domingo 25 de junio de 2017 | 02:04
Columnas

¿AMLO quiere división y conflicto con EUA?

@Nolato2 mié 03 may 2017 19:28
¿Qué quiere AMLO en realidad con EUA?
¿Qué quiere AMLO en realidad con EUA?
Foto propiedad de: Internet

 

El balance moral en la vida pública de AMLO es muy positivo. En un país como el nuestro, donde la moral es un árbol que da moras, eso es lo que le da a AMLO un interés especial para mucha gente. Pero sería una exageración afirmar que AMLO es dueño de un ser moral completo, porque en ocasiones se deja mover por sus impulsos y no quiere ponerse en conformidad con la ley moral, que ordena proceder siempre con una máxima que pueda valer para todos por igual. Nada anormal, porque todo ser humano posee ese lado sombrío en alguna medida. A veces, por ejemplo, AMLO monta en terquedades o dice mentiras y simulaciones. El problema es que, dado su rol de líder social, esas reacciones sombrías pueden traer consecuencias graves para todos. Tomo como ejemplo de esto un artículo que él publicó antier en el diario Washington Post, titulado: "Andrés Manuel López Obrador: México luchará contra las ideas de Trump", y donde usa algunas mentiras y simulaciones para criticar a Donald Trump. Iré citando a AMLO, y haré mis observaciones en cada punto.

Dice AMLO: "En su inmensa mayoría - los inmigrantes mexicanos - son gente honrada y de trabajo, expulsada de su propio país...realizan un aporte doble y fundamental a la economía de ambos países... pretensión abusiva y arbitraria obligar a los mexicanos a pagar por una cerca fronteriza."

AMLO se vale de una historia semificticia muy usada en este tema para tratar de justificar heroicamente a los inmigrantes ilegales. Pero es una mentira porque omite cosas muy importantes que anulan toda justificación, como veremos enseguida.

La dignidad es un valor intrínseco que no tiene equivalencias porque es superior a nuestro concepto de valor ordinario y relativo - precio, utilidad, etc. -, y que tiene su principio en la segunda fórmula del imperativo categórico: "Obra de manera tal que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de los otros, siempre como un fin y nunca solo como un medio". Ese imperativo postula a la libertad humana, así que la dignidad consiste también en la autonomía legislativa de la persona. Y la persona con dignidad también es moralmente responsable, lo cual le permite sentir satisfacción al hacer el bien y sentir culpabilidad cuando causa males o daños a otros para luego reparar.

Los norteamericanos, fundados en su dignidad o autonomía legislativa, han acordado desde mucho tiempo atrás unas leyes de inmigración para su país. Los mexicanos, sin son dignos y moralmente responsables, están constreñidos a respetar y cumplir esas leyes a manera de un imperativo irrenunciable. Pero aquí empiezan los problemas para nosotros porque sabemos que cada año, y desde muchos años atrás, cientos de miles de mexicanos cruzan ilegalmente hacia los EUA. Todos esos mexicanos no han querido ponerse en conformidad con la moral en este asunto, y por consecuencia asumen a los yanquis, no como fines en sí mismos, no como personas con una dignidad que merece respeto, sino solo como medios de su propósito arbitrario: cruzar ilegalmente a los EUA. En igual falta caen los que alientan esa conducta irregular de cualquier modo: desde la política, desde los medios, desde los litigios, etc. Y no hay manera de justificar esto por lo que ya dijimos arriba: ningún valor ordinario y relativo - dinero, bienestar personal, placer, etc. - justifica moralmente el sacrifico de nuestra dignidad o la dignidad de las otras personas. Así pues, de nada nos sirve apelar a justificaciones sentimentales y económicas a la inmigración ilegal, como la aflicción, como la pobreza, la falta de empleo y los bajos salarios en México, como las aspiraciones a la mejora, o como las ganancias de algunos norteamericanos con el empleo de los ilegales, porque el acto inmoral de cruzar la frontera ilegalmente, y el consecuente insulto a la dignidad de los yanquis, persisten, no se diluyen.

Difícil saber por qué y cuándo fue que los mexicanos llegamos a esto. Lo que sabemos es que, en algún momento del remoto pasado, llegamos a un exceso de dignidad que disolvió el imperativo categórico en la nada y nos confirió el derecho arbitrario para cruzar ilegalmente a los EUA a placer y sin experimentar culpa alguna. Y para ayudarnos a anular la espuela de la responsabilidad moral nos creamos un subrogado de cultura del inmigrante ilegal que asume al acto del cruce ilegal de la frontera como un "bien hacer" al que se le confiere, además de virtudes, un honor. En efecto, porque según esa cultura, el inmigrante ilegal es la persona que merece honor, consideración y alta estima, solo por tener las "virtudes" para intentar cruzar ilegalmente a los EUA confrontando las duras hostilidades de la naturaleza y la Border Patrol, y solo con el fin de ganar dinero. ¿Y la dignidad de los yanquis y el sentido de responsabilidad moral? Sabrá Dios, porque en esta cultura subrogada han sido proscritas a la nada por decreto de nuestra caprichosa voluntad.

