lunes 23 de octubre de 2017 | 01:54
Columnas

Delfina, irreversible

@ruizjosejaime vie 19 may 2017 08:40
Andrés Manuel arrastra hacia delante a Delfina.
Andrés Manuel arrastra hacia delante a Delfina.
Foto propiedad de: Internet

 De la resistencia a lo irreversible. A menos de que suceda una catástrofe, en junio Delfina Gómez será la gobernadora electa del Estado de México. Andrés Manuel López Obrador ya le apostó todo a Delfina, lo que se obtenga en Nayarit, Veracruz y Coahuila es un beneficio colateral porque Edomex es la gran disputa: todos los caminos electorales conducen al Estado de México.

Delfina, a través de Andrés Manuel, ha resistido todos los embates locales (el diezmo, Higinio) y nacionales (Duarte, Eva, Elba Esther). La resistencia ha rendido sus frutos y los debates –los oficiales y los espurios– no han hecho mella, tampoco las encuestas cuchareadas. La resistencia ha creado invulnerabilidad y por ello la percepción de una tendencia irreversible.

 Se equivoca Andrés Manuel cuando habla de que los militantes del PRD votarán por Morena. Aquí no se trata de militantes porque eso es una nimiedad, aquí se trata de ciudadanos. En el fondo, lo que se juega en el Estado de México es la ruptura o la continuidad. La ruptura prometida por López Obrador y Delfina, o la continuidad del sistema político en Josefina Vázquez Mota, en Juan Zepeda y, sobre todo, raíces históricas y familiares, en Alfredo del Mazo.

Andrés Manuel arrastra hacia delante a Delfina. El PRD arrastra hacia atrás a Juan. Josefina arrastra hacia atrás al PAN. Enrique Peña Nieto, y su equipo en el Estado de México, representan gran parte de la vulnerabilidad de Alfredo. Las encuestas que vienen ya no son factor y, tal vez, ni siquiera habrá necesidad del voto útil para Morena. La percepción se impone: Delfina, irreversible.