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Columnas

Rafa Márquez y Julión Álvarez: ídolos de barro de una sociedad enferma

@raulcaraveo sáb 12 ago 2017 22:01
Foto propiedad de: Internet

 

Como a todo mexicano la exposición de Rafael Márquez ligado a una red de la delincuencia organizada trae una sensación de tristeza, impotencia, desilusión, en fin. Rafa Márquez es un ídolo popular mexicano, ejemplo de generaciones, de los mejores deportistas profesionales que ha dado México; su carrera profesional lo ha convertido en emblema de nuestra Selección Nacional de Futbol Soccer.

Las investigaciones lo vinculan desde hace veinte años con Raúl Flores Hernández con múltiples negocios; presumiblemente lavando dinero del narcotráfico. Conforme menciona Jorge Fernández Menéndez http://www.excelsior.com.mx/opinion/jorge-fernandez-menendez/2017/08/10/1180724 era un secreto a voces. Flores Hernández también impulsó la carrera de Julión Álvarez y más de 65 personas formaban parte de su red de lavado de dinero.

Si las acusaciones del Gobierno de Estados Unidos (que han logrado congelar cuentas y propiedades de estos personajes y similar acción toman las autoridades mexicanas) demuestran la responsabilidad nos enfrentamos a un serio problema para nuestra sociedad. Hasta qué punto puede  estar infiltrado el crimen organizado en el seno de la sociedad, deportistas profesionales, cantantes, empresarios, artistas, comerciantes, el señor de la esquina, etcétera.

Rafa Márquez no necesita presentación ni defensa, lo conocemos y como muchos mexicanos considero que pudo estar alejado de los movimientos financieros y empresariales del consorcio que significa la gran empresa que él es, con los capitales ganados honestamente podemos considerar que no necesita involucrarse en tareas criminales; sin embargo  sus representantes, agentes de negocios, operadores financieros, contadores privados sí pudieron desviar el interés legítimo; no es una justificación. Rafa -también ha trascendido- intentaba formar un sindicato de futbolistas.

Rafa debió conocer, inspeccionar, investigar y auditar cada una de sus inversiones o movimientos de dinero; no lo justifica el no conocer, el no saber contabilidad o economía, no lo justifica absolutamente en nada. Como figura pública a lo largo de veinte años no es creíble que no sabía de dónde provenían los capitales de sus socios. Pero y el papel que juega su madre Rosa Alicia Álvarez Piñones, diputada del PVEM por Zamora y presidenta de una de las fundaciones de su hijo; Futbol y Corazón A. C. que sólo en el gobierno de EPN ha recibido 77 millones de pesos en donativos por parte de la SEDESOL; quien se ha negado a presentar su declaración 3de3 por “seguridad” y cuya fundación hasta 2015 arrastró una multa no pagada con el SAT que la Secretaría de Hacienda de Luis Videgaray perdonó. http://www.sinembargo.mx/12-08-2017/3283730

Es lo triste que Rafa Márquez no haya entendido el papel que profesionalmente como futbolista exitoso, ejemplo para la juventud mexicana en ese aspecto no haya actuado, ahora su estrepitosa caída es peor. Quizá culpables de este escenario también lo son los medios de comunicación comerciales que en su conjunto crean ídolos de barro, engrandecen figuras artificialmente; Rafa era solo un futbolista exitoso. Miles de mexicanos anónimos en el campo de la ciencia, la cultura y el arte desempeñarían un papel más honroso como ejemplos de la juventud y no son tomados en cuenta, los medios de comunicación no los promueven, difunden o reconocen, ¿por qué?

El caso de Julión Álvarez es singular, parece un prototipo que redondea las aspiraciones juveniles para el logro de riqueza, poder, fama de forma abrupta con una creación musical mediocre pero con apoyo de muchos millones de pesos atrás de él. No es de extrañar que siendo engendro de la marca siga ese ejemplo y virtud. Sin embargo en 2015 el presidente Enrique Peña Nieto afirmó que “Julión Álvarez es un ejemplo para la juventud mexicana” (Sic.)

Otra vez tirando línea de ídolos de barro para una sociedad mexicana que desde el poder parece haber perdido la brújula. Julión Álvarez es cantautor de buen número de canciones misóginas, hace apología del crimen. Nunca podría ser un ejemplo para nadie. Ahí está la prueba.

¿Qué otros ídolos de barro seguirán desmoronándose poco a poco? Si hay políticos buenos y políticos malos, ¿también hay narcotraficantes buenos y narcotraficantes malos, entonces debe haber lavadores de dinero sucio buenos y lavadores de dinero sucio malo?

Hasta dónde seguirá llegando nuestra descomposición social.