miércoles 20 de septiembre de 2017 | 12:47
Columnas

El líder y promotor del repudio al gasolinazo tiene nombre y apellido: el pueblo de México en rebeldía

@fernandeznorona mié 11 ene 2017 21:45
Se me quiere hacer responsable de los actos de violencia y saqueos que hay en el país, cuando el responsable es el gobierno federal.
Se me quiere hacer responsable de los actos de violencia y saqueos que hay en el país, cuando el responsable es el gobierno federal.
Foto propiedad de: Internet

 

Hace dos días, recibí la información de un documento supuestamente realizado por la Comisión Nacional de Seguridad y de la Secretaría de Gobernación. En ese documento, se integraba una lista de supuestos promotores de las protestas contra el gasolinazo y yo encabezaba la lista. 

Las fichas de la media docena de políticos supuestamente responsables de las movilizaciones eran superficiales y hasta infantiles. Yo desestimé sin más el documento, pues razoné que la inteligencia política del país no haría un documento tan elemental. Ni siquiera tuve la tentación de darle difusión. 

Ayer, el documento tuvo una amplia difusión en las redes sociales. Seguí opinando puntualmente que el escrito me parecía superficial y falso. Sin embargo, a pesar de la nula solidez del citado trabajo, para mi sorpresa, los medios de comunicación nacionales le han dado una amplia difusión. 

Peor aún, han derivado a una conclusión que no se plantea en el citado documento: que Andrés Manuel López Obrador y un servidor, somos los promotores de los saqueos y de los actos de violencia que han tratado de desviar la atención de la rebelión popular que ha cimbrado al país en días recientes. 

Vayamos por partes. Yo he combatido con firmeza y determinación al actual desgobierno criminal que encabeza Enrique Peña Nieto. Lo he hecho a cara descubierta. En su momento alerté que la entrega de Petróleos Mexicanos y de nuestro petróleo a las trasnacionales del ramo, generaría lo que hoy está sucediendo en el país: un desastre. El desabasto y, combustibles caros y en constante ascenso en su precio Son un efectos de la reforma energética. Por otra parte, alertamos que Pemex ha aportado el 40% del presupuesto nacional y que al dejar de hacerlo, sería el pueblo el que pagaría ese boquete financiero.

Realicé protestas de desobediencia civil no pagando los impuestos en alimentos y en las gasolinas. Denuncié que los combustibles tenían impuestos ocultos en que se cobraba impuestos sobre impuesto y que, eran superiores al IVA y que no aparecían en la factura correspondiente.

Busqué en los legisladores de izquierda a alguno que denunciara la monstruosidad de los impuestos ocultos y del cobro de impuesto sobre impuesto en los combustibles que se viene haciendo desde el gobierno usurpador de Calderón. No encontré a nadie que se interesara en el tema.

Acorralé al entonces secretario de hacienda, Luis Videgaray, exigiéndole una explicación a este comportamiento tributario ilegal y tramposo. El silencio fue su respuesta.

También manifesté que se estaba subestimando al pueblo y que la rebelión venía madurándose en el seno de la población de nuestro país. Tampoco en esto se hizo caso a nuestras observaciones.

Finalmente, al terminar el 2016, las redes sociales tomaron una inusual actividad para repudiar el aumento a los combustibles de más de 20%. Se convocaron a diversas manifestaciones desde el 1 de enero de este año, que fueron creciendo en fuerza, intensidad y firmeza. Todas las iniciativas convocadas es de la red fueron, son y han sido, no violentas. A pesar de ello, empezamos a observar que se estaban dando dos fenómenos que nadie promovía en la creciente rebeldía: los rumores y el saqueo a comercios. 

Rápidamente, fueron dándose a conocer testimonios de que los saqueos eran impulsados desde el gobierno para justificar la represión. Por su parte, los rumores no se consideraron importantes y han avanzado triunfalmente generando miedo e incertidumbre en diversos sectores de la población.

