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Columnas

Peña Nieto: fotos con periodistas; fraude 2006 y la familia de José y María derrotada en Edomex

@FedericoArreola sáb 17 jun 2017 09:48
Cuidado con ese Consejo de la Comunicación que en 2006 se pasó de plano
Cuidado con ese Consejo de la Comunicación que en 2006 se pasó de plano
Foto propiedad de: internet


 

El primer periodista: Joaquín López-Dóriga, de Milenio, Radio Fórmula y Televisa

Hace muchos años no hablo con él. Lo he criticado bastante y creo que, por esa razón, le caigo mal. Personifica todo lo mejor y todo lo peor del periodismo mexicano. Es un tipo brillante y sin duda influyente, pero…

Le falta credibilidad, mucha. Ello quizá obedezca a que normalmente juega en la cancha de los dueños de la pelota. Anticipo críticas a lo que estoy diciendo: en ese terreno, y en muchos otros, puedo ser peor que López-Dóriga. Y no tengo su talento. En fin, al margen de mis innúmeros defectos, el dato objetivo es que Joaquín no tiene credibilidad, ninguna.

En el evento de cambio de titular del Consejo de la Comunicación celebrado en Los Pinos, Joaquín se retrató con el presidente Enrique Peña Nieto. La imagen la vi en la portada del diario La Razón de ayer viernes.

El señor López-Dóriga estaba feliz. En el citado periódico se leía que, “al finalizar el acto, Peña Nieto se detuvo a saludar al periodista Joaquín López-Dóriga, con quien conversó por algunos minutos”. Buena foto.

Joaquín López-Dóriga estuvo ahí, muy probablemente, no para buscar un saludo de EPN, sino para acompañar al propietario de Radio Fórmula, Rogerio Azcárraga, al que Peña Nieto entregó el Premio Nacional de la Comunicación 2017 por “hacer de la radio una fuente de información plural y oportuna, así como su defensa de la libertad de expresión”.

Sin duda, don Rogerio merece ese premio: su radiodifusora no solo es líder, sino que debe ser considerada en más de un sentido el paradigma mexicano de una empresa de comunicación bastante próspera en la que caben todas las voces. Hizo bien López-Dóriga en estar a su lado.

¿Fue correcto que Joaquín saludara con esa gran sonrisa el presidente de México? Por supuesto que sí. Ellos se llevan bien, lo que no es de ninguna manera reprochable.

 

El otro periodista: Álvaro Delgado, de Proceso

No conozco al señor Delgado, o no recuerdo haberlo saludado nunca en mi vida. Creo que es un periodista honesto que no brilla mucho y, por lo mismo, influye poco, pero trabaja en un medio de comunicación absolutamente ejemplar, la revista fundada por Julio Scherer, Proceso.

Esta vez, hay que decirlo, Álvaro Delgado dio una lección de dignidad al protestar frente al presidente Enrique Peña Nieto. A eso, y solo a eso, es decir, a manifestar su inconformidad acudió el reportero de Proceso a la ceremonia del Consejo de la Comunicación.

Y así lo hizo. Delgado levantó un mensaje escrito a mano en un trozo de tela: “Basta de sangre. Rectifique, Presidente. #NiunoMás”. Se cumplía un mes del asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas y era justo mencionar su nombre.

No saludó EPN a Álvaro Delgado, o no hay fotos –tal vez no las he visto– de ello. Pero sí tuvo que aludir Peña a Nieto a lo que hacía el periodista cuando se dio cuenta de que los militares del Estado Mayor Presidencial pretendieron impedir la protesta. El presidente dijo: “Déjenle que exponga su manta, estamos hablando de espacios plurales y de libertad a la expresión”.

Lo triste es que los comunicadores presentes en el evento aplaudieron cuando Peña Nieto dijo lo anterior. Está bien, merecía EPN la ovación por su actitud tolerante. Pero ellos no celebraron, no ahí, en Los Pinos, la protesta de Delgado. Ni hablar.

 

¿Qué carajos es el Consejo de la Comunicación?

Nació en 1959 como Consejo Nacional de la Publicidad. Es una organización empresarial que, mediante campañas propagandísticas, difunde valores conservadores.

Georgina Sosa Hernández en un ensayo dijo lo siguiente acerca del Consejo de la Comunicación:

√ “El recorrido por las campañas realizadas y difundidas por el Consejo de la Comunicación en estos años ofrece una visión muy clara del CC como portavoz empresarial, es decir, como un espacio de los empresarios para propagar su ideología y formas de pensar en el nuevo espacio de poder: los medios de comunicación”.

√ “El Consejo, en los últimos años y a diferencia de lo ocurrido antes de su reestructuración, se ha convertido en una importante herramienta de difusión, tomando en cuenta que agrupa dueños de los medios de comunicación, publicistas y organizaciones empresariales, los cuales buscan transmitir un discurso apegado a ciertos principios morales de lo que consideran ‘una buena sociedad’...”.

