domingo 25 de junio de 2017 | 02:05
Columnas

AMLO o cómo ser engañado por la loca de la casa

@Nolato2 vie 12 may 2017 22:34
AMLO es un hombre de moralidad muy respetable.
AMLO es un hombre de moralidad muy respetable.
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He revisado una buena cantidad de entrevistas de medios a AMLO. Entiendo que todavía no tiene un programa político completo bien estructurado y orgánico. Diría que tiene una propuesta para la nación muy general, y donde ofrece algo como lo siguiente, en lo sustancial.

La finalidad esencial es la mejora significativa de las condiciones de vida de toda la población a través del fomento al crecimiento económico y el desarrollo. AMLO afirma que su propuesta acabará automáticamente con el problema de los inmigrantes mexicanos en los EUA toda vez que la misma mejora en la condiciones de vida los arraigará en México. Para el logro de esta propuesta determina algunos medios fundamentales como: libre comercio, fomento al mercado interno, excedentes del sector energético, cooperación con EUA, pero sobre todo honestidad y austeridad. Me queda claro que la honestidad y la austeridad son la oferta alternativa de AMLO, y que son las variables más importantes en la realización de su propuesta para la nación. Él afirma dos cosas fundamentales en este punto: de esas dos variables saldrá la mayor parte de los recursos necesarios para el impulso del crecimiento y el desarrollo, y con la combinación de la honestidad y la mejora significativa en las condiciones de vida de los mexicanos se acabarán la delincuencia y la inseguridad. AMLO está tan convencido de esto último, que en una entrevista reciente con Ciro Gómez Leyva afirmó que, de ser presidente, ya no habrá delincuentes porque todos serán honestos y vivirán bien.

Me queda claro que en la propuesta de AMLO la honestidad es asumida como factótum o polisolución, o como la conducta que habrá de concurrir a la solución de los problemas nacionales. Ofrece AMLO en su propuesta un sencillo modelo sobre la difusión y arraigo de la honestidad entre todos los mexicanos si es que él es elegido presidente de México. El principio del modelo es él como presidente que sirve de garantía y gatillo de la honestidad, de tal forma que a partir de él se difunde por emulación la honestidad entre los mexicanos, los políticos y los burócratas. Y para reforzar el proceso de emulación afirma que el primer día de su gobierno como presidente llamará a un acuerdo nacional para la honestidad. El optimismo de AMLO en esta parte de su propuesta se debe a que él está convencido de que el pueblo mexicano posee sentido de responsabilidad moral, pero que está adormecido por la corrupción que ha instaurado en el país la mafia del poder.

Bien, pues estoy bastante desconcertado con el AMLO actual, sobre todo por dos cosas. De entrada, no es el AMLO claro y distinto de antes. Yo no sé qué es AMLO, si un neoliberal camuflado del AMLO de antes, o si el AMLO de antes camuflado de neoliberal, o si un híbrido. Alegóricamente, el AMLO de hoy es como un Proteo que no se deja atrapar y definir. Luego, me parece que está simplificando la realidad de una manera muy irresponsable con la intención de convertir a su variable preferida, la honestidad, en un factótum o polisolución. Pero veamos algunos aspectos de esa simplificación de la realidad en AMLO.

AMLO dice que un presidente honesto detonará la honestidad en todos los mexicanos por emulación con su presidente. Con sinceridad, a como están las cosas en el mundo y en este país, me parece que una empresa de este tipo necesita a un hombre cósmico, con una moralidad completa y autónoma, que pueda convertirse en el motor espiritual de todos los mexicanos. ¿Tiene AMLO las cualidades para convertirse en ese motor espiritual?

Cierto que AMLO es un hombre de moralidad muy respetable. Sin duda que el balance moral en la vida pública de AMLO es muy positivo. Pero sería una completa exageración decir que es dueño de una moralidad completa. Cierto que en el contenido biográfico de su vida pública son muchas las acciones en conformidad con la ley moral, pero también hay algunas acciones que se resisten a esta ley. Esas resistencias ocurren, por ejemplo, cuando monta en terquedad o cuando dice mentiras y simulaciones. AMLO también es parte voluntaria y muy activa de la división y el conflicto nacional, y donde con frecuencia etiqueta a sus oponentes como malos. Y esto le ha ganado a AMLO una aversión impenitente de por lo menos la mitad de los mexicanos. En esas condiciones, ¿cómo piensa AMLO acomodarse como motor espiritual de todos los mexicanos? Queda a la vista el primer problema de AMLO en este asunto: se está sobrevalorando. AMLO está creyendo que él puede ser el motor espiritual de todos los mexicanos, cuando la verdad es que hoy no tiene las cualidades suficientes para una hazaña de semejante talla.

AMLO dice que el pueblo mexicano está listo para la honestidad por emulación porque posee sentido de responsabilidad moral. AMLO está sobrevalorando a los mexicanos en exceso. Está pasando por alto que los mexicanos, como todos los seres humanos, son falibles y limitados, y que por ello no son ángeles ni demonios, que están siempre oscilando entre el bien y el mal, y que por ello son capaces de las mejores cosas y de las peores cosas. A resultas de eso, AMLO olvida que muchos mexicanos ya derogaron su sentido de responsabilidad moral, de tal forma que siempre están bien dispuestos a actuar sin conformidad a la ley moral cuando hay de por medio un móvil suficientemente seductor. Y lo peor: olvida que hay una muy buena cantidad de mexicanos dispuestos a hacer el mal radical, incluso como un fin en sí mismo.

