viernes 17 de noviembre de 2017 | 05:13
Columnas

El Congreso de Puebla honra al Imperio

@ocielmora dom 18 jun 2017 00:18
Congreso de Puebla
Congreso de Puebla
Foto propiedad de: Internet

 

Lo que puede pasar como una decisión inocua del Congreso de Puebla, no lo es. Resulta que una diputada con la finalidad de complacer a su familia determinó que el muro de honor del gran recinto llevará en letras de oro el nombre del virrey Juan de Palafox y Mendoza (en el desbordado reportorio poblano de hombres y mujeres ilustres no halló otra figura mejor que al presentante del Rey, el mismo que mantuvo a México durante siglo bajo el dominio de la fuerza colonial). Y como en todas las decisiones que toma ese órgano que se dice colegiado, lo hizo a hurtadillas de la población (¿para qué consultarla?, ¡qué fastidio!). El caso es que la señorita “representante popular”, con su iniciativa cuestiona la soberanía nacional de México y contraviene el espíritu de las leyes que juró cumplir y hacer cumplir. Palafox fue el administrador del Imperio, punto. Y actúo en consecuencia con base en ello. Todos sus actos de gobierno fueron en ese marco. Que dejó una biblioteca. Sí, pero lo que no se dice, o no lo sabe la legisladora, es que esa biblioteca como reservorio de conocimiento en el siglo XVII, es basura, (no hablo de los libros como objetos, que pueden tener su valor histórico como la tiene las sillas, pero hasta ahí). Los grandes libros precursores de la Ilustración nunca llegaron a América, porque estaban prohibidos. Palafox, en su afán de establecer la secularización, acabó con la ilustración que representaban los jesuitas y los persiguió. En todo caso quien debe estar en letras de oro es Francisco Javier Clavijero que, por cierto, estudió en el Carolino. La ignorancia, la omisión o residuos hispanistas mal digeridos, el asunto dará mucho. De lo que nos ocuparemos más adelante con más detalle.

 

DE RISA

Finalmente todo indica que la señora Margarita Zavala se salió con la suya, y hoy todos hablan de su arranque de campaña. Lo están haciendo las redes sociales (el eslabón más aro a su candidatura), los medios impresos y electrónicos, tradicionales y modernos, vendidos e independientes, y hasta los de Morena no se cansan de repetirlo. Me parece –planeada o no– una gran jugada, en la que la mayoría se tragó el cuento.