicieron algo por el país. Todo lo hicieron para beneficiarse a sí mismos. A sacar raja política de lo que podían cuando podían sin importar el costo político.

En Chile se eliminaron las Estatuas de Allende en el gobierno de Pinochet y al caer Pinochet cayeron junto a él sus monumentos y así sucedió en Argentina, Bolivia, Perú, Brasil, Paraguay, Uruguay, etc.

En lugar de destruir los monumentos deberíamos crear más y en los lugares más visibles de todas las ciudades del país para no olvidarnos de ellos y recordarlos para que no sea la historia la que los juzgue, sino que sea la sociedad misma generación tras generación la que lo haga.

Quiero conocer sus opiniones, sus aportaciones, sus críticas. Los temas políticos siempre generan polémica por lo tanto debemos siempre escuchar la opinión de otros porque quizá algo nos pueda aportar y enriquecernos. Por lo tanto ¿Ustedes qué opinan?

Sin más por el momento les envío un fuerte abrazo.