martes 19 de septiembre de 2017 | 08:54
Columnas

El drama de la otra frontera de México

@jlca007 dom 19 mar 2017 22:00
Los individuos y las familias están en constante búsqueda de una mejor vida en el norte
Los individuos y las familias están en constante búsqueda de una mejor vida en el norte
Foto propiedad de: Internet

 

 

Durante años nuestro país ha manejado una doble moral al respecto del tema de la migración, por un lado —en ocasiones de forma sumamente enérgica— exigimos respeto y dignidad para nuestros compatriotas en EUA, pero somos omisos ante las injusticias que se comente en contra de miles de salvadoreños, guatemaltecos, hondureños…, por las autoridades mexicanas, entre las que destacan las migratorias, independientemente de las vejaciones que llegan a sufrir por parte del crimen organizado.

El sur siempre ha sido empujado al norte, una gran parte de nuestros pueblos y ciudades mexicanas conocen bien este éxodo, como mencionamos al inicio del texto, todos van en búsqueda de una vida mejor, es una verdadera bajeza que los sueños y aspiraciones de estas personas sean utilizadas para lucrar, pero peor aún, una infamia que ocurran sucesos como el de San Fernando, Tamaulipas.

 

Los individuos y las familias están en constante búsqueda de una mejor vida en el norte, por ello el flujo de menores no acompañados es casi normal, de hecho este fenómeno que atrajo gran atención a nivel internacional el verano de 2014, situación que actualmente parece intensificarse.

El adjetivo comúnmente más usado para describir la frontera sur de México con Guatemala y Belice es probablemente “porosa”, es por ello que lograr el control de esta región representa un gran desafío para las autoridades mexicanas, ya que no solamente se trata del gran volumen de migrantes centroamericanos que atraviesan el borde fronterizo, también está el tráfico de drogas, el comercio ilegal y otras actividades delictivas, que añaden complicaciones al problema.

Después de que surgiera la “crisis humanitaria” por los miles de menores no acompañados que arribaron a la frontera de México-EUA, el presidente Enrique Peña Nieto, puso en marcha el Programa Frontera Sur. El cual tenía dos objetivos principales: en primer lugar, proteger a los migrantes provenientes de Centroamérica que entran a México, y en segundo lugar, la gestión de los puertos de entrada de una manera que promueva la seguridad y la prosperidad de la región.

El Programa buscaba enfrentar el reto que representa la “porosidad” de la frontera sur, sin embargo, a meses de su implementación el tránsito de personas y mercancías legal e ilegal continua con el mismo dinamismo y afluencia, y contrario a lo que se pretendía, lo que sí ocurrió fue un aumento en los reportes por violaciones a los derechos humanos de los migrantes por parte de las propias autoridades.

El gobierno mexicano debe tomar medidas concretas para enfrentar el problema extendido de corrupción y abuso dentro del INM y otros organismos encargados de la seguridad fronteriza y de la inmigración. Es fundamental el respeto a los derechos humanos de los migrantes, exigir el castigo a los culpables y la creación de acciones o medidas que dignifiquen su estancia y trayecto por el país.