domingo 25 de junio de 2017 | 02:04
Columnas

AMLO, Eva Cadena y el absurdo caso de Bloody Babs

@Nolato2 dom 30 abr 2017 18:52
Nadie en este país, excepto Eva y las gentes directamente involucradas, conocen la realidad factual en torno al paradero de esos 500 mil pesos.
Nadie en este país, excepto Eva y las gentes directamente involucradas, conocen la realidad factual en torno al paradero de esos 500 mil pesos.
Foto propiedad de: Internet

 

El absurdo caso de Bloody Babs:

En el año de 1958 el maestro Robert Wise lanzó una excelente película llamada "I want to live !", estelarizada por la bonitilla y talentosa Susan Hayward. La intriga de la película se teje con los hilos de una parte de la vida real de una mujer norteamericana llamada Bárbara Graham, y que fue presa y ejecutada por homicidio en los EUA en el año de 1955. Es la versión que nos ofrecen los artículos del periodista Ed Montgomery, quien estuvo muy cerca de este proceso y de la misma Bárbara, y que toman como fuente primaria de información las cartas que escribió esta mujer y sus conversaciones con ella.

La de Bárbara Graham fue una vida de tribulaciones edulcorada con breves episodios de expiación frustrada. Hija de una mujer libertina y desordenada, lo cual llevó a Bárbara a crecer desde pequeñita abandonada o bajo el cuidado de extraños y familiares. Como es previsible en estos casos, en su adolescencia Bárbara explora la vagancia, las drogas y los delitos menores, y es huésped frecuente de la cárcel. Viene una etapa de expiación y se casa. Tiene dos niños, pero fracasa. Se divorcia y pierde la patria potestad de sus niños. A partir de ahí detona una nueva etapa de libertinaje y desorden. Se dedica a la prostitución y hace vida social con maleantes de poca monta, lo cual la lleva a delitos menores y de nuevo a ser huésped frecuente en la cárcel. Pero Bárbara no decae y va por otra tentativa de expiación y se casa de nueva cuenta, pero elige mal. Se trata de un camarero con vicios y conductas desviadas, y por el cual entra en interacción con una banda de delincuentes peligrosos.

Cierto día la banda decide realizar un asalto a la casa de una anciana adinerada. El plan fracasa y se ven precisados a asesinar a la anciana. Son capturados en su guarida con gran espectáculo mediático de por medio. Bárbara está ahí en ese momento. Desconoce el motivo de la espectacular captura y toma esto con ligereza. Nada más natural en su caso. Y tal es su ligereza, que se da tiempo para realizar algunas demostraciones de desprecio bufo a la policía frente a las cámaras. Solo hasta días después de que es recluida se le informa a Bárbara de la acusación que grava sobre ella: asesinato, puesto que la banda ha conspirado para señalarla como autora principal del asesinato de la anciana. Es cuando Bárbara se conmociona y se toma a pecho la situación. A partir de entonces se detona una lucha desesperada de Bárbara por convencer al mundo de que ella es inocente. Empresa casi imposible para Bárbara por tres adversidades. La noche del atraco ella estuvo en su casa con su hijo, un niño de brazos, tiempo durante el cual no tuvo contacto con nadie más. No tenía manera de probar eso. Pero lo peor para Bárbara es que desde que ocurre la captura de la banda se desata una tormenta de escarnio y condena mediática contra ella. Los medios se ceban metiendo el pico y la pala en la rica veta del morbo, emitiendo día tras día noticias sensacionalistas sobre el asesinato de la anciana y describiendo a la autora, Bárbara, como una criminal cínica y brutal, a quien deciden apodar como: Bloody Babs. Y vaya que los medios tenían combustible de sobra para hacer esto dada la tercera adversidad de Bárbara: el desordenado y escandaloso contenido biográfico de su vida, especialmente en lo que se refiere a su actitud cínica cuando fue capturada por este presunto crimen.

