martes 30 de mayo de 2017 | 06:01
Columnas

Lección de Zedillo. No para aprender: para APREHENDER debe @EPN cambiar equipo político

@FedericoArreola mar 10 ene 2017 06:31
El tema no es de la PGR, sino de Gobernación. Ahí debe darse el relevo, hasta para proteger a Osorio Chong
El tema no es de la PGR, sino de Gobernación. Ahí debe darse el relevo, hasta para proteger a Osorio Chong
Foto propiedad de: internet


La inevitable comparación con las crisis de Zedillo 

Prácticamente todos los observadores comparan el actual momento político con lo que pasó en el sexenio de Ernesto Zedillo.

Ya es un lugar común decir que una inconformidad social tan impactante como las que ahora vemos no se había dado en México desde 1995.

Fue muy difícil el arranque del periodo de Zedillo, sin lugar a dudas. Heredó una terrible crisis económica y él llegó a la candidatura presidencial del PRI –y a la Presidencia de México– como consecuencia del asesinato de Luis Donaldo Colosio.

 

¿Qué hizo Zedillo en el arranque de su gobierno? No aprender a gobernar, sino aprehender al hermano incómodo

Por jugar un poco a propósito de los memes de Twitter relacionados con lo que dijo Luis Videgaray, diré que por su obvia inexperiencia el entonces presidente Zedillo cuando llegó a Los Pinos necesitaba aprender a ser político.

Una idea así me transmitió el abogado Ricardo Peralta al decirme que los políticos mexicanos no necesitan aprender, sino aprehender.

Recurrió Zedillo a un curso intensivo: el de aprehender… Es curioso que “aprender” y “aprehender” teniendo exactamente la misma etimología, signifiquen cosas muy distintas. El primer verbo tiene que ver con ir a la escuela; el segundo, con ir a la cárcel.

Zedillo eligió un asunto criminal como escuela política. Y le fue bien, ya que de esa manera pudo empezar a gobernar más o menos en paz.

Usó la mano dura contra los causantes de tantos problemas: arrestó a Raúl Salinas de Gortari en marzo de 1995, lo que obligó al hermano de este personaje, Carlos, a huir de México.

No era tan conocido el detenido, pero su hermano sí. El País en marzo de 1995 dio la nota de esta manera:

“Un hermano del expresidente Carlos Salinas de Gortari, de nombre Raúl y de profesión ingeniero civil, fue detenido ayer en México como ‘responsable intelectual’ del asesinato del secretario general del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Francisco Ruiz Massieu”.

Después de hacer lo anterior, Zedillo y sus colaboradores pudieron ponerse a trabajar más o menos en santa paz en el diseño de sus programas de gobierno.

 

La crisis de 1999, la más grave del zedillismo

Pero la crisis más fuerte del sexenio de Zedillo no fue la del arranque, sino la del final: la de sus dos últimos años de gobierno.

En efecto, como en el caso del presidente Enrique Peña Nieto, a Zedillo las cosas se le complicaron en el último tercio de su administración.

Dos hechos generaron condiciones de ingobernabilidad: la huelga de la UNAM y el asesinato en el Charco de las Ranas de Periférico del locutor de TV Azteca, Paco Stanley.

 

Frente al Salinas Pliego de 1999, la Coparmex de 2017 es poca cosa.

Es un problema para el gobierno actual que una organización empresarial, como la Coparmex, se niegue a participar en un pacto impulsado desde Los Pinos.

Pero ningún empresario de gran tamaño ha dicho, en público, que coincide con la posición de la Coparmex, que es un sindicato patronal pequeño comparado con otras asociaciones de hombres y mujeres que se dedican a los negocios como el Consejo Coordinador Empresarial.

En 1999, con la huelga de la UNAM encima –una huelga que claramente ponía en riesgo la estabilidad de la capital mexicana y, por lo tanto, de toda la nación–, resultó simple y sencillamente terrible lo que el dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, dijo después del asesinato de Paco Stanley, algo que por cierto se difundió hasta el cansancio en dos cadenas nacionales de televisión cuando la tele era lo que hoy es Facebook: el medio que más informaba (no pocas veces, desinformaba) a los ciudadanos.

Cito a Salinas Pliego, que se lanzó contra el izquierdista gobernante de la Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas, pero también contra todas las instituciones, que eran encabezadas por Zedillo:

“Hoy le tocó a Paco, mañana le puede tocar a usted o a mí o a cualquiera. La impunidad nos aplasta y, ¿dónde está la autoridad?, pregunto yo, preguntamos todos. ¿Dónde está la autoridad? ¿Para qué pagamos impuestos? ¿Para qué tenemos elecciones? ¿Para qué tenemos tres poderes? ¿Para qué tanto gobierno cuando no hay autoridad?”.

 

La huelga en la UNAM: por un aumento de cuotas

Un aumento mínimo en lo que pagan los universitarios generó un conflicto bastante difícil de resolver, tanto que duró casi un año.

El incremento en las colegiaturas provocó que los estudiantes tomaran la UNAM. El paro se prolongó excesivamente y, con ello, los dirigentes estudiantiles se volvieron cada vez más fuertes, El Mosh, entre otros.

