lunes 23 de octubre de 2017 | 01:54
Columnas

Contexto. La simulación como respuesta a la inseguridad

@lusacevedop jue 18 may 2017 23:11
Solamente en lo que va de este año han sido asesinados siete periodistas
Solamente en lo que va de este año han sido asesinados siete periodistas
Foto propiedad de: Internet

Por razones gremiales, pero más que nada sociales, es obligado sumarse a la exigencia de que el Estado mexicano garantice los mínimos de seguridad que contempla la Constitución para el libre tránsito y el ejercicio sin cortapisas de todo tipo de actividades. Y si el desempeño de esas labores es el de la expresión de las ideas, el reclamo no permite retórica sino resultados inmediatos.

  La numeralia mediática de las últimas horas estima que solamente en lo que va de este año han sido asesinados siete periodistas y más de un centenar de comunicadores han perdido la vida en nuestro país por el ejercicio de la libertad de expresión, la mayoría a manos de la delincuencia o de los mismos aparatos del Estado.

El hecho enfurece porque pone en evidencia la inseguridad para llevar a cabo el ejercicio de una profesión que es también la caja de resonancia de las deficiencias de un gobierno, sea municipal, estatal o federal incapaz de brindar certidumbre y las garantías a las que está obligado.

No se tienen números precisos de lo que ocurre con las mujeres, hombres y niños que no pueden salir sin el temor a ser víctimas de la inseguridad en cualquiera de sus formas. Para los más de 100 millones de mexicanos y de quienes viven en el país no hay discursos, convocatorias “al más alto nivel” ni fiscalías especiales que no sirven más que para generar un oneroso gasto fiscal que nunca ha dado resultados ni ha devuelto la seguridad en los hogares.

En respuesta al gremio periodístico, el gobierno de la República reforzó una fiscalía especial que ha sido inútil desde su creación en 2006 y de la que lo más notable ha sido su cambio de nombre de Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra Periodistas (FEADP) a Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), en 2010.

Simulación pura, porque no ha habido resultados para ninguno de los casos en contra del gremio.  

Pero el tema no quedó ahí. También se anunció el reforzamiento del improductivo esquema de protección para los periodistas para hacerlo extensivo a los activistas de derechos humanos que, como toda la sociedad, han sido asesinados.

Y dentro del hollywoodesco ejercicio republicano de construcción de apariencias, el gobierno federal comprometió a los gobernadores de los 32 estados para que se hagan corresponsables de proteger a los periodistas con medidas burocráticas.

Obligación que, por cierto, ya existía antes de la reforma constitucional del Artículo 73, fracción XXI, que da paso a la creación de la fiscalía especializada y abrió la puerta al crimen, la impunidad y la indefensión en todo el país, pero de manera destacada en Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco, Guerrero o el Estado de México, por ejemplo.

Es penoso que para un sector de la sociedad se instituyan acciones de protección para simular y acallar las voces y el llanto que invade a la totalidad de la población mexicana  por la incapacidad gubernamental para desarrollar estrategias que, mediante políticas públicas, resuelvan el clima de inseguridad nacional.

La simulación siempre busca ocultar las señales del Estado fallido.

@lusacevedop