domingo 19 de noviembre de 2017 | 11:58
Columnas

Donald Trump o cómo destruir la narrativa rusa de Barack Obama con misiles Tomahawk

@Nolato2 sáb 08 abr 2017 20:46
El ataque de EUA estuvo tan anticipado, que el activista y periodista independiente Mike Cernovich lo anunció en su cuenta de Twitter varias horas antes.
El ataque de EUA estuvo tan anticipado, que el activista y periodista independiente Mike Cernovich lo anunció en su cuenta de Twitter varias horas antes.
Foto propiedad de: Internet

 

EUA realizó antier su primera acción militar regular contra Siria desde el inicio de la guerra en ese país. Dos destructores norteamericanos emplazados en el Mediterráneo, el USS Porter y el Ross, dispararon 59 misiles Tomahawk sobre la base aérea militar Shayrat en la provincia de Homs. La acción se da por orden de Donald Trump como retaliación "proporcional" a un presunto ataque con armas químicas del régimen de Bashar Al Assad contra la población de la localidad Jan Sheijun, en la provincia de Iblid, cuyo saldo fue de de 72 muertos, entre ellos 11 niños, y que se habría realizado con vuelos de la fuerza aérea siria desde esa base de Shayrat.

La decisión de Donald no me tomó por sorpresa. Ya había adelantado algo de esto desde el miércoles, cuando recibió al rey de Jordania en la Casa Blanca, aunque no dio detalles sobre el contenido y coordenadas de la retaliación contra el régimen de Al Assad. Pero vaya que sí hay muchos aspectos en este suceso que me llevan a creer que se trata de una acción militar simbólica, digamos que casi una simulación militar, y cuya intencionalidad está apuntada exclusivamente a resolver dos problemas políticos del régimen de Trump que son completamente ajenos a la cuestión siria. Y con esto no quiero decir que Trump y Putin se hayan puesto de acuerdo para armar un teatro militar que le diera oportunidad a Trump para aparecer en escena como el héroe de esta historia. No, nada de eso. Pensar eso me pondría en el delirante campo macartista de Obama donde se persiste en la narrativa de la conspiración rusa sin prueba alguna. Para lograr esa acción militar simbólica la gente de Trump solo tendría que calcular las cosas de tal manera que fuera esencialmente inocua, minimizando daños para los atacados - Rusia y Siria -, y garantizando que ellos no realizarían alguna retaliación al ataque de EUA. Basta revisar algunos aspectos muy extraños de esa acción militar para comprender esto que digo.

De entrada, el régimen de Trump actuó con excesiva premura y fundado en juicios unilaterales y basados en parte en fuentes de dudosa veracidad. Sobre este punto de la dudosa veracidad, basta mencionar lo siguiente. Los organismos encargados de tratar estos asuntos en Siria, como el observatorio de derechos humanos y los cascos blancos, se han mostrado regularmente sesgados contra el régimen de Bashar Al Assad. Uno de los testigos claves de campo en el ataque químico, el doctor Shajul Islam, y quien compartió evidencia audiovisual sobre el suceso en las redes, fue tomado como fuente primaria por una buena cantidad de medios de la falsimedia. Sus testimonios fueron parte importante en el conjunto de pruebas para Occidente. Sin embargo, todos pasaron por alto el hecho de que Shajul fue procesado en 2013 en Gran Bretaña, junto a su hermano y un amigo, por participar en el secuestro de dos periodistas europeos por parte de grupos jihaidistas. Y si el proceso contra Shajul no culminó en su condena en prisión por terrorismo, fue porque resultó imposible hacer testificar a los periodistas que permanecían en Siria perdidos.

Sería muy absurdo postular que a Bashar Al Assad le resultaba políticamente conveniente realizar un ataque con armas químicas a estas alturas, precisamente cuando el programa de política exterior de Trump se le presentaba muy favorable para terminar la guerra y aun para su futuro político. Hasta antes del ataque químico, Trump y sus funcionarios más directamente conectados al asunto sirio - Rex Tillerson, Nikki Haley y Mattis -, habían manifestado que su objetivo fundamental era aniquilar al ISIS y dejar el futuro de Al Assad en manos del pueblo sirio. Ahora bien, se ha demostrado que los grupos terroristas procesan y manejan armas químicas en Siria. Así las cosas, no se puede descartar que esos grupos terroristas hayan realizado el reciente ataque químico como bandera falsa para propiciar una retaliación de Trump contra el régimen de Siria, como ya ocurrió, y para forzarlo a no retirarse de ese país y derrocar a Al Assad.