 

Rosario, hoy con EPN, apoyaba la huelga

El gobierno de Zedillo tuvo en todo momento información –así lo decían sus más informados integrantes de gabinete– de que una funcionaria muy importante de la administración pública de la Ciudad de México, Rosario Robles, apoyaba a los líderes de la huelga, lo que incrementaba el problema político.

Rosario, hoy en el gabinete de Enrique Peña Nieto, en aquel tiempo era la principal colaboradora del jefe de gobierno del Distrito Federal, Cuauhtémoc Cárdenas.

Los servicios de inteligencia decían que la secretaria de Gobierno del DF subvencionaba clandestinamente al grupo que mantenía tomada la UNAM.

 

Zedillo fue a la UNAM no a aprender, sino a aprehender

En el gobierno de Ernesto Zedillo no se tenía información precisa de lo que pasaba adentro de la UNAM, pero se sospechaba que las posibilidades de que los inconformes estuviesen armados eran muy altas.

Por lo mismo, para el gobierno de Zedillo era altamente riesgoso un asalto al campus en un escenario de combate y muertos.

El gobierno preparó durante meses a 5 mil soldados en San Miguel de los Jagueyes, para convertirlos en la nueva policía que iba a comandar Wilfredo Robledo.

El primer acto de la recién nacida Policía Federal fue la recuperación pacífica de la UNAM después de 9 meses de que algunos grupos la habían tenido secuestrada.

Se arrestó a no pocos de los que tenían tomada la UNAM, pero no hubo muertos ni tampoco heridos graves.

Conste, no se arrestó estudiantes, sino delincuentes.

 

Narro orquestó el operativo; Juan Ramón ni se enteró

El entonces rector, Juan Ramón de la Fuente, no participó. No por decisión propia, sino porque en el gobierno de Zedillo no quisieron informarle. La UNAM se recuperó sin que el rector tuviera conocimiento. El propio De la Fuente lo ha dicho: no ha mentido.

El gobierno recurrió a un académico políticamente muy hábil: José Narro Robles, secretario de la UNAM. Este hombre, actual secretario de Salud que después fue un rector muy querido por los estudiantes, coordinó los operativos con el entonces inflyente secretario particular de Zedillo, Liébano Sánez.

 

Para aprehender, no para aprender, EPN debe cambiar a su equipo político

A Luis Videgaray no lo debilitó dejar la Secretaría de Hacienda; él ahora es un poderoso secretario de Relaciones Exteriores. Y se ha fortalecido entre los presidenciables del PRI.

Si el presidente Peña quiere que ya no siga perdiendo fuerza su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, debe cambiarlo.

Es muy buen político, pero ya está desgastado de más. Si quiere seguir entre los presidenciables del PRI, Osorio Chong tendrá a que irse a otra secretaría, quizá a la de Desarrollo Social donde ha fallado y, por lo tanto, recibido críticas excesivas, el actual titular Luis Enrique Miranda

Solo un nuevo equipo político podrá aprehender a tanta gente que debe ser detenida. Porque el tema no es tanto de la PGR como de Gobernación.

 

¿Aprehender a quienes para superar la crisis?

1.- A Carlos Romero Deschamps, líder del sindicato petrolero. Sus delitos patrimoniales son evidentes en sí mismos.

2.- A Javier Duarte, exgobernador de Veracruz.

3.- A Rodrigo Medina, de Nuevo León.

4.- A Roberto Borge, de Quintana Roo.

5.- A los principales jefes del narco.

6.- A los promotores de los saqueos y el terror sembrado en las redes en este arranque de año.

A la mayoría de ellos se les debe aprehender para quitarles lo que se llevaron. Así de sencillo.

 

Además de aprehender, obligar con la fuerza de esa palabra a los organismos autónomos a ser austeros

Gobernación debe obligar al Congreso a que legisle para reducir drásticamente la cantidad de dinero que reciben los diputados, los senadores, los ministros, los consejeros del INE y todos los integrantes de los organismos llamados autónomos, que nunca lo son a la hora de hacer su trabajo: solo actúan con autonomía a la hora de cobrar sus honorarios, recibir celulares caros, coches de lujo, bonos, gastos para restaurantes, etcétera.

 

¿Quién a Gobernación?

Aunque perdería popularidad –la tiene, en las encuestas presidenciales de Facebook es el líder entre los priistas–, el único del gabinete de EPN que ya ha probado que funciona en las crisis de los últimos dos años de los presidentes mexicanos es José Narro.

Tiene todo para ser secretario de Gobernación y trabajar, desde ahí,  para que las protestas bajen de tono, empezando por visitar a los porros, ¡no son políticos!, de las cámaras de Diputados y Senadores para explicarles lo que les falta aprender: bajar sus gastos y los de todos los organismos autónomos.

Y si los diputados y senadores no están dispuestos a aprender, entonces informarles que sobran motivos y antecedentes en sus biografías para aplicar con todos ellos el otro verbo, con la misma etimología, pero que significa otra cosa: aprehender.