miércoles 13 de diciembre de 2017 | 07:04
Columnas

Sobre Carmen y una “casa blanca” en la playa…

jue 10 ago 2017 12:01
Qué valioso es que en México exista alguien como ella, una mujer a quien el brazo pesado del poder no pueda silenciar, no pueda comprar.
Qué valioso es que en México exista alguien como ella, una mujer a quien el brazo pesado del poder no pueda silenciar, no pueda comprar.
Foto propiedad de: Internet

 

Pueblo admirador, aprendices a través de varias generaciones, historiadores, escritores, caricaturistas periodistas, están tristes y con razón, ante la pérdida de Rius y de Jaime Avilés. Se han ido dos críticos excepcionales. Acertados para presentar a la sociedad manipulada por medios, la realidad política social de la nación. Descansen en paz ambos señorones que tanto aportaron a la libertad de expresión, con la garantía de haber sido arte, diversión, gusto, conocimiento, derecho inalienable. Sé que la mejor periodista del país, Carmen Aristegui, fue amiga querida de ambos, los extrañará. Y hay que seguirse preguntando ¿hasta cuándo estará vetada Carmen?  La exposición con conocimiento de causa, sobre los andares cupulares de la burocracia a espaldas del pueblo, se ha mermado, ha caído en el olvido desde que le cortaron la voz por la radio a la señora Aristegui afectando profundamente a la sociedad mexicana. No hay quien indague, no hay quien investigue y reporte por radio como ella lo hace. No hay quien nos diga por ejemplo dónde se estaría construyendo el presidente su otra casa blanca si así fuere. La que quedará para descansar cuando se tenga que ir el año que viene.

Supongo será junto al mar, cerca de campos de golf variados, de distintas firmas, para que satisfaga la gran afición, el amor adquirido por este deporte. Se usa que se obtenga la magnánima propiedad por medio de prestanombres. Hasta que alguien se atreve a sacar a la luz el detalle para su conocimiento. Una acción clásica durante los mandatos del régimen que se torna relevante a fines de sexenio: la mansión secreta, la playa escogida. Una tradición que no falla, que por lo general se mantiene, por oculta, olvidada. Pero que en una democracia debe investigarse, debe hacerse pública. No son tantas las opciones a la mano con estas características mencionadas en el caso del presidente actual.  

La realidad presentada a la sociedad, sin compromisos que aten al periodista a un particular proceder, a un particular decir, es lo que se extraña de Carmen. Porque hoy sigue estando ahí, pero no al alcance de cualquiera, nos han impedido escucharla como se debe, nos han cercenado la información. Qué valioso es que en México exista alguien como ella, una mujer a quien el brazo pesado del poder no pueda silenciar, no pueda comprar. Que exija y practique la transparencia sin miedo. Por lo que continúa cesada por orden represiva fuera de los micrófonos de la radio nacional. Por favor, que alguien devuelva a Carmen a la radio. Para que encuentre y nos muestre la casa blanca en la playa de la familia presidencial.