lunes 23 de octubre de 2017 | 01:56
Columnas

Milenio TV y sus momias blanquiazules

@ginesacapulco jue 18 may 2017 17:07
El Jefe Diego
El Jefe Diego
Foto propiedad de: Internet

 

 

 

   En Milenio TV podemos ver un día sí y el otro también a personajes que son emisarios del pasado, de un pasado mediocre para México, tienen espacios privilegiados en dicha televisora. Vicente Fox, el ex-presidente, con un programa solo de él y más propio de pláticas motivacionales para un grupo de alguna empresa refresquera (nunca fue su perfil otro más elevado que ese), y el otro es en los programas del periodista y director de dicho medio, el periodista Carlos Marín.

Ambos tienen algo en común, hablan y dicen dar diagnósticos y recetas para la tragedia decadente que azota al país, cuando lo que deberían hacer, es estar explicando lo que hicieron y/o dejaron de hacer en su responsabilidad histórica del año 2000 al 2012, es patético, y cada vez lo es más, ver a estos señores que, hay que decirlo, fracasaron estrepitosamente, y así lo ha de consignar pronto el juez implacable que es la historia en llevar a buen puerto la transición mexicana, a la manera del Rey Juan Carlos en España durante su propio proceso. Los dos también coinciden en algo, el malsano odio a AMLO, solo que la empresa televisora debiera darse cuenta que eso causa el repudio del televidente, lo toman como a un estúpido, faltándole por completo al respeto. 

 En sus últimas apariciones, estos dos señores van decayendo en la calidad de sus intervenciones, Fox hablando de cómo será el mundo de aquí a cien años, tipo el cuentista de ciencia ficción Issac Asimov, y sin la seriedad de que le debiera dar el haber sido portador de la alta investidura presidencial; en cuanto al JEFE Diego, son aún más penosas, con aspecto acabado, con ojeras, enjuto y, con barbas largas blancas y un puro, es inevitable ver ahí reflejado a Fidel Castro en sus últimos años de vida, solo le falta su uniforme verde olivo (aquel que sí osó usar Felipe Calderón) pretendiendo justificar lo ya injustificable y profiriendo sarta de incoherencias, también peleando con enemigos que no lo toman ni en cuenta, aunque, recordemos que el Comandante haya tenido, ya muy hacia el final de su vida, un dejo de sensatez del cual carece por completo aun Fernández de Cevallos: el haber declarado que el "sistema cubano ya no es viable ni en la isla de Cuba". 

 Lo ideal sería ver a los dos rindiendo cuentas a la nación acerca de la cuota de responsabilidad que llevan a cuestas al haber fracasado en mucho en sus afanes  democratizadores, y no tener la cara tan dura como para, así sin más, opinar tan frescos de lo que se debe y no hacer, como si no hubieran echado a perder una oportunidad histórica y clave.