domingo 25 de junio de 2017 | 01:56
Columnas

Valor Agregado. Chihuahua reestructura su deuda: ¡Es la resaca!

@oscar_ahp lun 19 jun 2017 12:55
Lamentablemente, cuando se agarra una borrachera financiera de esas magnitudes, la resaca es implacable.
Lamentablemente, cuando se agarra una borrachera financiera de esas magnitudes, la resaca es implacable.
Foto propiedad de: Internet

 

Imaginemos que Hugo le pidió prestados $1,000 pesos a su hermano Paco, y que convino con él en pagárselos durante 10 años, de la manera siguiente: $100 pesos de capital cada año, y 10 % de interés anual sobre los $1,000 pesos originales, es decir, otros $100 pesos. En total, durante 10 años, Hugo tiene que pagar $200 pesos anuales a su hermano Paco.

Sin duda que Paco realizó un buen negocio, pues se allegará de buenos recursos por haber puesto a trabajar su dinero. En el caso de Hugo, no sabemos a ciencia cierta si realizó o no un buen negocio, puesto que desconocemos qué destino le dio a los $1,000 pesos que recibió en préstamo.

Si Hugo los invirtió en algún proyecto rentable, no tendrá mayor problema para pagar la deuda, pues ese proyecto deberá de generar lo suficiente para pagarle las amortizaciones a Paco, además de dejarle un rendimiento extra a Hugo. Así funcionan las decisiones de financiamiento e inversión cuando se toman con prudencia e inteligencia.

Caso contrario, si Hugo utilizó los recursos para irse de vacaciones o para aumentar su guardarropa, se encontrará inmerso en un buen problema financiero de largo plazo, pues durante 10 años tendrá que reducir sus ingresos para poder pagar la deuda; o bien, tendrá que caer en mora con su hermano Paco, lo que podría implicarle un litigio y/o embargo que lo llevaría a perder parte de su patrimonio. Así funcionan las consecuencias cuando se toman decisiones financieras irresponsables y sin perspectiva de largo plazo.

Asumamos ahora que los ingresos de Hugo son de $250 pesos al año, y que además de los $200 pesos de la deuda que le tiene que pagar a Paco, sus gastos necesarios de vida; tales como alimentación, vivienda, manutención de hijos, transporte, etc.; ascienden a $100 pesos anuales.

Entonces, como el gasto comprometido de Hugo es de $300 pesos anuales, pero solo gana $250 pesos, estamos ante un escenario de déficit y de estrés financiero, una verdadera catástrofe para Hugo y su familia. No tiene para dónde hacerse, pues si deja de pagar la deuda, se meterá en mayores problemas financieros y legales, por los costos de incumplir un acuerdo de esa naturaleza; e igual, ni modo que deje de alimentar a sus hijos. Le escribía que así son las consecuencias de las malas decisiones financieras, inevitables.

Justo en estas cavilaciones se encuentra Hugo, cuando aparece su otro hermano, de nombre Luis, y le ofrece prestarle los $1,000 pesos que le debe a Paco, para que ya le liquide el adeudo por anticipado, a cambio de las condiciones siguientes: 20 años de plazo para pagar el capital, es decir, $50 pesos por año; y 8.0 % de interés anual sobre los $1,000 pesos del préstamo, o sea, otros $80 pesos anuales de intereses.

Si Hugo acepta la oferta de Luis, se comprometerá a pagar $130 pesos anuales ($50 de capital y $80 de intereses) durante 20 años. Ello le permitiría quitarse de encima los $200 pesos anuales ($100 de capital y $100 de intereses) que tenía que pagarle a Paco.

Si lo hace, ahora sus gastos anuales serán de $230 pesos, ($130 de la deuda y $100 necesarios para vivir), y como su ingreso es de $250 pesos, habrá logrado salir del estrés financiero y contará incluso con un pequeño remanente de $20 pesos anuales que podrá destinar a otros proyectos. Vaya, a como dé lugar, Hugo tiene que aceptar la oferta de Luis, para así reestructurar sus pasivos y mejorar su liquidez; es su única alternativa para combatir el déficit que tiene y darle algo de viabilidad a sus finanzas.

Desde luego que en el transcurso de los 20 años, Hugo terminará pagándole mucho más dinero a Luis, del que le iba a pagar a Paco en la deuda original de 10 años, pero ni modo, es el costo del dinero, que siempre es muy caro cuando se necesita y no se posee; y bueno, otra vez, no son más que las consecuencias de haber tomado muy malas decisiones financieras en el pasado.

Por estos días, se informó a la sociedad que el Gobierno del Estado de Chihuahua, realizará una reestructura de una buena parte de su deuda, buscando abaratar la tasa de interés, ganar mayor plazo y, por ende, liberar liquidez en el mes a mes, para fortalecer un poco el flujo de efectivo y hacer frente al gasto corriente, además de poder fondear algunos proyectos del Plan Estatal de Desarrollo 2016 – 2021.

Sirva la analogía para ponernos en los zapatos del gobernador Corral y de su equipo financiero. Hugo es el gobierno del estado, su familia somos la sociedad chihuahuense, Paco son los acreedores actuales, y Luis representa a los acreedores por venir que refinanciarán a Chihuahua. Y bueno, el gasto hueco en vacaciones y guardarropa, las malas decisiones financieras pues, representan las decisiones de una administración anterior que tomó la deuda pública estatal por debajo de los $20 mil millones de pesos, y la dejó por encima de los $50 mil millones de pesos. Eso sí, sin ningún proyecto de inversión rentable que ahora contribuya a pagar ese tremendo hoyo negro financiero que durará décadas.

Lamentablemente, cuando se agarra una borrachera financiera de esas magnitudes, la resaca es implacable.

 

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted. 

 

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