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Columnas

La otra cara de la política: un exgobernador que a los 86 años trabaja para sacar la papa

@CapitolioGHG vie 11 ago 2017 12:39
Los políticos de antaño se valoran conforme afloran nuevos escándalos de corrupción que involucran a esposas y amantes
Los políticos de antaño se valoran conforme afloran nuevos escándalos de corrupción que involucran a esposas y amantes
Foto propiedad de: Internet

 

Eliseo Mendoza, líder del Congreso federal entre 1985 y 1987, fue sometido exitosamente a un cateterismo; a los tres días ya estaba en un desayuno con el líder del PRI

Los políticos de antaño —no todos, claro— se valoran conforme afloran nuevos escándalos de corrupción que involucran a esposas y amantes, hasta hace poco intactas; no por fala de méritos, sino de arreglos no escritos que envilecen la política. El presidente Peña Nieto, con su tino característico, ponderó a los entonces gobernadores Roberto Borge (Quintana Roo), Javier Duarte (Veracruz) y César Duarte (Chihuahua) como la “nueva generación” de su partido. Hoy los dos primeros están presos y el tercero prófugo por uñas largas. Otros caerán, tarde o temprano.

El público sospecha cuando se habla bien de algún político, sobre todo en los medios de comunicación, incluso cuando, en casos extraordinarios, merezca aplauso, pues por regla los considera deleznables. Razones y ejemplos abundan. Sin embargo, es injusto que por los corruptos —con fuero o sin él— se juzgue a todos. Los gobernantes y servidores públicos íntegros y respetables no se advierten, pero en el pecado de su silencio frente a los venales llevan la penitencia. Un cargo de elección popular o en la Administración equivale hoy día a una especie de premio gordo, el cual, a diferencia de la lotería, se puede cobrar cada 24 horas por cantidades cada vez mayores. La cornucopia es para la familia, los amigos, los compadres, los cómplices y puede durar toda la vida, aunque los puestos tengan fecha de caducidad.

El adagio juarista según el cual “los funcionarios públicos (…) no pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley señala”, se hace añicos al chocar con mansiones amuralladas, albercas climatizadas, autos y camionetas suntuosos, cuentas multimillonarias, empresas fantasma y otras reales, pero escondidas, lujos y todo tipo de excentricidades. Ser “un político pobre” en estos tiempos es motivo de escarnio. Y para evitar la vergüenza, mejor empobrecer al pueblo.

Hace unos meses, un amigo coincidió en un vuelo con el exgobernador Eliseo Mendoza Berrueto. “¡Oye —me dijo sorprendido—, viaja en clase turista… y los aprendices de político, en primera! Creo que sí fue honrado”. “Lo es”, repliqué (aclaración de interés, soy amigo de don Eliseo y en su gobierno fui director de Comunicación Social), y a sus 86 años aún trabaja. “Para sacar la papa”, responde cuando le pregunto sobre sus viajes y proyectos. La semana pasada lo visité en La Conchita, donde fue sometido a un cateterismo cardiaco exitoso. (Otras personas no han tenido suerte en la misma institución; ingresan mal, salen peor y para colmo endeudadas. Tristemente, a medicina se ha mercantilizado.)

El sábado pasado le telefoneé. “¿Cómo se siente?”. “Bien, estuve en la Ciudad de México. Fui y regresé el mismo día (viernes)”. “¡Cómo, si el martes lo operaron!”. “Pues sí, el presidente del PRI nos invitó a un grupo de exgobernadores a un desayuno. Después visité a otros amigos”. En un viaje previo, también a la capital, fue recibido por tres secretarios de Estado. Incluso se ha hecho amigo del jefe de la Defensa, Salvador Cienfuegos, quien ha tenido con él algunas deferencias. Como si su gobierno hubiera terminado ayer y no hace 24 años.

Eliseo Mendoza es un hombre bueno. Fue un buen gobernador y como exgobernador también se ha comportado. Amigo culto, divertido, respetuoso y pendiente de sus amigos, su ejemplo recuerda que la política es otra cosa, no la que ahora vemos.

Uno de los coahuilenses con mayor trayectoria en el servicio público es precisamente Mendoza Berrueto: subsecretario de Comercio, con Echeverría; de Educación, con López Portillo y de Energía, con De la Madrid. También fue senador, líder del Congreso, gobernador y presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local en el periodo 2012-2014.

@capitolioghg