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Columnas

¿Se acuerda cuando en 2012 se quejaba de las marchas?

@Teotihuachango mié 11 ene 2017 01:05
La promesa de la paz se volvió otro asunto fracasado
La promesa de la paz se volvió otro asunto fracasado
Foto propiedad de: Internet

 

 

¿Se acuerda cuando en 2006 o en 2012 nos dijeron que el cambio estaba en uno mismo, que marchar era una pérdida de tiempo y que éramos unos idiotas por anhelar un México diferente?

¿Lo recuerda? Se quejaba del tráfico por los  %%&$ manifestantes, por los performances y porque gritábamos consignas profetizando lo que está pasando justo ahora. Nos llamaban vagos porque éramos estudiantes (y los estudiantes solo deben leer sentados, sin hacer ruido aunque afuera el mundo colpase) con esperanza de despertar a nuestra patria, ignorados profetas del desierto que anunciaban la noche.

Después llegó la militarización de nuestras calles, el aumento de la violencia, del salvajismo y quienes debían protegernos de los criminales, se volvieron la peor versión del mal. El Ejército dejó de tener nuestra confianza y se le dio un poder político que uso para reprimir y violentar. ¿Ya se les olvidaron los hermanos Almanza? Dos niños de 5 y 9 años que fueron asesinados por el Ejército en un retén. ¿Tlatlaya? ¿Ostula? Pero tienen razón, la culpa fue nuestra por que EL CAMBIO ESTABA EN NOSOTROS MISMOS. No en el sujeto que llegó al poder y unos días después decidió lanzar a las Fuerzas Armadas a las calles sin ninguna preparación para lidiar con una guerra que no se ha ganado y que hasta la fecha solo ha causado dolor y muerte tras muerte.

Después llegaron las reformas, las esperadas reformas. Pactaron por México sin consultar a los mexicanos. Nos dijeron que todo sería hermoso, que habríamos de ser un paraíso y se retomó la idea de Salinas: Liberalismo Social. Aplausos, algarabía y luego…el ultraje:

La privatización, la explotación, la extinción de reservas naturales, de nuestros recursos, aumento de precios, un salario mínimo de miseria máxima, alza en precios, inestabilidad de la moneda, una reforma educativa que no ayuda a la educación, una reforma hacendaria que día con día ahuyenta empresas y desalienta pequeños y medianos empresarios, una reforma cultural que nos legó una Secretaría de Estado con presupuesto lamentable para promover la cultura y el arte, una reforma energética que nos quita la energía y la vuelve inalcanzable, etc., etc.

La promesa de la paz se volvió otro asunto fracasado: Ayotzinapa, por ejemplo y la serie de inmundicias en donde quedó evidenciado que no tenemos un buen gobierno. La visita de Trump en donde nos dimos cuenta quien manda en Los Pinos y la pésima estrategia de comunicación del mando del Ejecutivo. En lugar de informar a la población parece que la intención es comunicar enigmáticos y absurdos mensajes que nada resuelven y todo entorpecen.

¿Ya se acordó de todo lo que esos “ociosos” manifestantes le decían? ¿Ya vio que decíamos lo que está pasando?

Si Usted sigue buscando culpables entre la clase política, pierde el tiempo. Los culpables de nuestra tragedia y nuestra catástrofe somos nosotros y nuestra falta de valor. Tenemos este país en las condiciones actuales por el exceso de cobardía. Nos dijeron que el cambio estaba dentro de nosotros y gracias a eso impidieron el cambio estructural que tantos anhelamos.

Ojalá ahora deje de quejarse de las marchas y sea parte de la transformación de nuestro país. Ojalá se deje de prejuicios estúpidos o de querer buscar respuestas en empresarios multimillonarios. Ojalá deje de satanizar a los que verdaderamente buscan el cambio. Ojalá también podamos voltear con ojos de esperanza hacia nuestros pueblos originarios.

Ojalá despertemos a la unidad antes que la noche llegue y nos vuelva a dar sueño de apatía. Ojalá México por fin se parezca a México.