Luego, ya sabemos que EUA anticipó a Rusia el ataque a la base aérea con suficiente tiempo para que este país pudiera sacar de la base aérea target a sus efectivos y equipos a fin de evitar daños. Y a menos que los yanquis sean tontos, seguramente anticiparon en su plan de acción que Rusia pondría alerta al régimen de Al Assad para que también minimizara sus daños con el ataque de EUA. No es sino por eso que los daños de los 59 Tomahawks en realidad fueron mínimos en vidas humanas y equipos militares, y donde no se reportan daños a la parte rusa. Fue demasiada tormenta explosiva para tan exiguo daño.

El ataque de EUA estuvo tan anticipado, que el activista y periodista independiente Mike Cernovich lo anunció en su cuenta de Twitter varias horas antes. Por ahí de las 3: 10 de la tarde de ese día Mike dijo lo siguiente en su cuenta de Twitter: "Breaking news! Possible air strikes by the U.S. in Syria tonight". Creo que Mike no se atrevería a anticipar información sobre un ataque militar de EUA si el mismo fuera realmente de peligro.

Me resulta también muy extraño que Rusia no haya activado su sistema de defensa antiaérea para derribar a los misiles Tomahawk. Rusia argumentó que no lo hizo porque existía un acuerdo previo de cooperación con EUA en el espacio aéreo de Siria. Pero este argumento me parece absurdo porque la sola anticipación que le hizo EUA era motivo suficiente para dar por terminado el acuerdo de cooperación y proceder a derribar los 59 misiles Tomahawk. Vamos, Putin ni siquiera gritó foul antes de. Y razones le habrían sobrado a Putin para hacer esto dadas las condiciones en que se gesta la reacción en EUA. Pero el absurdo se deja ver más claramente una vez que Rusia decidió dar por terminado el acuerdo de cooperación con EUA y reforzar sus sistemas de defensa antiaéreos...pero a toro pasado.

Seguimos con más rarezas: El ataque de EUA se da precisamente poco antes de que empiece la importante reunión entre Donald Trump y el presidente de China, Xi Jinping, en la residencia de Trump de Mar a Lago. Según algunos presentes en dicha reunión, la misma se desarrollo en la inquietante y episódica temática del ataque a Siria por parte de EUA.

Y para terminar con las rarezas de este suceso militar, las reacciones de Xi Jinping y Putin frente al mismo distan mucho de ser aquellas reacciones agresivas y firmes cuando Obama quiso atacar a Siria tiempos atrás, y que fue algo que nos tuvo al borde, ahora sí, de una guerra total. Nada de eso ocurrió ahora. Putin muy tibio, muy amortiguado, y Xi Jinping avalando el ataque de EUA con cierto desinterés.

Como yo no creo que Trump y sus colaboradores sean tontos e imprudentes, como prefiero postular que son al menos tan inteligentes como los demás en el oficio, debo concluir que en esta acción militar Trump ni se apresuró ni se tardó ni mordió el cebo de una bandera falsa de los terroristas, sino que se montó en el maquiavelismo y decidió asumir este suceso del ataque químico como una accidental e inmejorable oportunidad política para fortalecer a su régimen al menos de dos formas, y con independencia de Siria y los responsables del ataque químico.

El primer y más importante efecto que está buscando Trump es destruir con una tormenta de 59 misiles Tomahawk la narrativa macartista de Obama y la falsimedia sobre la supuesta conspiración de Trump y Putin contra EUA. Y en mi opinión, Trump sí destruirá esa narrativa con este golpe por las siguientes razones. Como era previsible desde la campaña, la narrativa macartista de la conspiración rusa no ha logrado aportar pruebas que la fundamenten. Nada más natural y previsible que esto porque es una estrategia que se teje sobre la persuasión mediática y los clichés hechos verdad cuando se repiten hasta el cansancio, y sobre todo en base al sofisma de la autoridad eminente: Como lo dijo fulano de tal - dice el que compra la persuasión mediática -, que es un experto en estos temas en CNN y en el New York Times, entonces es cierto. Sin embargo, este truco funciona mientras no exista una dato objetivo y de amplio dominio público que haga completamente inverosímil a la narrativa rusa. Y ese dato lo viene a dar precisamente la acción militar de Trump contra Siria. En efecto, a partir de este suceso que muestra a Trump bombardeando al campo de Putin, ya no será tan fácil persuadir a la gente sobre la narrativa rusa que intenta dibujar a Trump como trabado en una conspiración secreta con Putin y como pelele de éste. Será, pues, un eficaz y brutal golpe a la narrativa rusa de Obama y la falsimedia. A esa narrativa ya la podemos dar por muerta.

