viernes 20 de octubre de 2017 | 09:25
Columnas

Peña Nieto: no equivocarse

@ruizjosejaime jue 10 ago 2017 13:16
Es incorrecto decir que el ganón de la apertura de los candados es el secretario de Hacienda, José Antonio Meade.
Es incorrecto decir que el ganón de la apertura de los candados es el secretario de Hacienda, José Antonio Meade.
Foto propiedad de: Internet

Al presidente Enrique Peña Nieto cuando no le llueve, le llovizna. Después de su golpe de autoridad en el PRI, algo sólo comentado entre los cortesanos, le viene una foto con el Julión Álvarez, totalmente comentada entre los miles de cibernatuas que habitan las redes sociales. Peña Nieto golpeó con autoridad al PRI, algo que era ineludible hacer, pero se desautorizó con la foto de marras.

Es incorrecto decir que el ganón de la apertura de los candados es el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien realmente gana es Enrique Peña Nieto que destruyó, inicialmente, las pretensiones de Manlio Fabio Beltrones y sus secuaces: restarle poder priista al poder de decisión priista del presidente priista. Aunque disminuida, la presidencia imperial (Krauze prolongando a Cosío Villegas) subsiste.

Los disidentes tenían la baraja, como en la canción de José Alfredo, pero Peña Nieto siempre tiene los ases. Y si José Antonio cree, por el impulso que le sigue dando Luis Videgaray, que ya embolsó la candidatura, se equivoca. Peña Nieto le dijo “no” a Manlio Fabio, también le dijo “no” a Luis porque el presidente no va a dejar que Videgaray-Jared Kushner le secuestren su decisión sobre el Candidato.

Nada para nadie o todo para Los Pinos. La apertura de los candados es la apertura para el presidente. Nadie está encartado y nadie descartado. Y así siguen los priistas apuntados: Enrique de la Madrid y José Calzada, que cumplen todos los requisitos del PRI y de Los Pinos; José Narro, que cumple con Los Pinos y medianamente con el PRI; Aurelio Nuño que incumple con las encuestas, con el PRI, pero no con Los Pinos; Miguel Ángel Osorio Chong que cumple cabalmente con el PRI y, al mismo tiempo, se aleja de Los Pinos. El golpe de autoridad para incluir a Meade, sin embargo, ha significado, frontalmente, el alejamiento de las bases: Peña Nieto ni presenta ni representa a los priistas.

La mejor autoridad es la autoridad “autorizada”. No se sabe aún si Videgaray ya negoció su impunidad internacionalmente, vía Jared. Los platos rotos del sexenio no los pagarán los miembros del gabinete a quienes históricamente se les brinda impunidad, no es el caso de los exgobernadores.

Si el poder no es una intimidación, entonces no es poder. Para prolongar su impunidad, Peña Nieto tiene que deshacerse de Andrés Manuel López Obrador, acabarlo desde ahora hasta enero (revivir Tláhuac-Tlalpan); dividir la Ciudad de México, utilizar a Ricardo Monreal. Desdecir a Videgaray: Meade dividirá el voto-PRI que, como ya sucedió en el Estado de México, puede apoyar a Morena. Peña Nieto tiene que hacerlo solo. Decisiones esenciales: no joder al país ni joderse a sí mismo.

Por lo demás, sus operadores en comunicación política le estorban. “Bajar” la foto con el Julión no ayuda, contamina. ¿Cuántas fotos existen de Peña Nieto con Rafa Márquez? El buen manejo de un error, escribió Miterrand, vale más que ciertos éxitos. Si Raúl Cervantes Andrade no advirtió sobre el Julión, es una pendejada de inteligencia de la PGR, nada de “independencia” de poderes, como ahora lo quieren mostrar. Si Manuel Velasco subió al Julión a la lancha, que el “sumidero” lo alcance.

Res pública: Miguel de la Madrid se equivocó con Carlos Salinas de Gortari. Salinas acertó con Luis Donaldo Colosio, hasta que lo mataron, no acertó con Ernesto Zedillo. Vicente Fox no pudo con Felipe Calderón. Felipe acertó, impunidad de por medio, con Peña Nieto. Final de sexenio y única tarea de Enrique: no equivocarse.