jueves 14 de diciembre de 2017 | 12:40
Columnas

Ser o no ser, candidato del PRI: la papa caliente que nadie quiere

dom 13 ago 2017 10:36
sinceramente creo que Nuño y Meade, hubiesen preferido no quitaran los candados
sinceramente creo que Nuño y Meade, hubiesen preferido no quitaran los candados
Foto propiedad de: Internet

Tan tatemado está el PRI, que será muy valiente quien acepte ser su candidato a la presidencia.

Me da la impresión que los posibles abanderados le andan sacando al parche, porque saben de antemano que la contienda presidencial con ninguno de ellos repuntará, no lograrán borrar de la mente de los mexicanos la ineficacia política para gobernar, la falta de honestidad y de escrúpulos que los ha caracterizado, los privilegios fuera de la ley que se han otorgado en base a influencias; lo abusivos, lo aferrados para continuar sirviéndose de México impunemente. Porque 2018 será por fin, la salida del PRIAN.

Pero volviendo a los candidatos del PRI, a los que quedaron libres de impedimento para representar al partido en la elección presidencial y aquellos que siempre lo han sido, seguramente a puerta cerrada se negocia para ver a cuál van—o se va-- a aventar al ruedo. No le podrán exigir que lo haga, no están en condiciones de hacerlo. Es claro que alguno de ellos habrá de sacrificarse al aceptar la candidatura.

Pero existen quienes, a pesar de trabajar para el PRI, reitero, no pertenecen al partido. Obtuvieron chamba en el sector público gracias a sus habilidades, a sus aptitudes. Recuerdo por ejemplo, que la capacidad de Agustín Carstens en su ramo era o es apreciada hasta por AMLO. Y sinceramente creo que Nuño y Meade, hubiesen preferido no quitaran los candados que dan oportunidad para que sean “ungidos”--aún con promesa peñista de absoluto apoyo-- porque saben que no tendrán chance, que serán culpados de la derrota y expuestos como carneros degollados. Lo digo, porque en este sexenio del régimen, en este particular gabinete no hay quien porte una gran personalidad que resalte. No hay quien impacte, no hay quien posea el don de la oratoria, ni siquiera aquella vistosa de origen demagógico que se le conoce al PRI.  

Ya se ha mirado antes: la candidatura impopular, achicada, sin posibilidad. Dice Federico que Videgaray será operador del hombre a quien decida Peña Nieto pedirle el favor de ser. No estoy tan segura que ya esté fuera de la contienda. Y siento compasión por Meade si fuera el escogido, porque se ve decente. Pero la realidad es que ni él ni Nuño ni Osorio ni Narro ni Beltrones prenden. No convencen a la gente, no jalan, no solucionan, están del lado malo. He aquí el por qué, de la indecisa candidatura como papa caliente que nadie quiere. Requerirían de un nuevo fraude, pero esta vez la diferencia es mayor por lo que no cabría el engaño. O, sucederá como en alguna ocasión reflexioné, que el PRI apoyará tras bambalinas al candidato o candidata del PAN que podría ir en alianza con otros partidos igualmente afines al régimen, con la consigna opositora de intentar impedir, sobre la preferencia mayoritaria del pueblo, el inminente triunfo de MORENA.

Pero el pueblo ya no puede ser engañado y esta es la gran ventaja de hoy.