√ “La posición discursiva es manejada de forma tal que se hace parecer incluyente la iniciativa empresarial del conjunto de los intereses de la sociedad, haciendo a un lado los intereses del grupo que los promueve. Pero, por otra parte, su recurrente postura tiende a indicar que el Estado ha fallado en la promoción de ciertos valores básicos, como son la familia y la honestidad, y que solamente la acción privada puede contribuir a rescatarlos para mejorar la convivencia en todos los órdenes”.

√ “Así, el sector privado se presenta como promotor de cambios sociales, con autonomía con respecto del Estado, quizás el único salvador posible de los males que aquejan a la nación”.

 

El Consejo de la Comunicación y el fraude electoral de 2006

Goergina Sosa puso el dedo en la llaga:

√ En el sexenio de Vicente Fox la cercanía del Consejo de la Comunicación con Los Pinos “derivó en la formulación de intereses compartidos, cuyo punto culminante fue la convergencia en la elección presidencial de 2006, donde ambos actores emprendieron una estrategia entrelazada para atacar al candidato presidencial de la izquierda”.

√ “Esto habla de la creciente importancia adquirida por los empresarios de los medios, los cuales han visto que su capacidad de incidir en la vida pública trasciende la simple forja de conciencias —con la difusión de sus valores e ideología a la sociedad— y puede extenderse hacia una agresiva intervención en la política formal, justo ante la eventualidad de un cambio de gobierno que percibían desfavorable”.

√ “Habrá que observar en qué medida este protagonismo empresarial, encapsulado en los mensajes del CC, se mantiene para próximas coyunturas electorales”.

 

La familia y su derrota en el Edomex

La familia resulta fundamental para la sociedad mexicana. Por lo tanto, representa un crimen mayor manipular y empequeñecer ese concepto. La familia que defiende el Consejo de la Comunicación, que fue el que inventó el cursi Día de la Familia, es la familia tradicional, esto es, la integrada por un padre, una madre y los hijos. No admiten otras familias. Pero, ¡carajo!, hay muchas otras familias, como todos sabemos.

El Consejo de la Comunicación en sus numerosas campañas por la familia rechaza y hasta combate aquello en lo que sus directivos no creen. México no necesita gente tan intolerante, pero desgraciadamente tales personas son las que mandan.

Hace poco más de un año, el presidente Enrique Peña Nieto hizo algo grandioso: una iniciativa para reconocer en la Constitución el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La derrota del PRI en las elecciones de 2016 significó la derrota de la iniciativa. Los priistas quedaron convencidos de que esa era la razón por la que habían perdido. Así las cosas, en 2017, en el Estado de México el candidato a gobernador del priismo, Alfredo del Mazo, se puso abiertamente a favor de la familia tradicional y en contra de otros tipos de familia.

Qué retroceso. Lo curioso es que los defensores de la familia tradicional sean casi todos adoradores de la menos tradicional de las familias: la de José y María, que no tenían relaciones sexuales, pero si educaban a un niño, que era sin duda hijo de la pareja, pero que la señora tuvo después de necesariamente haberse relacionado con un varón llamado Espíritu Santo o algo así.

 

Peña Nieto y el PRI contra su propia lógica

En la defensa de las reformas estructurales, algunas absolutamente impopulares, el presidente EPN y otros priistas importantes afirmaron hasta la saciedad que no les importaba el costo político de imponerlas, que eran buenas para México y que iban a salir adelante pagando cualquier costo.

Decían que no pensaban en las próximas elecciones y no en las próximas generaciones y muchos les aplaudimos. Ahora bien...

¿Por qué esa lógica no se aplicó en algo tan necesario como el reconocimiento formal a la diversidad de matrimonios y familias? Increíble el temor que paró una iniciativa tan relevante.

Por lo demás, no creo que el PRI haya perdido en 2016 por la iniciativa a favor del matrimonio igualitario. Los priistas perdieron por sus pésimos gobernadores, casi todos ya en la cárcel, y porque claramente existía una división entre el dirigente del partido, Manlio Fabio Beltrones, y las figuras clave del gabinete presidencial.

Y, desde luego, en 2017 no ganó el PRI el Estado de México por atentar contra la familia verdadera, sino porque simple y sencillamente los priistas se mantuvieron unidos y porque el gobernador Eruviel Ávila no tenía tantos negativos como los Duarte, Borge, etcétera.

 

En fin…

Esperemos que los señores y las señoras del Consejo de la Comunicación y de otros organismos empresariales si no van a ser capaces de defender a todas las familias mexicanas, lo que sería su obligación moral, al menos no vayan a caer en la tentación de recurrir a más fraudes electorales en 2018.