jueves 17 de agosto de 2017 | 02:49
Columnas

Los tacos que reviven a Osorio Chong

@FedericoArreola sáb 12 ago 2017 09:47
La taco-sucesión presidencial
La taco-sucesión presidencial
Foto propiedad de: Internet


“Lo que pasa con estos muertos viejos es que en cuanto les llega la humedad comienzan a removerse. Y despiertan”. Eso se lee en alguno de los escritos de Juan Rulfo.

Miguel Ángel Osorio Chong ya estaba muerto. Es decir, muy rezagado en la carrera presidencial, que yo veo como una vuelta ciclista.

El secretario de Gobernación dejó escapar a tres competidores fuertes, Aurelio Nuño, José Antonio Meade y José Narro, y se veía imposible que volviera a pelear el primer lugar.

Pero llegó la famosa asamblea, que fue como una lluvia tranquila que refrescó al PRI. Muchos pensábamos que iba a haber tormentas e inundaciones. Pero Enrique Ochoa controló las cosas y todo quedó en agua moderada que humedeció lo que estaba seco y, de esa manera, la vida volvió a aquellos lugares  en las que había dejado de existir.

Los ganadores de la asamblea fueron aquellos a los que beneficiaba la apertura de los candados: Nuño y Meade, sobre todo este último.

Ambos tomaron todavía mayor ventaja. Narro se rezagó un poco y Miguel Ángel Osorio Chong todavía más.

Eso pensábamos. Pero…

El muerto más viejo del peñismo original con la humedad de la asamblea se removió. Y despertó.

Resucitado, Osorio Chong se fue a una taquería callejera del centro de la Ciudad de México a demostrar que él es como cualquiera de los hombres y mujeres que ahí se alimentan. Después dijo que todos en el PRI son buenos candidatos, incluido él mismo. Volvió a la pelea.

En efecto, revivió el secretario de Gobernación.

¿Alcanzó a Narro? Supongo que sí. No dudo que hagan equipo para emparejarse con Nuño y Meade, los líderes que deben estar ahora más que preocupados.

¿Y Videgaray, el otro viejo muerto del peñismo original? No está interesado en resucitar. Se siente cómodo entre los difuntos.

Luis Videgaray dejó de ser competidor para convertirse en director de equipo. Coordina el trabajo de dos contendientes, Nuño y Meade, que ojalá no se peleen: si entran en conflicto más fácilmente serán alcanzados por Narro y Osorio que ya están demasiado cerca.

Si a Osorio Chong los tacos le cayeron muy bien, a Nuño y Meade deben haberles caído muy mal. Ojalá eviten los cólicos, que a estas alturas de la carrera resultarían mortales.

¿Son tan importantes unos tacos? Por supuesto que sí. Bien dicen los sabios que un taco al día es la llave de la alegría.


Hace tiempo el tándem Nuño-Meade también se fue a los tacos. Y a Meade se le ha elogiado por haber taqueado en El Rincón de la lechuza, conocida taquería ubicada al sur de la capital mexicana.

Narro no taqueó, pero se fue al pozole, que es más o menos lo mismo, con otro director de equipo, Carlos Slim y un periodista, Carlos Marín.

En fin, lo único que deseo es que la taco-sucesión presidencial no entorpezca la lucha contra el principal problema de salud que aqueja a los mexicanos, la obesidad.

Y es que, carajo, lo que le reprocharía al secretario de Gobernación es que los tacos que comió en la calle, en la Taquería Miranda, se ven extremadamente grasosos. 

Señor Osorio Chong, hay que decir NO a la fea costumbre de freír las tortillas. Digo, si queremos dejar de ser una sociedad cada día más gorda