domingo 23 de julio de 2017 | 01:48
Columnas

Manlio olvidó a Mazarino

@ruizjosejaime dom 16 jul 2017 10:36
¿Eligio bien Manlio Fabio los medios de comunicación para dar sus entrevistas?
¿Eligio bien Manlio Fabio los medios de comunicación para dar sus entrevistas?
Foto propiedad de: Internet

 Manlio Fabio Beltrones tal vez sea, de la clase política mexicana, el mayor admirador de Giulio Mazarini, Jules Mazarin o simplemente Mazarino. Tal parece que el político sonorense está olvidando las enseñanzas del cardenal, al menos así se desprende de su entrevista en Proceso.

¿Eligio bien Manlio Fabio los medios de comunicación para dar sus entrevistas? Proceso y Reforma son medios “disidentes” de la Presidencia de la República.

Recomienda Mazarino: “Tendrás pocos amigos, y los verás rara vez, por temor a que, de lo contrario, pierdan el sentido del respeto que te deben. Elige siempre el lugar de vuestras entrevistas”.

¿Eligió bien Manlio el “lugar” de sus entrevistas con sus demasiados amigos, con los lectores-interlocutores priistas? Si quiso cortar de tajo con el presidente Enrique Peña Nieto, obvio que sí.

Dice Manlio: “Soy un hombre con ambiciones naturales como cualquiera, pero sin obsesiones”.

Recomienda Mazarino: “No confieses a nadie tus inclinaciones, tus repugnancias, tus timideces”. Y también: “No expreses sino excepcionalmente unos sentimientos demasiado expresivos, como la alegría, el asombro, etcétera”.

Dice Manlio: “Lo declaro abiertamente: no soy cabeza de grupo alguno; soy un militante del PRI. Confío en que el partido político tenga la suficiente fortaleza –como lo ha demostrado durante tantos años– para modernizarse, reconocer sus errores, e insistir en sus aciertos. Solamente así podemos seguir siendo competitivos”.

Recomienda Mazarino: “Procura que tu conducta, tus gestos, tu continente, tus bromas, lo que dices y la manera de decirlo, tus risas y tus entusiasmos no hieran a nadie ni produzcan suspicacias”. Y también: “No te hagas el defensor de acciones demagógicas”.

Dice Manlio: “En lo personal soy un priista más, con voz autorizada para pronunciarme sobre lo que deseo para el PRI”.

Recomienda Mazarino: “Si tienes que reconocerte como autor de algún hecho odioso, no te expongas en el momento a la animadversión que suscite ni dejes creer por tu conducta que no lo sientes en absoluto o incluso que estás orgulloso de lo que has hecho, burlándote de tus víctimas. No harías más que aumentar el odio. Lo mejor es ausentarte dejando pasar el tiempo sin dejarse ver”.

Dice Manlio: “…me he dedicado a acordar y a garantizar unidad, sobre todo si participo en un partido tan rico por su pluralidad interna. Siempre ha buscado la unidad en el propósito, más allá de sucumbir ante la vanidad personalizada”.

Recomienda Mazarino: “Es preferible no pretender que seguirás una política mejor que tus predecesores, que tus leyes serán más rigurosas, pues te enajenarás sus amigos. Incluso si son justos no anuncies tus proyectos políticos, o al menos no hables más que de aquellos de los que sabes de antemano que serán bien acogidos”.

Ni posverdad ni posmentira. Manlio Fabio acuña frases de antiguos sellos. Enrevesadas declaraciones. Sin decir dice. ¿Le conviene a Beltrones releer a Mazarino? Sí: “Cada vez que aparezcas en público, lo cual debe ser con la menor frecuencia posible, condúcete de manera irreprochable, porque un solo error ha arruinado a menudo una reputación de manera definitiva”.

Enamorado del músculo de la disidencia priista, el error de la vanidad apresa a Manlio Fabio y olvida la enseñanza central de Mazarino: “Cuando desees algo no lo dejes adivinar a nadie antes de haberlo obtenido”.