La criminalización de los ilegales y el famoso muro fronterizo son solo el resultado de esta historia muy muestra. En efecto, nosotros los mexicanos, por nuestro exceso de dignidad, hemos llevado a los yanquis al extremo de criminalizar el cruce ilegal de la frontera y luego a acariciar la idea de un muro fronterizo. Y nada más natural que esto haya ocurrido, porque si nosotros no hemos sido capaces de garantizar con la buena voluntad el respeto a la parte de la dignidad humana de los yanquis inscrita en sus leyes de inmigración, es razonable que ellos busquen por su cuenta soluciones constrictivas para frenar por la fuerza nuestro exceso y arbitrariedad en este tema. Ahora bien, si no somos capaces de garantizar el respeto a sus leyes de inmigración, entonces debemos colaborar con ellos cuando buscan garantizarse a sí mismos contra este problema con los medios que ellos estimen más eficaces, y siempre y cuando no lastimen nuestra dignidad. Y de concretarse ese muro, ¿quién debe pagarlo? Bueno, los moralmente obligados a reparar el daño en ambos lados de la frontera.

En su artículo AMLO se ciñe a ese subrogado de cultura del inmigrante ilegal para pintarnos una historia semificticia como si fuera real. En esa historia la "inmensa mayoría" de inmigrantes mexicanos son los buenos que son injustamente perseguidos por un monstruo racista, demagogo y tiránico llamado Donald Trump. ¿Y la dignidad de los yanquis, nuestro exceso de dignidad y la ley moral? No existen esas cosas en esta historia semificticia de AMLO porque las ha proscrito al mundo de la nada.

Dice AMLO: "Los trabajadores mexicanos que acuden a Estados Unidos no son, como lo afirmó el entonces candidato Trump, delincuentes, narcotraficantes ni violadores."

AMLO se está refiriendo a la siguiente expresión de Trump del 16 de junio de 2015: "Cuando México envía a su gente no manda a los mejores...Envían a gente con muchos problemas, y están trayendo esos problemas con nosotros. Traen drogas. Traen crimen. Son violadores. Algunos, asumo, son buenas personas". Interpretada bien la expresión, Donald dijo que entre los inmigrantes mexicanos hay malas personas y buenas personas, donde las primeras hacen mayoría. ¿Y por qué son mayoría las malas personas? Ocurre que para muchos yanquis el cruce ilegal de la frontera es un crimen, no una falta administrativa. Y como la mayoría de los inmigrantes mexicanos son ilegales...El contenido del concepto "crimen" en una sociedad lo determina el grupo social. Y para nuestra desgracia, desde hace años hay una tendencia creciente en EUA a definir la entrada ilegal a ese país como un crimen, no como una falta administrativa. Dieciocho estados en aquel país han legislado para criminalizar a la inmigración ilegal o han estado en intenso debate en el tema. El mismo régimen de Obama ya consideraba un crimen el entrar a ese país ilegalmente varias veces o cuando reingresas ilegalmente luego de haber sido deportado. Y por supuesto que el régimen de Trump impulsa esa tendencia con mayor vigor. Y si esta criminalización de los ilegales nos parece algo muy excesivo, no debemos olvidar lo que ya dije antes: esto es resultado de nuestro exceso de dignidad y su derecho arbitrario al cruce ilegal de la frontera.

Lo que me parece incorrecto de Donald es que haya etiquetado a las personas como malas o buenas. Peor todavía que haya etiquetado a muchos como malas personas solo por no haber cumplido las leyes de inmigración de EUA. Es como pasarse por alto todo el contenido biográfico en la vida de esas personas.

Así que llegamos a una simulación y una mentira de AMLO en este punto. Donald no calificó a todos los inmigrantes mexicanos de delincuentes, narcotraficantes o violadores, y él no detonó su criminalización. En esencia, los que detonamos la criminalización fuimos nosotros mismos, los mexicanos. 

Dice AMLO: "El objetivo central - de Trump - era llegar a la Casa Blanca, incluso si para lograrlo fuera necesario fomentar el odio racial, la paranoia colectiva y un orgullo imperial, obsoleto en el mundo contemporáneo."

AMLO quiere quitar legitimidad al triunfo de Trump deslizando la idea de que este hombre usó de medios inmorales para ganar las elecciones bajo la máxima del maquiavelismo vulgar: El fin justifica los medios. Pero AMLO miente tres veces al deslizar los conceptos: racismo, imperialismo y paranoia colectiva. Vamos con la primera mentira. A menos que AMLO me demuestre lo contrario, no hay ni el mínimo rastro de alguna doctrina racista o xenofóbica en el programa político que Trump ofreció en su campaña. Jamás vemos por ahí algún argumento que sugiera la segregación o el exterminio de algún grupo étnico por ser una antirraza parásita o una anticultura parásita. En el programa de Trump la deportación de inmigrantes ilegales tampoco tiene móviles racistas o xenofóbicos. Tiene solo tres móviles: legal - enforcement law -, económico y seguridad nacional. Los tres son móviles legítimos, y el móvil económico es tema de debate, no concluyente. 

