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Columnas

Los rechazados de nivel medio superior

@erosuamero vie 11 ago 2017 19:25

¿Únicamente un examen de selección determina la capacidad del aspirante?
¿Únicamente un examen de selección determina la capacidad del aspirante?
Foto propiedad de: Internet

 

El año pasado, la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (COMIPEMS), registró una demanda histórica de aspirantes inscritos al concurso para ingresar a una institución pública de nivel preparatoria, con un aproximado de 331,405 personas registradas. De este modo, por segundo año consecutivo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) únicamente aceptó a dos de cada 10 concursantes que solicitaron un lugar dentro de sus aulas para poder estudiar el bachillerato: “Al dar a conocer los resultados del examen, Javier Olmedo Badía, vocero del organismo, detalló que 182 mil 520 concursantes (55 por ciento del total) solicitaron ingresar a la UNAM, pero sólo fueron aceptados 35 mil 958, lo que representa 19.7 por ciento” (LaJornada, 30/VII/16).

Un año antes de que se registrara esta demanda histórica, 174,279 concursantes solicitaron un lugar en la “máxima casa de estudios”, lo que equivale a más del 52% de los 331,405 aspirantes que realizaron examen de selección en el 2016. De esta manera, sólo 20% obtuvieron un lugar, o sea, poco más de 33,000 personas registradas: “…este año se incrementó en 4.5 por ciento el número de jóvenes que buscaron ingresar al bachillerato público en comparación con el año pasado, lo que implica un total de 14 mil 212 concursantes adicionales” (LaJornada, 30/VII/16).

Ya en este año, a partir del sábado 05 de agosto, se publicaron los resultados del examen para ingresar a una institución de nivel medio superior en la Gaceta Electrónica de Resultados del Concurso de Asignación a la Educación Media Superior de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. En esta ocasión, la COMIPEMS informó que se registraron un total de 325,403 concursantes, por lo que la demanda fue 1.5% más baja que la del año 2016. Por otra parte, de acuerdo a información emitida por esta misma Comisión, más de 20,000 aspirantes no obtuvieron un lugar por el incumplimiento de alguno de los requisitos solicitados durante el concurso: “…en tanto que 11,262 de ellos no presentaron el examen y 9,773 carecían del certificado de secundaria. Además, cinco solicitantes causaron baja por haber incurrido en alguna irregularidad” (AnimalPolítico, 05/VIII/17).

No obstante con la inconformidad que ha suscitado la exclusión de aspirantes en años previos, después del proceso de selección de este año, a la UNAM no le quedó de otra que ofrecer una disculpa por sus pifias (y no me refiero a las relacionadas con su falta de planteles), ya que se reveló un error en la calificación de 11,051 exámenes de admisión: “se trata de un desfase entre algunas de las plantillas de preguntas y la hoja de respuestas, que ocasionó que no se registrara el número de aciertos correspondiente a algunos alumnos, no alcanzando el mínimo necesario para obtener un lugar” (Forbes, 08/VIII/17). Posteriormente, indicó que los aspirantes perjudicados podrían solicitar una revisión de examen para determinar su situación. Dicho esto, el día martes 08 de agosto del año en curso, los nuevos procesos de calificación y asignación de lugares se llevaron a cabo en presencia de autoridades de la Subsecretaría de Educación Media Superior de la SEP, de auditores de la misma casa de estudios y hasta de la consultora internacional Price Waterhouse Cooper, en compañía de otros funcionarios para, como en los programas de concursos: “dar fe y legalidad al procedimiento”. Y hoy, 09 de agosto de 2017, de manera vergonzosa la UNAM reconoció que debido a inconsistencias en la calificación de los exámenes, 3,613 concursantes más siempre sí lo aprobaron.   

Con este porcentaje de aspirantes rechazados, surgen dos importantes interrogantes que desde hace bastantes años requieren de una respuesta que aún no llega: ¿Un único examen de selección es suficiente para determinar si el aspirante es idóneo para cursar el nivel medio superior en una institución pública? ¿De qué manera el gobierno ha intervenido para solucionar la problemática de rechazados anuales en las preparatorias públicas? Porque la realidad es que la demanda se incrementa, pero la oferta no, independientemente del porcentaje presupuestal que, en teoría, el Estado otorga cada año a la educación “pública”. Y escribo pública entre comillas porque si usted no lo sabía, estimado lector, en los últimos once años, el número de estudiantes inscritos en escuelas privadas se incrementó más de 8%.

Las razones son diversas, pero dos de las más importantes tienen que ver con el aumento de la matrícula en el sistema educativo privado y la falta de lugares en escuelas públicas: “Entre los ciclos escolares 2006-2007 y 2015-2016, la de paga ha incorporado a 315 mil 782 estudiantes en todo el país. En el mismo periodo, la que brinda el Estado mexicano ha incorporado a 201 mil 349” (ElUniversal, 21/VIII/16). Además, las instituciones de paga ofrecen servicios adicionales que complementan la formación de los estudiantes, como por ejemplo la enseñanza del idioma Inglés que hoy en día es indispensable en todos los niveles educativos.

Para proporcionar diferentes vías de acción en la búsqueda de soluciones a este grave déficit educativo, se tiene que analizar el problema desde distintas perspectivas, apoyadas en investigaciones interdisciplinarias, que eviten juicios de valor respecto a la actuación de los aspirantes frente a una prueba de conocimientos que lleva años segregando a jóvenes deseosos de continuar con sus estudios a nivel preparatoria. Las críticas peyorativas emitidas de manera irónica en su mayoría por estudiantes admitidos hacia estudiantes rechazados, lo único que hacen es mantener el problema intacto, debido a que nadie puede determinar si alguien es listo o idiota por el resultado de un examen que consta de 128 preguntas de opción múltiple. Éstas, de manera errónea, asumen que este tipo de medición estandarizada de las capacidades cognitivas del que pretende ser alumno, es requisito suficiente para el otorgamiento de una escuela. Así, dependiendo al número de aciertos, un aspirante es etiquetado como inteligente o, en su defecto, ignorante, dejando de lado la capacidad que éste puede desarrollar en otros tipos de inteligencias mediante la aplicación de las adecuadas técnicas de estudio alternativas. 

 

Gracias por su lectura.

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*El autor es licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.