domingo 28 de mayo de 2017 | 09:59
Columnas

Sobre por qué AMLO cancelará el aeropuerto de Peña y Cia…

jue 18 may 2017 15:58
Los políticos y empresarios involucrados en la obra--para variar--se escudan en los empleos que producirán.
Los políticos y empresarios involucrados en la obra--para variar--se escudan en los empleos que producirán.
Foto propiedad de: Internet

 

 

Estamos comenzando la temporada de lluvias, en época de climas locos y extremosos por doquier. Pero ahí van los aferrados constructores del nuevo aeropuerto de la capital queriendo apurar el paso—contra los intereses de la nación-- con el enorme reto enfrente de las inundaciones actuales y futuras, cuando se les venga la imparable llovedera por el cambio climático que se predice científicamente pegará duro entre el trópico de Cáncer y  el de Capricornio. Me informan de buena fuente que escavan y escavan y lo que sale a metros de profundidad es puro lodo, puro fango, pura agua. Con esta obra Peña y Cia pretenden pararse el cuello antes de salir, lo típico. Pero supongo estarán preocupados y por varias razones. *Por la complicación del subsuelo y el billonario costo que significa construir allí el vistoso proyecto que presumen orondos los particulares beneficiados por las pantallas masivas al servicio del poder. *Por la deuda descomunal que estaremos pagando los mexicanos por varias generaciones, información que esconden pero que no podrán impedir salga a la luz. *Por la fuerza e inercia que tiene el candidato a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, quien se opone tajante a esta obra sin sentido común. *Porque ha asegurado el puntero para ser presidente de la república, que detendrá el proyecto porque no es viable para la nación, porque le quitará mucho a los que menos tienen cuyas prioridades inmediatas y futuras son otras. *Porque ya existe la propuesta de un proyecto alterno que sí es viable, para dar vida a una extensión del aeropuerto actual.

Los políticos y empresarios involucrados en la obra--para variar--se escudan en los empleos que producirán, un arma que siempre tiene a la mano el empresario abusivo o corrupto para defenderse, cuando realmente su interés es de índole personal. Les importa un bledo que sea inseguro e insensato construir este proyecto con un coste que de tan ridículo es innombrable y además en un terreno movedizo que implica tal insostenible gasto gubernamental.

A Gerardo Ruiz Esparza se le ve nervioso. Pregonando-- por orden de Peña-- ante los medios serviles lo que ya se ha invertido, pretendiendo así, asustar a la opinión pública con la imposibilidad de cancelar los compromisos con las empresas internacionales que le entraron a la jugosa rallada del gobierno de Enrique Peña. Casi chilla el secretario de comunicaciones y transportes. No señores, no chillen, nomás prepárense. No lo podrán construir, no lo podrán completar, no los dejará ni el agua, ni la mayoría del pueblo de México representado por su nuevo gobierno 2018, uno que por fin, sí lo tomará en cuenta. Novedad desconocida por generaciones hoy vivas el que se tome en cuenta a los ciudadanos, que ante el hartazgo de la intolerable situación de pobreza, corrupción, violencia e inseguridad que presenta el país a causa del desastre socioeconómico que han ocasionado los gobiernos neoliberales, votaremos por el cambio que propone AMLO y apoyaremos la cancelación de dicha obra, cuyo elevadísimo precio sería pagado, reitero, por nosotros los contribuyentes, y quitaría además, valiosos fondos a otros sectores de inversión pública de primera necesidad.