Bárbara se va derrumbando frente a la monstruosa campaña mediática en su contra, y de la cual hacen rapiña las mismas autoridades de California. En efecto, para el gobierno, toda esa agitación mediática le ha dado el medio perfecto para ponerse una estrella de aprobación pública por atrapar y condenar a Bloody Babs. Así que, desesperada, Bárbara decide construir una coartada para probar que ella no estuvo en el atraco. Esto ocurre cuando recibe una oferta tentadora de una reclusa que se ha ganado su confianza: a cambio de un dinero, el novio de ella dirá que es su amante y que estuvieron en un motel la noche del atraco. Bárbara acepta y tiene la entrevista con el novio de la reclusa. Sin embargo, el hombre es en realidad un policía encubierto que está intentando obtener un testimonio de Bárbara sobre su participación en el crimen, y lo logra bajo chantaje. Él le dice a Bárbara que quiere minimizar riesgos y que por ello solo le ayudará si le confiesa la verdad: que estuvo en el atraco, como todos aseguran. Bárbara quiere convencerlo de que no estuvo ahí, pero él persiste. Bárbara se siente atrapada, sin opción, y accede a decirle que sí estuvo ahí con tal de cerrar el trato y lograr su coartada.  

El lector ya podrá extrapolar el resultado de todo esto. Bárbara es encontrada culpable, condenada a muerte y ejecutada en la cámara de gas el 3 de junio de 1955. Murió con dignidad. Bárbara se asumió como inocente hasta el último día de su atribulada existencia. Incluso antes de poner el primer pie en la cámara de gas, le dice de paso al sacerdote: "Yo no la mate, padre." A su muerte, solo dos hombres de entre los que estuvieron en contacto con ella creen en su inocencia: el psicólogo a cargo de ella y el periodista Ed Montgomery. Y por supuesto que muchos de quienes presenciaron ese suceso estaban ciertos de la culpabilidad de Bárbara Graham. Al salir esta película del genial Wise al mercado no faltaron periodistas que lo acusaron de alterar los hechos a favor de Bárbara y de haber realizado un instrumento de propaganda contra la pena de muerte.

En el caso de Bárbara Graham tenemos a una mujer que ha sido llevada a tribunales bajo cargos de robo y asesinato agravado, y de los cuales en realidad no es culpable, es inocente. Solo por hipótesis es culpable y en base a indicios consistentes en el tipo de prueba más débil, y con escasa veracidad por el carácter de sus fuentes: testimonios de sus presuntos cómplices - que conspiraron contra ella - y un testimonio de Bárbara grabado en secreto y extraído bajo chantaje. Y si esto se hizo posible solo fue porque nadie, ni ella misma, podía probar factualmente su  ubicación al momento del crimen: su casa o la casa de la anciana. En estas condiciones, el jurado nunca conoció de facto la culpabilidad de Bárbara, de tal modo que su veredicto de "culpable" no fue un juicio objetivamente verdadero, sino un juicio hipotético que se hizo verdadero solo por la habilidad argumental y el poder persuasivo del fiscal acusador. Y al mismo resultado llegaríamos si el abogado de Bárbara hubiera sido tan hábil como para presentar las cosas de tal forma que el jurado fallara en su favor como "inocente". En suma, y dada la falta total de prueba factual, cualquier resultado o fallo en este asunto hubiera sido producto de la persuasión, ora del fiscal - como ocurrió -, ora del defensor. Y si con el andar del tiempo esos fallos alternativos hubieran llegado a coincidir con la realidad factual, con lo que realmente ocurrió con la ubicación de Bárbara - estuvo en su casa o en la escena del crimen -, hubiera sido solo resultado de la casualidad o la adivinación.

Así pues, la ejecución de Bárbara fue un absurdo. En teoría, fue ejecutada por no tener el poder de la elocuencia o la persuasión para refutar una hipótesis que, por lo demás, era imposible de probar o refutar directa y objetivamente según se dieron los hechos. Pero en realidad, Bárbara fue ejecutada porque sirvió de medio a los gestores del Estado - aumentar aprobación - y a los medios de comunicación - aumentar audiencias -.

He traído a cuentas esta versión de la interesante historia de Bárbara Graham porque, en mi opinión, hay una equivalencia importante entre su caso y el suceso AMLO-Eva Cadena. No por los personajes, no por los contenidos biográficos de vida, sino por la forma incorrecta en que se juzga por parte de críticos y adherentes y sus peligros inherentes para todos. Y creo que por eso nos puede ser de gran utilidad, para entendernos mejor por analogía.