El caso de Eva Cadena es un ejemplo fresco de esa indigente realidad humana, de esa dualidad humana: luminosa y sombría. Eva era una militante importante de MORENA y candidata de este partido a una presidencia municipal. Así que ella estaba más que muchos mexicanos obligada a emular a AMLO y ser honesta. Sin embargo, solo fue necesario que a Eva le acercaran un móvil seductor en la forma de dinero para que fuera deshonesta y mandara al diablo el ejemplo de AMLO. Y así como Eva hay una buena cantidad de adherentes notables de AMLO que han sido deshonestos en algún grado por móviles apuntados al interés personal. ¿Sabe AMLO cuántas personas como Eva hay en MORENA? Le puedo asegurar a AMLO que hay muchas. Así que si AMLO no puede insertarse del todo como motor espiritual entre los suyos, es mínimamente probable y hasta inverosímil que los mexicanos ordinarios emulen su honestidad. Pero vamos a los casos más críticos.

AMLO estará de acuerdo en que la clase dirigente mexicana - políticos y la élite del dinero - es un ejemplo vivo y crítico de que los hombres son indigentes en lo moral. Lo mismo podemos decir de las personas ocupadas en el crimen ordinario y organizado. Tal vez en estos estratos de la sociedad están los hombres y mujeres que con más frecuencia visitan el extremo del mal, porque de ello depende su poder y su prestigio, y porque en ocasiones radican su placer en el mal radical. Así pues, afirmar que todos estos mexicanos renunciarán a sus negocios para emular la honestidad de AMLO, y solo por el placer de hacer el bien, sería como creer en los milagros. Si AMLO es razonable estará de acuerdo que en este caso la honestidad solo será posible por la vía constrictiva de la ley y la fuerza del Estado.  

AMLO afirma que si él es presidente los mexicanos accederán a una mejor condición de vida y que por ello dejarán de emigrar a los EUA. Esto no es verdad. Los mexicanos seguirán emigrando a los EUA mientras haya un diferencial de beneficios a favor de estar en EUA - mejores salarios reales y los beneficios añadidos de estar allá -, y que sea suficiente para convertir la emigración en un buen negocio. Y los intentos de entrada ilegal a los EUA seguirán existiendo mientras los mexicanos tengan ese exceso de dignidad que les hace creer que tienen el derecho arbitrario a entrar a EUA contraviniendo las leyes de inmigración de ese país.

Lo del fomento al mercado interno me parece muy flojo por lo siguiente. De entrada, eso dependerá de lo que resuelva hacer Trump con el TLC. Si nos manda a la porra, como parece que será, entonces no nos queda de otra que intentar convertir al mercado interno en el eje del crecimiento. Pero para lograr esto, antes necesitamos que los trabajadores mexicanos reciban un incremento sustancial en sus ingresos reales porque su poder de compra actual no da escala para el fomento del mercado interno. Y esto requiere que AMLO persuada a los empresarios para que accedan a esa mejora en los ingresos de los trabajadores sin compensar sus pérdidas con aumentos de precios, lo cual, la verdad, me parece casi imposible.

¿Qué está pasando con AMLO? ¿Por qué esa marcada inclinación a simplificar la realidad irresponsablemente?

La propuesta de AMLO nos deja en realidad en el mismo statu quo, aunque con un presidente honesto. Desde luego que hay una ventaja en eso de tener un presidente honesto, pero eso no basta para detonar un cambio radical en el país. Para entender esto solo basta volver la vista a Uruguay con Mujica. En efecto, una experiencia rara como ésta deja al país esencialmente igual y solo ajusta para la anécdota curiosa. Es por esto que AMLO, en su afán de persuadir de que no será más de lo mismo, construye una propuesta que simplifica irresponsablemente la realidad para convertir a la honestidad en un factótum y polisolución que detonará una suerte de palingenesia nacional - renovación radical -, pero cuyas consecuencias previstas, como ya vimos, son mínimamente probables y hasta inverosímiles.

Todo eso me deja claro que AMLO no está asumiendo una actitud científica y realista ante la política. En su lugar, está trabajando con su imaginación sin límites, la cual toma sus propias ideas y construye con ellas situaciones y soluciones a placer. Es por eso que AMLO tiende en este tiempo a simplificar la realidad en exceso. Sin embargo, lo único que está consiguiendo son imágenes ficticias de situaciones y sus soluciones que no se ajustan al comportamiento real de los seres humanos de carne y hueso, o que no encuentran explicación o motivo en dicho comportamiento. Y todo eso pone de golpe a AMLO en la fantasía, porque a eso equivale la imaginación sin límites: fantasía, a la que llamamos la loca de la casa.

Es muy divertido jugar con la imaginación. Incluso cuando esa imaginación se sujeta al menos al sentido común y lo verosímil, se puede convertir en un generoso manantial de grandes y muy fecundas ideas. Pero cuando esa imaginación disuelve sus reglas y límites y se convierte en fantasía, a menudo puede jugar con nosotros y muy mal. Y es por eso que resulta muy peligroso que la fantasía, o la loca de la casa, asalte a la política. La historia es muy ilustrativa respecto a las monstruosas consecuencias que pueden derivar de políticos que terminaron como instrumentos de la loca de la casa. Tomemos, por ejemplo, los casos extremos de Stalin y Mao. Sabemos que esos dos hombres construyeron con su fantasía imágenes ficticias del hombre y su sociedad que no se ajustaban al comportamiento de los hombres reales, y que por su obstinación fantástica reportaron consecuencias desastrosas para millones de seres humanos.

AMLO se está dejando engañar por la loca de la casa y se está pareciendo algo al Cristo de Sevilla de la novela Los hermanos Karamazov, de Dostoievski. Pero los hombres no son todo lo bueno que cree AMLO, y ni él mismo es lo que cree ser.

Y eso es todo.

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