Segunda mentira de AMLO. Contra lo que dice AMLO, uno de los más importantes aspectos del programa político que ofreció Trump en campaña fue la renuncia al tradicional papel de EUA como policía, fiscal y juez del mundo, bajo el lema de "America First". En estos momentos hay una lucha interna en EUA entre los que quieren persistir en el America First, como Trump y los republicanos de base, y los residuos del viejo Establishment que empujan por el sostenimiento de la voluntad de poder supranacional.

Tercera mentira de AMLO. Cierto, en EUA se ha desatado una ola de reacciones emocionales desde que ganó Trump, y que yo más bien llamaría: histeria colectiva. Pero esa histeria colectiva no la ha creado Trump, la ha creado la falsimedia norteamericana, que es el brazo propagandístico del Establishment que fue derrotado por Trump, y con el fin de desestabilizar y deslegitimizar al nuevo régimen. La función principal de la falsimedia en esta conspiración es difundir habladurías - Fake News - tal como si fueran juicios objetivamente verdaderos y que detonen el miedo infundado en la gente. Y una de esas muchas habladurías es la que usa AMLO en su artículo: acusar al programa de Trump de racismo, pero sin tener elementos factuales para emitir ese juicio. Y por supuesto que el Washington Post publica con gran regocijo el artículo de AMLO porque ese diario es uno de los estelares en la conspiración de la falsimedia norteamericana.

Dice AMLO: "El triunfo electoral de Donald Trump...puede explicarse por el uso propagandístico de consignas electorales diseñadas para aprovechar el descontento, la frustración de sectores de la sociedad...y para desviar la atención de los problemas reales y enfocarla en enemigos imaginarios."

Simulación de AMLO con la expresión "consignas electorales". Trump tiene un programa político que postula esencialmente por el nacionalismo, el aislacionismo, el trabajo remunerador - no al dinero fácil - y la precedencia del individuo sobre el Estado. Los primeros dos elementos proponen, bajo el lema de "America First", un adiós al neoliberalismo y el retorno a un modelo que le dio excelentes resultados a los EUA en cierta etapa de su historia moderna. Los otros dos elementos de la fórmula apuntan al retorno a la genuina doctrina política de Thomas Jefferson. Y en ese programa político triunfante no hay evasiones ni enemigos imaginarios, sino problemas reales a erradicar, como: el libre comercio, la inmigración ilegal, el injerencismo de EUA, la precedencia del Estado sobre el individuo, la doctrina del dinero fácil de las élites, etc. Y simplificación irresponsable de AMLO el decir que Trump solo se aprovechó de los descontentos y frustrados. Este programa político se construyó con las demandas más importantes de los norteamericanos que se le adhirieron en el proceso electoral, y donde hay seres humanos en diferentes estados emocionales: felices, exultantes, tristes, afligidos, descontentos, frustrados, satisfechos, etc.

Pero aquí hay una ironía porque parece que AMLO se está describiendo a sí mismo en ese párrafo de su artículo. Sabemos que AMLO está muy especializado en aprovechar la veta de los descontentos y frustrados. Es por eso que ahora aprovecha irrestrictamente a los descontentos y frustrados con Donald Trump, y donde se incluyen los grandes ricos de este país, que se aliaron con la parte perdedora en las recientes elecciones de EUA por su adicción al neoliberalismo, al TLC y a la inmigración ilegal. Y no es sino por esto que AMLO ha terminado con un batiburrillo de ideas confusas y contradictoras, que ahora sí parece un cúmulo de consignas electorales. Y desde luego que a AMLO a veces le gusta inventar enemigos imaginarios.

Dice AMLO al cierre de su artículo: que la confrontación entre EUA y México es un mal negocio, y que de ser presidente buscará una relación de respeto y colaboración con el vecino del norte, así como persuadir a Trump de que su política exterior es errónea y contraproducente.

Y es así como llegamos a una grave contradicción en AMLO. Ya vimos que AMLO usa en su artículo algunas mentiras y simulaciones para criticar a Trump. Pero como dijimos al principio, cada mentira y simulación de AMLO es una resistencia de él a ponerse en conformidad con las exigencias de la moral. El problema es que cada vez que AMLO hace esto está introduciendo una máxima de la mentira que no respeta la dignidad de los afectados por dichas mentiras, que se destruye a sí misma porque no vale para todos, y que por consecuencia introduce la división y el conflicto entre los seres racionales, donde está él. Y en este caso particular, AMLO introduce la división y el conflicto entre él y Donald Trump, lo cual equivale a una división y conflicto con los EUA. Son reacciones sombrías de AMLO que lo meten en contradicción y nos pueden poner en peligro a todos.

¿Qué quiere AMLO en realidad con EUA? ¿Acaso quiere división y conflicto con EUA?

Y eso es todo.

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