sábado 15 de diciembre de 2018 | 02:12
Columnas

Ackerman, sin rigor intelectual difunde encuestas falsas

@ivabelle_a dom 28 may 2017 21:54
John Ackerman cruzó hace mucho tiempo la frontera de la objetividad científica para enrolarse en el compromiso político
John Ackerman cruzó hace mucho tiempo la frontera de la objetividad científica para enrolarse en el compromiso político
Foto propiedad de: Internet


John Ackerman tiene las credenciales de un académico sólido de nuestro país. Forma parte del prestigiado Instituto de Investigaciones Jurídicas, es miembro del Sistema Nacional de Investigadores en la categoría más alta, edita la revista Mexican Law Review y es el ajonjolí de todos los moles: en su currículum se promueve como uno de los investigadores de la UNAM más citados en las ciencias sociales.   

Un académico honra esas credenciales con rigor y honestidad intelectual. Sin embargo, John Ackerman cruzó hace mucho tiempo la frontera de la objetividad científica para enrolarse en el compromiso político con un partido, Morena, y un líder, Andrés Manuel López Obrador. Nada habría que objetar a eso si Ackerman no usara sus credenciales académicas para darle barniz de rigor a su trabajo como militante y si con ello no estuviera desacreditando a la vez sus credenciales. 

La última joya es vergonzosa. Desde su Twitter, en el que se presenta como “Law Professor @IIJUNAM. Escritor y activista. Doctor en Derecho @UNAM_MX. Doctor en Sociología”, Ackerman mandó un mensaje a sus 371 mil seguidores diciendo que la encuestadora Mitofsky (una de las poquísimas serias) ponía a la candidata de Morena en primer lugar en el Estado de México. 

No es un retuit. Ackerman, el doctor en Derecho, tomó una imagen falsa (no sabemos de dónde) y la mandó irresponsablemente a la red. 

¿La construyó él? Jamás me atrevería a afirmarlo, pero la encuesta es apócrifa, lo que significa que es una mentira. ¿Cayó el académico en una trampa? Tampoco me atrevería a afirmarlo, pero la encuesta ya fue desmentida por El Economista, por Roy Campos, por Mitofsky y por más de 30 tuiteros que le respondieron directamente a Ackerman aclarando el punto, sin que el doctor se dé por aludido. La imagen sigue en su muro y sigue y seguirá reproduciéndose en la red por su seguidores.

Eso no parece ser lo que se busca en un militante que aboga por la honestidad, pero tampoco es propio de un académico. Ackerman no es un académico. Ya no. Mientras le gane su compromiso partidista y este quede por encima del rigor, las sólidas credenciales que presume serán pólvora mojada.