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Columnas

Miguel Negrete: Un Héroe del 5 de Mayo. Segunda de dos Partes

@GciliaCilia vie 05 may 2017 11:49
Miguel Negrete
Miguel Negrete
Foto propiedad de: Internet


El General Anarquista
Las controversias y desacuerdos con Juárez y Díaz, siendo Negrete ya un hombre maduro (más de 40 años) lo llevan a buscar un marco ideológico congruente con su espíritu de justicia. Así en la sexta década del siglo XIX se adhiere y hace suyas las ideas anarquistas, traídas en México por el inmigrante de origen griego Plotino Constantino Rhodakanaty, quien llegó a México en febrero de 1861.
Rhodakanaty crea en 1863 el "Grupo de Estudiantes Socialistas” y en 1865 “La Social” y “la Escuela del Rayo y el Socialismo”, en Chalco.  De esta actividad ideológica y formativa surgen las primeras organizaciones y actores nutridos con una profunda vocación revolucionaria, como, Francisco Zalacosta, Santiago Villanueva, Hermenegildo Villavicencio, Julio Chávez López y Alberto Santa Fe. Todos ellos atacados y combatidos por los gobierno de Juárez y de Díaz y en donde Chávez López y Zalacosta mueren heroicamente.
Entre 1868 y 1890, el General Negrete apoya decididamente a estos grupos anarquistas y mantiene los focos de la insurrección bajo los principios sustantivos de esta doctrina en las diferentes regiones y distritos de Puebla; extendiéndose los focos de esta rebelión hacía los estados de México, Morelos y Guerrero.
Los Orígenes del Agrarismo en México
En 1868 y 1869 el General Negrete se adhiere al movimiento encabezado por Julio Chávez López y dirige la campaña contra las tropas de gobierno en la región Puebla-Morelos, al Sur de Chalco. Esa adhesión transforma radicalmente a Negrete, uniéndose a las reivindicaciones agrarias contenidas en el “Manifiesto a todos los oprimidos y pobres de México y del Universo”, que fue publicado el 20 de abril de 1869.
En 1867, Chávez López en una febril actividad revolucionario, inició el asalto a las haciendas de Chalco y Texcoco, extendiendo esa acción hacia los Estados de Morelos, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo. Mediante estos ataques, se llevaba al cabo la repartición de tierras de las haciendas a los campesinos, previa destrucción de los documentos que acreditaban a los hacendados como los propietarios. Tierras que por cierto, en muchos de los casos, habían sido adquiridas mediante el despojo y con el uso de la violencia hacia los pueblos y comunidades originales .   
El Manifiesto de Chávez López, textualmente señalaba:
“Hermanos: ha llegado el momento de despejar el campo, de pedir cuentas a los que siempre nos las han exigido; es el día de imponer deberes a quienes sólo han querido tener derechos. Los que se han aprovechado de nuestra debilidad física, moral e intelectual se llaman latifundistas, terratenientes o hacendados. Los que pacientemente nos hemos dejado arrebatar lo que nos corresponde nos llamamos trabajadores, proletarios o peones”.
“Los hacendados… han señalado sus posesiones en los lugares que han deseado, sin que el pueblo proteste. Habíamos creído que el triunfo de la república sería el verdadero triunfo del pueblo…pero con suma tristeza hemos visto, que estos mismos hacendados han tenido refugio en los faldones republicanos, lastimándose así los intereses que deberían ser inviolables; los de los pobres…
Queremos la tierra para sembrar en ella pacíficamente…  quitando desde luego el sistema de explotación; dando libertad a todos, para que siembren en el lugar que más les acomode, sin tener que pagar tributo alguno; dando libertad para reunirse en la forma que más crean conveniente, formando grandes o pequeñas sociedades agrícolas que se vigilen en defensa común, sin necesidad de un grupo de hombres que les ordene y castigue…”
Chávez López después de una campaña relativamente exitosa en Chalco, Texcoco, en San Martín Texmelucan y en el sur de Morelos, fue sorprendido y derrotado por el ejército juarista en Actopan, Hidalgo. Se le condujo a Chalco, en donde fue fusilado en el patio de la Escuela del Rayo y del Socialismo en septiembre de 1869.
El General Miguel Negrete, en franca sublevación contra Juárez, en 1869 toma los fuertes de Loreto y Guadalupe, siendo capturado y condenado a muerte. Sin embargo, Porfirio Díaz con el interés de contar con su apoyo en sus aspiraciones políticas, interviene para conseguirle un indulto. El argumento de Díaz fue irrebatible: se trata de un héroe de la patria.
La relación de Negrete con Díaz se volvió con el tiempo inestable y ante una situación que le parece inadmisible: la miseria popular, se subleva contra Díaz. El  clímax de la actividad revolucionaria del General Negrete, se da durante el periodo 1878 a 1886.
Entre 1878 y 1879 apoya al documento cúspide de la ideología agraria del siglo XIX, elaborado por el Coronel Alberto Santa Fe: “La Ley del Pueblo” y en 1886 sobre las bases de dicho documento, se levanta en armas, con una proclama en la que demandaba:
1.    La libertad y la autonomía de los pueblos.
2.    El municipio libre, que debería ser la unidad fundamental, política y económica de la nación.
3.    La redistribución de las tierras en los municipios, para que éstos la repartieran individualmente a los campesinos o la mantuvieran en común, según lo que fuera común con la tradición local.
4.    La fundación de bancos agrarios para propiciar los fondos necesarios para la irrigación, los implementos agrícolas y el desarrollo general.
5.    A los trabajadores urbanos apoyo para establecer el sistema de cooperativas, sociedades mutualistas, salarios más altos y mejores condiciones de trabajo.
En 1887, derivado de su encarcelamiento y de una enfermedad que los postra en cama, el General Miguel Negrete abandona la lucha revolucionaria y muere diez años después. La historia oficial ha mantenido en el olvido los méritos patrióticos del General Negrete y la lucha revolucionaria de él y de los anarquistas de la segunda mitad del siglo XIX; pero su legado se convirtió en una de las savias fundamentales que nutrieron el movimiento agrario zapatista.
Sí, “Tierra y libertad”, más que lema, fue el clamor de justicia de una lucha histórica que se anidó en la conciencia de nuestro gran pueblo.