jueves 27 de julio de 2017 | 03:36
Columnas

El INE y el circo romano de las redes sociales

@mayraveracruz lun 17 jul 2017 15:23
De nada valió que hubiera sido la propia Eva Cadena la que se presentó a la Fiscalía del Estado de Veracruz
De nada valió que hubiera sido la propia Eva Cadena la que se presentó a la Fiscalía del Estado de Veracruz
Foto propiedad de: Internet

 

Algo debe estar muy mal en el país cuando los criterios de las instituciones frente a un mismo caso no se rigen por lo que establece nuestro marco normativo, sino que varían de acuerdo a los intereses políticos y a la calidad o ausencia de ética y moral de quienes las integran.  

En Veracruz, por ejemplo, esas instituciones actuaron recientemente no como parte del entramado que nos otorga a todos garantía de seguridad jurídica, sino como en la época del circo romano, lanzando al ruedo a un personaje al que el público de los medios de comunicación, las redes sociales y grupos interesados, ansiaban ver despedazado por los leones.  

La sangre de ese personaje, que previamente había manchado la arena, enardecía por igual a las bestias involucradas en este proceso que ahora sabemos, se operó totalmente al margen de la ley. 

Me refiero por supuesto al caso de Eva Cadena, la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la presidencia municipal de Las Choapas, que fue videograbada recibiendo dinero que le pidieron entregar a la campaña de Andrés Manuel López Obrador. 

La historia se contó al gran público a través de videos que hasta mi abuelita Rosemary, que nunca conoció el Photoshop, hubiera dicho que estaban editados; desde ese cobarde anonimato animado por fines partidistas, no como una denuncia, ni buscando llegar al fondo de algo que es una práctica general en todos los partidos, sino para atacar a la candidata y a López Obrador en un determinado momento de la campaña electoral que estaba en curso, la del pasado 4 de junio. 

De nada valió que hubiera sido la propia Eva Cadena la que se presentó a la Fiscalía del Estado de Veracruz a cargo del prestigiado abogado Jorge Winckler Ortiz, a pedir que se investigara quiénes habían participado en lo que, de acuerdo a su versión, fue una trampa orquestada como parte de algo que es de factura común en tiempos políticos, la llamada “guerra sucia” con la que unos y otros partidos convierten las campañas en campos de batalla. 

La defensa de Eva Cadena, “La recaudadora” de López Obrador, básicamente que fue víctima de un engaño y pidiendo que se encontrara a las personas que orquestaron la trampa y la grabaron, fueron acalladas a golpe del linchamiento popular promovido incluso por su propio partido, Morena, que encontró en la decisión de atacarla igual o más que sus adversarios, tres ventajas: a) deslindarse de la recaudación ilegal de dineros para la campaña; b) hacerse la víctima de un ataque de “la mafia del poder” y c) quitar del camino a una adversaria incómoda de una de las dos mujeres más influyentes en AMLO, la diputada Rocío Nahle.  

Eva Cadena vivió el peor de los mundos: acusada de recaudar dinero para Andrés Manuel, y defenestrada por Morena. Nadie respetó su presunción de inocencia, nadie creyó su versión de que devolvió el dinero cuando le dijeron que esas gestiones le correspondían a la diputada Nahle, no a ella. Nadie creyó que fue víctima de un engaño porque ahora resulta que la gente supone que estar en política y estar en Morena, los hace una especie de seres superiores capaz de evitar ser engañados. 

De modo que en Veracruz, Eva Cadena perdió su candidatura y su fuero a partir de una estrategia de golpeteo de campaña. Ninguna autoridad puede llegar al fondo del asunto, porque la prueba que se hizo pública dice todo lo que los autores quisieron decir, pero a la vez, no dice nada sobre la culpabilidad de nadie porque es fruto no de la verdad sino de la edición y el engaño. 

Por eso, cuando el asunto llegó a manos del INE, se esperaba una actitud republicana, legal, distinta a la exhibida por el Congreso de Veracruz y así ha ocurrido: lo que expuso el Consejo General en su resolutivo con el que decidió sobreseer la queja contra Eva Cadena, fue que no se puede a partir de pruebas anónimas y editadas, hacer justicia. Es imposible. 

Lo mismo ocurrió con el caso OHL. La empresa española ha estado en el centro de feroces ataques mediáticos desde mediados de 2015 por una fuente interesada, el grupo Infraiber, que preside Pedro Topete Vargas, y por eso, sugerir que sus recursos financiaron la campaña del PRI en el Estado de México es un buen cuento mediático que muchos compran sin chistar. 

Pero de nuevo intervino el INE y paró en seco a todos. Un país en donde se acusa y donde incluso se construyen escenarios para crear percepciones falsas contra adversarios políticos o económicos, debe tener instituciones fuertes que impongan el criterio de la ley por encima de los gritos de “¡a los leones, a los leones!” que están acostumbrados gritar las redes sociales.