El caso AMLO-Eva Cadena:

Y bien, en cuanto a la forma de emitir juicios audaces y sesgados, lo mismo sucede en el caso de AMLO y Eva Cadena. Como pretendo ser lo más objetivo posible, me evito polemizar sobre la autenticidad de los documentos audiovisuales presentados hasta el momento. Postulo que son auténticos y que su contenido refleja hechos consumados auténticos, no fingidos. Sobre esa base, se puede emitir un juicio objetivamente verdadero: la señora Cadena incurrió en actos indebidos. Sería tonto decir otra cosa porque sería como polemizar contra los hechos.

Ahora bien, nadie en este país, excepto Eva y las gentes directamente involucradas, conocen la realidad factual en torno al paradero de esos 500 mil pesos que en teoría eran para AMLO. Durante cierto tiempo fue posible armar una hipótesis de culpabilidad contra AMLO. Eso ocurrió mientras la señora Cadena no aclaró nada respecto al paradero del dinero. Pero con esa hipótesis a lo mucho que podíamos llegar era a emitir juicios hipotéticos, fundados en persuasión, pero jamás a emitir juicios objetivamente verdaderos. Además, sería una hipótesis bastante floja porque los indicios contra AMLO no son lo óptimo en la doctrina de las pruebas, son testimonios verbales que pueden tener varias causas probables en este caso: cosecha de dinero de AMLO, jactancias de Eva, o hasta una conspiración entre Eva y la mujer misteriosa para afectar a AMLO.

Pero desde el momento en que la señora Cadena declaró que los 500 mil pesos no fueron entregados a AMLO, ya había muy poca razón para construir esa hipótesis de culpabilidad contra AMLO. Si el testimonio de Eva servía para cargar contra AMLO, ¿por qué no ha de valer para descargarlo? Se impone la simetría de criterios, de modo que ahora lo que cabe es una investigación sobre el paradero del dinero y con vector hacia la señora Cadena.

El problema es que los medios de información y los personajes de la política de este país ya crearon la misma ola de condena mediática que se dio en el caso de Bárbara Graham. En efecto, todo mundo emite enunciados sobre la situación de AMLO tal como si fueran juicios objetivamente verdaderos, tal como si tuvieran conocimiento de la realidad factual sobre el paradero del dinero, algo que es increíble. Es como si cada persona o medio se alzara como jurado con conocimiento completo de esa realidad factual para dar su veredicto de "culpable". Se reconoce que también tenemos una ola mediática, aunque de menor tamaño, empujando en sentido contrario: lanzando juicios de inocencia en favor de AMLO tal como si fueran objetivamente verdaderos. Pero como hemos dicho, y en el mejor de los casos, se trata de juicios hipotéticos, fundados en persuasión. Y otra vez, sería una casualidad o una adivinación el que algunos de esos juicios se convirtieran luego en objetivamente verdaderos.

Ilustremos los extremos de mayor frecuencia en este asunto. Los críticos de AMLO afirman categóricamente en el siguiente tenor: "Las grabaciones de Eva Cadena son la prueba de que AMLO administra una red de corrupción y lavado de dinero, y donde Eva es una de las recaudadoras." Es decir, ya le ahorraron todo el trabajo a la ley, le agregan cargos de su cosecha y a placer, y fallaron contra AMLO con un: "Culpable de corrupción y lavado de dinero". Mientras tanto, en el otro extremo escuchamos algo como lo siguiente: "AMLO es inocente, a Eva la chamaquearon y todo es un montaje de la mafia del poder para afectar a AMLO". Es decir, también le ahorran el trabajo a la ley, le agregan de su cosecha, y deliberan con un: "Inocente".

