sábado 18 de noviembre de 2017 | 12:38
Columnas

Un año del Nuevo Sistema de Justicia Penal: ¿Fracaso?

@jlca007 dom 16 jul 2017 23:33
Estos centros no operado eficazmente
Estos centros no operado eficazmente
Foto propiedad de: Internet

 

 

Los hechos que ocurrieron hace unos días en el penal de Acapulco, Guerrero, que tuvieron un desenlace fatal con la muerte de casi una treintena de personas, demuestran que el actual sistema de justicia penal está saturado, derivado de su incapacidad para responder a las demandas de la ciudadanía, especialmente tratándose de las penas de reclusión, cuyo propósito, es la reinserción social del condenado.

Sin embargo, históricamente el sistema penitenciario mexicano ha estado orientado a la contención más que a la readaptación y los problemas frecuentes se volvieron “normales”, como la sobrepoblación. Algo similar a lo que ocurrió en Acapulco ha sucedido en Monterrey, Tabasco, la Ciudad de México, en fin son innumerables los ejemplos que demuestran el desastre de los penales en nuestro país.

 

De acuerdo con los cuadernos mensuales de información estadística penitenciaria nacional hasta enero de 2017, la sobrepoblación total en los 389 centros penitenciarios que existen en México era del 18.01 por ciento, pero como está concentrada en poco menos del 50 por ciento de los mismos, es decir 189 penales, esta puede alcanzar en algunos centros niveles alarmantes, como en los ubicados en el estado de México con el 170 por ciento, el de Nayarit con el 144.1 por ciento, el de Hidalgo con el 91.7 por ciento y el de Morelos con el 80.2 por ciento.

Con la sobrepoblación, es más probable que llegue la corrupción, el deterioro de instalaciones y la falta de rigor operativo, el rezago administrativo y abandono del desarrollo del personal penitenciario, la ausencia de estrategias y espacios para la readaptación, entre otras. Sobrellevar estos males, en lugar de resolverlos, parecía ser la mejor estrategia misma que había dominado por décadas, y que como ya vimos en muchos estados persiste.

 

Ante este panorama, a nivel mundial en los últimos años se han desarrollado mecanismos complementarios que ofrecen respuestas alternas de procuración de justicia y que, a la par brinden un desempeño más eficiente del Estado frente al fenómeno delictivo por medio de la descongestión de la carga de trabajo de los operadores del sistema de justicia tradicional.

En México, a partir de la reforma constitucional en materia penal del año 2008 se introdujeron los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos Penales, con los cuales se pretende la resolución de conflictos derivados de la comisión de un delito, con la pretensión de alcanzar la reparación del daño, la reconstrucción del tejido social y, además, contribuir a la despresurización del sistema penitenciario, tratando de evitar siempre que sea posible una pena de cárcel: que estigmatiza y en realidad no siempre satisface las necesidades de la víctima.

No obstante a más de un año de la entrada en del Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, estos centros no operado eficazmente, principalmente por la ausencia de recursos económicos y humanos en los Centros de Justicia Alternativa.

Aunque lo realmente preocupante es la salida de prisioneros de alta peligrosidad, los cuales representan un verdadero peligro para la sociedad.

Es muy lamentable que el gobierno mexicano no ha prestado la atención suficiente ante los  mecanismos de justicia alternativa, así como coadyuvar en la solución de los problemas del sistema penitenciario, y en mejorar la percepción ciudadana con respecto a la eficacia del sistema de justicia de nuestro país.