En paralelo, diversos actos de represión ha realizado el gobierno en varios puntos del país y los ha disfrazado de enfrentamientos con la población en rebeldía. Este pasado fin de semana, el domingo 8 de enero para ser preciso, estuve en Ixmiquilpan Hidalgo, donde hay dos muertos producto de la represión, jóvenes de 22 y 23 años de nombre Fredy y Alan. En un importante mitin, pedí a la población del lugar que la próxima vez que llegara a reprimir la Policía Federal, no se le respondiera. Que todos se sentaran en el piso y resistieran la represión feroz que seguro se desataría sobre ellos. Sabía que les pedía mucho y sin embargo, sabía también que ese pueblo humilde, de mayoría indígena, de esa región de Hidalgo con el centro de resistencia en Ixmiquilpan, están dispuestos a dar lo más valioso que tienen en repudio a las políticas del gobierno de Peña. Así que les pedí que hicieran desobediencia civil y la gente respondió en el momento practicando ahí mismo ésta, sentándose en el piso a un llamado mío las miles de personas que acudían al mitin (como si la represión llegara en ese momento), en un acto muy emotivo y de mucho valor en todos los sentidos.

Les pedí también, que acudieran a las gasolineras a cargar combustible y que no pagaran los impuestos correspondientes. Les expliqué que ese es un acto de desobediencia civil no violenta y que por lo mismo es ilegal, pública, no violenta y consciente que busca frustrar las leyes, políticas o decisiones del gobierno de Peña. Les dije que impulsáramos esa desobediencia civil para ir más lejos y exigiéramos la renuncia del actual gobierno criminal que hay en la República.

Les pedí también, que el 5 de febrero, que se cumplen cien años de nuestra Constitución surgida de la revolución mexicana, paráramos todo el país durante dos días, con la misma exigencia, de que Enrique Peña Nieto renuncie a la presidencia de la República. Todas las iniciativas recibieron muestras entusiastas de respaldo.

No es la primera vez que planteo ni estas iniciativas ni estas metas, pero hoy se dan en el marco de una poderosa rebelión del pueblo de México.

Se me quiere hacer responsable de los actos de violencia y saqueos que hay en el país, cuando el responsable es el gobierno federal. Se plantea que promoví las iniciativas contra el gasolinazo cuando me encontraba en Estados Unidos preparando y realizando la protesta contra el presidente electo Estados Unidos nada menos que en la sede de su oficina y de su residencia, en la torre Trump de New York.

La acusación es absurda y sin sustento. Sin embargo, me declaro culpable y me hago responsable desde ya, de todas las iniciativas de desobediencia civil no violentas que se realicen a lo largo y ancho del territorio nacional. Me declaro culpable de promover la renuncia de un gobierno traidor a la patria y contrario a los intereses de nuestro pueblo. Me declaro centralmente responsable de querer convocar, una vez lograda la renuncia, a la realización de elecciones extraordinarias de presidente la República. Soy absolutamente responsable de promover la convocatoria a una asamblea del pueblo, a un congreso constituyente, integrado sin partidos, que restablezca la Constitución de 1917 y acreciente los derechos de nuestro pueblo. 

Me declaro además simpatizante incondicional de todas las formas de rebeldía no violenta que adopte nuestro pueblo, encaminadas a lograr la renuncia de Enrique Peña Nieto.

Creo que lo que aquí escribo, debería estar integrado en un documento de las instituciones responsables de la inteligencia política del país que se preciara de ser medianamente eficaz.

Finalmente reitero que no tengo ninguna duda que no habrá represión posible que pueda detener la actual rebeldía de nuestro pueblo. Se abre el camino a una profunda transformación del país en beneficio de su gente, quien tenga ojos para ver que vea.

 

"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".

 

Gerardo Fernández Noroña.

 

México D.F. a 11 de enero de 2017.