jueves 17 de agosto de 2017 | 02:36
Columnas

Video: ¿El “desaparecido” Meade es el cisne negro de Peña Nieto?

@jlca007 sáb 12 ago 2017 12:15
Peña está buscando un perfil distinto del priísta típico que la sociedad rechaza de manera por demás contundente
Peña está buscando un perfil distinto del priísta típico que la sociedad rechaza de manera por demás contundente
Foto propiedad de: Internet


El desaparecido - Pepe Toño Meade

Cuando te preguntan si te lanzarás para el 2018... pero te haces el desaparecido.

Posted by SDPitorreo on Monday, August 7, 2017

La lectura política obvia del fin de los candados que impedían que un ciudadano no militante del PRI pudiera ser candidato a la Presidencia de la República postulado por ese partido, inexorablemente es la de que el gran favorecido con la medida es el secretario de Hacienda José Antonio Meade Kuribreña.

Hace unos meses me contaron una anécdota en la que, debido al gasolinazo y a los problemas con los maestros y sus evaluaciones, tanto Meade como Aurelio Nuño cuando se saludaban se decía entre sí coloquial y políticamente: “Hola, desaparecido”.

Y en efecto, los graves retos que enfrentaban en aquellos días estos ahora fuertes precandidatos presidenciales, los tenían virtualmente borrados, desaparecidos del elenco de posibles sucesores de Peña Nieto.

El fuerte era Videgaray. Lo seguía Osorio Chong. De pronto apareció Narro como el priísta más conocido por la población.

Y Meade y Nuño seguían desaparecidos.

SDPnoticias elaboró un video, con muy buen sentido del humor por cierto, pero con mucha jiribilla política, en el que prácticamente ubica como gran tapado para la sucesión presidencial en el PRI al ciudadano José Antonio Meade.

Tal vez a algunos no les parezca que SDP haga reaparecer a Meade como precandidato en un video de corte humorístico.

Pero lo que relata el video de SDP es la verdad sobre la trayectoria que ha llevado a Meade Kuribeña a ser ahora uno de los favoritos para contender por la presidencia postulado por el PRI.

Reventar los candados dentro de esa arqueología política que son los estatutos del PRI, fue un ejercicio importante de tratar de modernizar a ese viejo partido por parte de quien hoy es su jefe nato, Enrique Peña Nieto.

Un jefe nato del partido a fuerza de respetar la tradición, los usos y las costumbres, como dirían los sabios que son imperceptibles guías de lo más conservado de nuestros pueblos indígenas.

Se rompieron los candados que eran una camisa de fuerza para la evolución del PRI, camisa de fuerza creada por los grupos y las camarillas que dominan esa organización, solamente para defender sus intereses.

Los candados eran una coraza que utilizaba la mafia del poder, como diría el clásico de Macuspana, para disfrazar de convicciones e identidades partidistas las trapacerías, desviaciones doctrinarias y las traiciones a los principios que fueron los móviles originales de sus fundadores.

Hoy los dinosaurios, la mafia del poder, trata de esconder las corrupciones que hacen al amparo de los fueros y privilegios que les otorgan los cargos de elección popular de los que los provee el Partido fundado por Plutarco Elías Calles y refundado por Lázaro Cárdenas a través de Luis I. Rodríguez, artífice de la transición del caudillismo al primer intento serio de instaurar una auténtica democracia en la llamada época de la posrevolución.

Ciertamente el programa de reformas impulsado por el presidente Peña Nieto no ha caminado homogéneamente de manera exitosa.

Se ha logrado sacar al país un poco de sus crisis estructurales más sentidas. Las reformas fiscales y hacendarias funcionan en lo cabe; la educativa ha tenido logros muy emblemáticos, sin duda.

No han corrido con la misma suerte ni la reforma energética, ni la que busca a través de la transparencia y la fiscalización efectiva en el accionar de cada uno de los espacios del sector público.

La corrupción y la inseguridad se han convertido en los grandes negativos del peñismo.

A la corrupción no la han podido atenuar, ya no idealicemos con que la erradiquen, los instrumentos creados para combatirla como la Secretaría de la Función Pública o el neonato Sistema Nacional Anticorrupción.

La inseguridad, crecida exponencialmente desde el inicio de la trágica y sangrienta guerra de Felipe Calderón contra el crimen organizado, guerra que generó colusiones y complicidades y no solucionó ni la violencia ni el tráfico ni el consumo de drogas, se ha venido convirtiendo en una de las grandes asignaturas pendientes del presente régimen.

Ante ese escenario por demás catastrófico, caótico y disruptivo y teniendo enfrente a una gran competencia electoral, el PRI, por medio de su jefe nato Peña Nieto, ha decidido buscar un perfil diferente del de los priistas típicos.

Peña ha venido observando con evidente preocupación cómo el reclamo social a la pobreza existente crece, la inseguridad que aumenta es un reclamo de los más fuertes que expresa la sociedad y a la corrupción, que ha pasado del peculado a la connivencia con el crimen organizado de esclarecidos funcionarios públicos, que se puede presentar como caso emblemático al ex fiscal de Nayarit, Edgar Veytia (a) El Diabla, hoy preso en EU acusado de narcotráfico y lavado de dinero. O los tenebrosos casos de Javier Duarte, Tomás Yarrington y Roberto Borge.

Peña está buscando un perfil distinto del priísta típico que la sociedad rechaza de manera por demás contundente.

Un cisne negro en medio de los cisnes blancos que son los dinosaurios del tricolor. En su novela Nassim Nicholas Tales, titulada casualmente el Cisne negro, expresa las siguientes consideraciones sobre la búsqueda de prototipos diferentes a los que la sociedad ya rechaza en automático.

“Antes del descubrimiento de Australia, en el Viejo Mundo se creía que todos los cisnes eran blancos. Parecía una creencia irrefutable. Pero, entonces, se vio que en Australia los cisnes también podían ser negros.

Este hecho ilustra una grave limitación del aprendizaje que se hace desde la observación o la experiencia, así como la fragilidad de nuestro conocimiento. Una sola observación es capaz de invalidar una afirmación generalizada. Todo lo que se necesita es una sola ave negra.

El Cisne Negro es un suceso que se caracteriza por los siguientes atributos:

1. Es una rareza, porque está fuera de las expectativas normales;

2. produce un impacto tremendo;

3. pese a su condición de rareza, la naturaleza humana hace que inventemos explicaciones de su existencia después del hecho, con lo que, erróneamente, se hace explicable y predecible.

Una pequeña cantidad de cisnes negros está en el origen de casi todo lo concerniente a nuestro mundo, desde el éxito de las ideas y las religiones, hasta la dinámica de los acontecimientos históricos y los elementos de nuestra propia vida personal.

Sucesos como el ascenso de Hitler y la posterior Guerra Mundial, la desaparición del bloque soviético, la aparición del fundamentalismo islámico, los efectos de la difusión de internet, las crisis económicas, las epidemias, la moda, las ideas... todos siguen la dinámica del cisne negro. La incapacidad de predecir las rarezas implica la incapacidad de predecir el curso de la historia, dada la incidencia de estos sucesos en la dinámica de los acontecimientos.”

¿Por fin encontró Peña Nieto en José Antonio Meade Kuribreña el cisne negro que tan afanosamente está buscando desde hace tiempo?

El aplausómetro en el Palacio de los Deportes, donde el PRI celebró su XXII Asamblea, fue muy, pero muy bueno para Meade Kuribreña.