miércoles 13 de diciembre de 2017 | 07:08
Columnas

Se abaten los candados

@cassmig jue 10 ago 2017 11:25
Sin duda que el secretario Meade debe estar contento y bueno, Nuño también.
Sin duda que el secretario Meade debe estar contento y bueno, Nuño también.
Foto propiedad de: Internet

 

Se ha dicho que el PRI es la organización política que ha tenido y tiene la capacidad e inteligencia para adaptarse a los cambios que la sociedad exige.

También se dice que esa actitud es precisamente lo que le ha dado la capacidad para mantenerse como uno de los partidos políticos vigente, a pesar de las crisis que ha vivido en los últimos 25 años.

Se dice inclusive, que la cúpula del PRI en turno, primero adopta los cambios y luego  los traslada a sus bases, asumiendo los costos políticos por haber iniciado los  cambios.

Resulta pues, una verdad de Perogrullo, que las sociedades y los individuos se resisten a los cambios, sobre todo por temor a lo desconocido.

El PRI actual no es ajeno a ese miedo natural de muchos de sus militantes. Lo dramático es que muchos de ellos, se mueven al amparo del enunciado “que todo  cambie para que todo siga igual” que el italiano Giuseppe Tamasi di Lampedusa exaltó en su novela “El gatopardo”, en franca actitud para no perder los privilegios.

 

El célebre científico Alberto Einstein sentenció que “no pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”.

Y cuánta razón tiene.

Insisto en que la mayoría de las organizaciones humanas, viven una homeóstasis política, que no es otra cosa que el fenómeno que experimenta un cuerpo para autorregularse y así, mantener las mismas condiciones internas para su desarrollo.

Y si, adaptarse a los cambios, duele, es incómodo y conlleva una fuerte dosis de inteligencia para aceptar los nuevos roles que se deben asumir para no perecer.

Esa es la nueva condición a la que debe adaptarse el PRI, so pena de caer en una delicada inanición de conceptos y acciones que lo puedan llevar a la muerte que tanto desean sus detractores.

Las nuevas realidades, parafraseando al celebérrimo Peter Drucker, nos obliga a combatir la obsolescencia, eso que se vuelve viejo e infuncional y adaptarnos al nuevo mundo que se crea a partir de la necesidad y deseo de la gente de avanzar hacia mejores condiciones de vida.

Ese es el reto del PRI que rompió los candados y se atrevió a dar el paso hacia adelante para aliarse con la ciudadanía, si, esa masa poblacional que está inconforme con el status quo, que exige combatir la corrupción, y que los políticos sean honestos y que la impunidad desaparezca y que se establezca  un verdadero estado de derecho  y que se disminuya la pobreza y…

Todo está claro: “el verdadero cambio inicia con la voluntad de cambiar”, valga la redundancia de las palabras. Y estamos obligados a entender que el tiempo se agota.

El ejemplo de Venezuela es claro y para algunos, la tentación de crear un Estado autoritario para que las cosas cambien por la fuerza, está a la vuelta de la esquina. Esta alianza con la ciudadanía es la respuesta a la exigencia de la sociedad para que se produzca un mejor país, pero también para evitar fracturas que pudieran llevarnos a escenarios catastróficos.

Hay que admitir que el PRI supo interpretar las demandas de una sociedad agraviada por tanta corrupción, pero también que está reaccionando a tiempo.

Sin duda que el secretario Meade debe estar contento y bueno, Nuño también.