viernes 20 de octubre de 2017 | 01:53
Columnas

"Vidas Baldías", de Adriana Gracia Flores

@deliha25 jue 03 ago 2017 09:43
Adriana Gracia Flores
Adriana Gracia Flores
Foto propiedad de: Divagante

“La literatura es el principio de la realidad, la mitología su fundamento. Bajo esta premisa fue escrita Vidas baldías, en ella se tocan temas eternos como el amor, la conciencia de sí mismo, la soledad, la locura, la muerte… El escenario que está a ras de piso es la vida doméstica, la cotidianidad en una casa, en la relación madre e hija y la carga simbólica que hay tras de sí.”

 Con el párrafo anterior es como da comienzo Adriana Gracia Flores a la presentación por segunda vez de su libro  VIDAS BALDÍAS…  Teniendo como escenario el museo José Luis Cuevas y como principal espectador y escucha  a  “LA GIGANTA”, nos comenta un poco de su obra, hacer novela pudiera resultar para muchos algo fácil, o al menos eso se puede creer, pero saber el adecuado uso de las palabras para llevar al lector en un laberinto donde no es que no se pueda salir, ¡Es qué no se quiere salir ¡ Tomados de la mano de Adriana nos  sumergimos en ese mundo misterioso que desde las ventanas de sus ojos y el susurro de su voz conocemos paso a paso, buscando en cada vericueto saber si estamos en esta realidad o aquella…  a donde la escritora  nos transporta…

“La madre, por ejemplo, como ese arquetipo sagrado y fuerte, presente en todas las culturas y de forma contundente en las culturas latinoamericanas. La madre intocable y al mismo tiempo inalcanzable.”

La madre… el ser que en nuestro país tiene un lugar preponderante, la madre como bálsamo y refugio también  ha sido la causante de  muchas desdichas a lo largo de la historia, la mujer como responsable de lo que la sociedad piense de la familia, del marido, de los hijos… ¡ Qué pesada loza lleva a cuestas la mujer  latinoamericana! ¿Por qué se insiste en heredar esa loza y carga a su descendencia… busca entre  alguno de sus vástagos dónde descargar la ira, el dolor e insatisfacción antes de partir de este mundo? En cada familia existe el preferido y la oveja negra, esa necedad de heredar los odios, los miedos, los rencores y los temores  justificando con ello actos aberrantes…

    “Esta historia trata sobre una relación enfermiza entre Julieta y Altagracia, su madre. Sí, se puede decir que ese es el planteamiento inicial, la historia que está en la superficie, la de la vida doméstica, pero en todas las historias existe un trasfondo.”

¿Cuántas historias llegan a la mente de usted querido Divagante, dónde el odio maternal sea el actor principal, al grado de truncar vidas o desviar veredas, donde el amor mal entendido “obliga” a la madre a sobreproteger a unos y aborrecer a otros? Le puedo asegurar que no  hay lector que en este momento no tenga  en la memoria  algún pasaje escuchado o vivido.  Las relaciones humanas de por si complicadas de sobrellevar; se convierten en tragedia cuando la base de la sociedad conyugal está inmiscuida… ¿Puede el odio ser tan fuerte al grado de traspasar el umbral de la vida y la muerte?

 “Vidas baldías es, antes que todo, una exploración del mundo de los muertos. Es un viaje, un descenso a ese otro sitio o plano de la consciencia. Cuando comencé a escribirla no sabía que llegaría hasta allí y tuve miedo. Miedo, incluso, de regresar a la cama después de escribir alguno de esos capítulos, donde percibí que era una voz manifestándose del inframundo la que me dictaba. Enfrenté el miedo y sobreviví a ese viaje, aunque no regresé incólume.”

Un escritor no  solo inventa historias a partir de fantasías, o de tragedias verdaderas... en cada letra y oración va una parte de su vida, ¿cuál es el punto dónde la fantasía da paso  al secreto develado desde el inconsciente y dónde la pluma no puede parar derramando torrentes  de verdades confusas  ocultas entre palabras y acentos?  ¿Puede el lector percibir el momento  donde quien escribe va dejando pedazos de si? ¿Es este el momento donde la magia de la literatura abraza al que escribe y al que lee convirtiéndolos en uno solo?

“Ahora sé que el escritor al abrir puertas, las que sean, se arriesga, se sana, se encuentra con pedazos de sí mismo; se reconstruye.  Tal vez el aprendizaje más valioso que obtuve al descubrir y narrar esta historia, fue que cualquiera puede traspasar fácilmente esa línea tan delgada entre la razón y la locura cuando no sabemos quiénes somos, el por qué y para qué estamos aquí.”

 

El cielo y la tierra se abren o se cierran, puede ser el infierno aquí mismo si tú decides vivirlo de esta manera, dejar la responsabilidad de una vida es la decisión trascendental que nos plantea esta historia, de nada vale descubrir que pudimos ser quienes construyéramos el camino o la escalera  que necesitábamos  para partir si al hacerlo es demasiado tarde…

 

Gracias Adriana por hacernos partícipes en esta etapa de tu vida, gracias por regalarnos un  espejo más donde atisbar un poco esos demonios que todos llevamos dentro…