El segundo efecto que está buscando Trump con esta acción militar en Siria es aplanar a China con una demostración soberbia y delirante de fuerza y temeridad, aunque algo costosa - se estima que solo el costo de los 59 misiles Tomahawk anda por los 44 millones de dólares -. Y busca aplanar a China en tres ámbitos a través del miedo: en su impetuoso expansionismo en el Pacífico, en la virulenta agresividad de Corea del Norte y en sus pretensiones económicas con EUA. Trump pasó a la acción militar unilateral en Siria para mandar el mensaje a China en el sentido de que puede ser tan temerario como ellos o los norcoreanos como para atreverse a apretar el botón de la guerra total en caso de ser necesario.

Por el momento es difícil saber si la estrategia maquiavélica de Trump surtirá los efectos deseados en este campo chino porque las reacciones de la contraparte son ambiguas hasta el momento. El presidente de China se mostró muy diplomático y negociador con Trump y avaló con frialdad el bombardeo de EUA a Siria. Incluso invitó a Trump a una visita de Estado a China para seguir dialogando. Trump, por su parte, adelanta que se pusieron las bases para lograr acuerdos a futuro muy benéficos para EUA. Sin embargo, los medios estatales de China fueron bastante críticos con Trump. Para ellos, el ataque de Trump fue precisamente lo que ya dije: una demostración de fuerza para tratar de mostrar a un Trump como un político con carácter y expertise, y no como un "empresario presidente". Y muy previsible que ocurra esto con los medios estatales de China porque están más bajo el control del partido comunista y el ejército o los halcones chinos.

A quien habría que otorgarle la palma del muy probable éxito de Trump en este lance es a su yerno y asesor senior Jared Kushner. Hay información de fuentes bastante confiables en el sentido de que existe una suerte de disputa entre dos personajes principales en la Casa Blanca: Jared Kushner y Steve Bannon, el adviser de estrategias de Trump. A Jared se le categoriza en algunos medios alter como de tendencia neoliberal, no como populista y nacionalista. Entre otras responsabilidades, Jared ya está ocupándose en los asuntos de política exterior en Medio Oriente y México. Por su parte, Bannon se ha convertido en una suerte de caudillo de la parte populista y nacionalista de los republicanos. Y fue así que el ataque químico en Siria vino a ser un tema más en la disputa entre estos dos personajes principales: Jared Kushner pugnando por una retaliación controlada, y Steve Bannon abogando por mantenerse al margen y esperando las resoluciones institucionales en el tema. Y los hechos consumados ya nos dejan claro que Jared Kushner ganó esa partida.

Con todo, no hay free lunch, de tal modo que la jugada de Trump con el tema Siria ha reportado costos políticos colaterales que se pueden salir de control si no se atienden. Esta acción militar ha resultado muy desconcertante y desalentadora para alguna cantidad respetable de gente en la base republicana por dos motivos principales. Por un lado, creen que rompe con el programa de política exterior original de Donald que propone el retorno al viejo aislacionismo y su no intervencionismo, y que de paso pone el acento en el valor de la paz. Desde la campaña y hasta antes del ataque químico muchas veces Trump ha dicho públicamente que él no es ni quiere ser el presidente del mundo, que no hay un himno ni una moneda ni una bandera mundial, y que él solo es el presidente de los EUA:"America First", dice a veces para resumir esta postura. Por otro lado, creen que esta acción militar unilateral de Donald constituye una ruptura con su propuesta democratizadora que busca devolver el poder a la gente ordinaria.

El primer reflejo de ese costo político colateral ya lo apreciamos en los comentarios de los lectores en los diarios alternativos. No son pocos los que muestran desconcierto y desaliento. En Twitter ya se dio ayer un TT de los seguidores de Bannon, seguramente alimentado en alguna medida por los troles demócratas, que pedían el despido de Jared Kushner. Así que creo que Trump y su equipo deberían ocuparse un poco en el control de ese daño colateral. Y estimo que una buena alternativa sería retornar a la posición del "America First" en el caso de Siria, enfocarse en aniquilar al ISIS a la mayor brevedad posible, y luego ordenar a ese país de manera tal que pueda verificar elecciones libres y democráticas aun con Al Assad en la competencia. Si Trump no repara esos daños colaterales, los republicanos de base empezarán a creer que el programa de Trump, al menos en materia de política exterior, fue un engaño. Y ya en ese punto, empezarán a creer que Trump solo vino a replicar las prácticas intervencionistas de Obama donde EUA intentaba derrocar gobiernos foráneos apoyando a frentes "rebeldes" que más bien parecían terroristas por sus hechos consumados.

Y eso es todo.

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