Con esto, es claro que a nadie le importa la verdad y la justicia en este asunto. No les importa la verdad puesto que se ocupan en tratar de hacer pasar juicios hipotéticos y muy subjetivos tal como si fueran juicios objetivamente verdaderos, y eso prueba, a su vez, que a nadie le interesa la justicia. Y si la verdad y la justicia no es el interés en este asunto, ¿cuáles son los móviles? En efecto, la utilidad personal, de grupo o de empresa en el marco de un proceso electoral. Utilidad personal o de grupo para algunos políticos, editorialistas y medios - destruir al enemigo -, y utilidad de empresa para los medios - aumentar audiencias -. En suma, estamos asistiendo a una guerra de persuasiones con móviles electorales y pecuniarios, donde los dos bandos pretenden de manera ilegítima hacer valer su juicio más útil tal como si fuera objetivamente verdadero sin contar con el fundamento para ello. Pero si para ellos hay utilidad en esto, no lo es así para la sociedad. Se trata de un juego peligroso para todos. Solo hay que volver la vista al caso de Bárbara Graham para entender la absurda y trágica consecuencia que deviene del uso perverso o amañado de la verdad y la justicia. En efecto, si seguimos podemos llevar este juego absurdo hasta el punto de determinar externamente a la autoridad competente para que condene a unos inocentes o bien para que absuelva a unos culpables, y dependiendo de cuál frente de opinión grite más fuerte y con más persuasión. Un resultado así nos descompone como sociedad.

El caso del diario El Universal:

Creo que la forma en que El Universal presentó la información deja mucho que desear. Viene en entregas parciales y muy editadas con cortes y saltos. Eso no ayuda en nada a la objetividad porque al menos descontextualiza los diálogos presentados, y con ello puede dar lugar a errores de interpretación y de juicio. No es sino por esto que muchos ven estos documentos como un montaje. Desgraciadamente, la duda o la sospecha es inevitable en un país como el nuestro donde ya casi nadie ofrece garantía de veracidad, incluidos los medios. Y para ejemplificar el tipo de error de juicio al que pueden dar lugar ese tipo de ediciones, vuelvo a la película de Robert Wise. Si yo tomo el tramo de esa película donde se da el siguiente diálogo entre Bárbara y el supuesto novio de la amiga reclusa...

- Me tiene atada de pies y manos - dice Bárbara -. ¿Qué quiere saber?

- Usted estaba ahí, ¿verdad? - inquiere el tipo en referencia a la escena del crimen -.

- Es que usted no quiere creer otra cosa - replica Bárbara -.

- Sería lo más sencillo, para evitarme riesgos.

- Piense lo que guste.

- ¿Estaba con ellos? - el tipo se refiere a sus presuntos socios en el crimen -.

- Bueno, bueno, sí, estaba con ellos.

- Bien, esté tranquila. Los jueces no podrán con nosotros.

digo que si tomo esa parte de la película, la extraigo, y la muestro a un auditorio prueba, seguramente todos concluirán que Bárbara era la culpable del asesinato de la anciana. Pero sería un error de juicio. Dicho auditorio caería en la cuenta de su error al ver la historia completa. Solo entonces sabrían que Bárbara ha accedido a decir lo que el tipo quiere que le diga, y con tal de que le ayude a construir su coartada. Así pues, la forma en que El Universal presenta los videos, truncos, da lugar a pensar, por ejemplo, que Eva dijo "Sí" a todos los encargos y afirmaciones de la mujer misterio con tal de recibir apoyos para su campaña. Es una hipótesis viable. Necesitaríamos por lo menos ver todo el diálogo de Eva con la mujer misterio para refutar o aceptar dicha hipótesis.

La insuficiencia de la acción "informadora" de El Universal ya se ve en los hechos. Solo dieron lugar a una escaramuza de persuasiones que no tiene salida objetiva. Creo que, en el afán de aportar a la objetividad, lo mejor era presentar las grabaciones íntegras y de golpe para así darle contexto a los diálogos presentados. Y si el Universal recibió así la información, tal como la publicó, por lo menos espero que hayan hecho el balance de las consecuencias buenas y malas esperadas con su publicación teniendo siempre a la vista el fin para el que existen en teoría: la verdad.

Mi intención no es favorecer o dañar a un partido en especial. Mi interés está radicado en conferir valor a las cosas que promueven el perfeccionamiento de los hombres y su felicidad compartida, como es la verdad. Al menos lo intento. Y creo que todos debemos coincidir en este punto, incluyendo medios de información y políticos.

Y eso es todo.

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