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Columnas

Crónica política: Coparmex y Ulises Ruiz; sus razones contra el “gasolinazo”

@rosyramales mié 11 ene 2017 13:04
Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca
Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca
Foto propiedad de: Internet

 

Coparmex tiene razón. México necesita de acuerdos reales, no de una estrategia de imagen… a favor del presidente Enrique Peña Nieto y del PRI; por cierto, tan mal diseñada que produjo efectos contrarios.

El presidente quiso quedar bien y quedó mal con el “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar” suscrito entre organismos del sector productivo del país y el Gobierno Federal, según tendente a aminorar el impacto generado por el aumento a los precios de las gasolinas y el diésel.

¿Quién le daría la idea? Quien haya sido, lo hizo entrar a la dinámica de promesas abstractas y lo dejó en mal. Los organismos firmantes, que además no representan a todo el sector productivo del país sino más bien a una élite, se vieron muy a las atentas órdenes de Peña Nieto. Y miren, nada de malo tiene respaldar decididamente propuestas del Presidente de México; sin embargo, cuando son de resultado incierto a falta de definiciones concretas, ponen en tela de juicio los intereses de los firmantes.

Vamos, en el primer comunicado de Coparmex, donde informa las razones por las cuales no firmó dicho Acuerdo, evidencia que éste salió a modo en un texto de última hora, aun cuando desde el pasado seis de enero iniciaron la discusión del contenido.

En fin, el caso es que la sola firma del referido Acuerdo distó de conseguir inmediatamente el impacto deseado: Mermar la irritación social.

Caray, la gente no se contenta con promesas de revisar que no aumenten desproporcionadamente los precios de productos, bienes y servicios, principalmente básicos. Por ejemplo, entre los servicios, las tarifas del transporte público… y en el Acuerdo salen con la promesa de alentar la adopción de medidas tecnológicas como una medida mitigatoria. Ups.

Tampoco se contenta con anuncios de créditos bancarios porque a éstos quizá solo accedan aquellos con capacidad financiera para un compromiso de tal naturaleza en tiempos de pánico económico (alza de gasolinas, la pronta asunción de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y la incertidumbre del comportamiento del dólar).

Y menos se contenta con la promesa de que se van a salvaguardar todos los programas sociales para “beneficio de los sectores vulnerables”. Y no es que las personas inconformes con los “gasolinazos” estén en desacuerdo con la canalización de recursos a personas en situación de pobreza, sino el desacuerdo es en que esta medida tiene un terrible hedor a clientelismo electoral y a paternalismo, lo cual genera más pobreza.

Como se dice comúnmente: “Ni tan tan, ni muy muy”. Y así lo plantea Coparmex en su propuesta alternativa denominada “El Acuerdo que México necesita”, donde sí hay propuestas concretas y factibles, que dependen de la voluntad del Gobierno Federal. Por ejemplo:

La eliminación por lo menos de la mitad de los 37 programas sociales duplicados identificados por CONEVAL, en los cuales se gastará más 200 mil millones de pesos en 2017; establecer un padrón único de beneficiarios de estos programas para evitar el clientelismo electoral; armonizar a la de ya las legislaciones estatales en materia regulatoria y ventanilla única; nuevos esquemas de bonos de productividad sin cargas fiscales y seguridad social directos al salario de los trabajadores; deducibilidad inmediata del 100% de las prestaciones familiares; crear un plan para asegurar las condiciones de competencia de las gasolinas con precios competitivos; implementar verdaderos recortes al gasto público; evitar más aumentos de gasolina considerando que en 2016 el IEPS generó 29.3% más de los esperado que bien puede utilizarse en la emergencia, impulsar la refinación del petróleo, dignificar el transporte y una serie de medidas puntuales para combatir la corrupción.

Las propuestas de Coparmex son sensatas, realistas y factibles.

TAMBIÉN URO TIENE RAZÓN

También tienen razón los priistas encabezados por Ulises Ruiz Ortiz, ex gobernador de Oaxaca, cuando le piden al presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, evaluar su permanencia al frente del partido o, en su caso, renunciar para que la militancia elija a un nuevo dirigente rumbo al 2018, pues es necesario fortalecer a las bases cuando los votantes del 2012 hoy se sienten abandonados y defraudados.

¡Imagínense! Y puede ser el sentir de las bases y de muchos priistas con posiciones importantes, que no se atreven a llevar la contraria al presidente Peña como su jefe político.

Claro, lo dicho a Ochoa Reza por parte de los priistas inconformes puede entenderse como un mensaje muy directo al mandatario, sobre todo cuando de manera reiterada manifiestan haber otras opciones antes que el “gasolinazo”; incluso, consideran corresponderle PRI exigir que se dé marcha atrás  a la medida.

Y en cierta medida los priistas inconformes tienen razón, amén del real propósito de su manifiesto: Ir a elección directa de la presidencia del CEN del PRI.

Es más, cuando asumió el cargo de dirigente nacional, Ochoa Reza prometió un PRI vigilante de las acciones de los gobiernos emanados de sus filas, un partido más cercano a la gente. ¿Y qué ha pasado? Todo lo contrario.

CRISIS EN EL PAN OAXACA

Los panistas oaxaqueños ya tienen, digamos, presidenta estatal electa en la persona de la ex diputada local Natividad Díaz Jiménez.

Según que es el resultado del cómputo de las actas de la segunda vuelta de la elección interna; cómputo realizado por una cuestionada Comisión Estatal Organizadora del proceso electivo.

Tal resultado era de esperarse. Los órganos de gobierno panistas y los órganos electorales internos parecen estar controlados por Juan Mendoza Reyes, mejor conocido como “Juan Iván”, quien dejó la presidencia estatal del PAN impulsando como encargado a Luis Zárate, quien a su vez nombra a Juan como coordinador de la fracción parlamentaria en el Congreso local.

Y Juan impulsa a Natividad como candidata a la presidencia del PAN oaxaqueño, lo cual es del dominio público. Igual como la impulsó en la coordinación de la bancada panista en la anterior Legislatura local.

Claro, en la elección no solo se jugó la dirigencia estatal, sino también el control de los recursos de la bancada. Además, el control sobre las promociones y designaciones de las candidaturas para los cargos de elección popular para el 2018: Senadores, diputados federales, diputados locales y concejales a los ayuntamientos. 

En fin, ¿y cómo le hicieron para que en segunda vuelta el resultado fuera a favor de Natividad Díaz Jiménez cuando en primera vuelta el ganador fue Luis de Guadalupe Martínez Ramírez? Aunque el primer resultado no se conoció cabalmente porque entonces se produjo como por arte de magia la quema de las instalaciones del Comité Estatal justo donde estaban las boletas electorales y precisamente cuando faltaban dos paquetes electorales de contabilizar.

Ahora más que nunca resulta sospechosa el espontáneo incendio. ¿En verdad no ganó Luis de Guadalupe por eso era necesario quemar evidencias? ¿O en realidad no ganó Natividad por eso era menester quemar y revolver todo?

El caso es que los panistas oaxaqueños ya tienen presidenta electa… bueno, falta que el Comité Ejecutivo Nacional ratifique, en su caso, los resultados del cómputo en segunda vuelta, en el cual, por cierto, al parecer no se consideraron dos actas, las cuales le darían el triunfo a Luis de Guadalupe.

Por lo pronto, el equipo de Luis de Guadalupe y éste ha anunciado en redes sociales que van a impugnar el resultado del cómputo realizado por la Comisión Estatal Organizadora. O sea, que la crisis panista va para largo.

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