sábado 23 de septiembre de 2017 | 11:17
Columnas

A lo dicho: Donald Trump con un pie en la Casa Blanca

@Nolato2 dom 31 jul 2016 09:31
Donald Trump
Donald Trump
Foto propiedad de: Internet

 

 

 

A lo largo de una serie de artículos que publiqué en este diario desde el inicio de las primarias en EUA dije que Donald Trump tenía muchas posibilidades de ganar la candidatura del Republicano y la presidencia de los EUA. Sé que algunas gentes pudieron pensar por aquel entonces, antes incluso de cualquier votación primaria, que mis palabras eran resultado de inferencias muy audaces y descabelladas. Y si fue así, lo comprendo, porque es muy fácil confundirse en estas cosas por lo que diré enseguida.

Si muchos subestimaron y despreciaron a Donald Trump fue porque compraron como cierta la grotesca caricatura que la falsimedia nos está ofreciendo de este hombre desde el principio de este proceso: un mercachifle ignorante intrusionando a la "sofisticadísima" política, un egotista, un extravagante, un vulgar incorrecto, el padre fundador del machismo y el racismo norteamericanos, un peligro para el mundo.. Y por supuesto que es muy previsible que si alguien ha comprado la caricatura jamás le dará alguna posibilidad de ser residente de los EUA a Donald. Pero ya sabemos que las apariencias engañan porque suele ocurrir que no se corresponden con la realidad que subyace, y en este caso los hechos consumados ya nos demostraron que muchos se engañaron al comprar como cierta esa caricatura de Donald.

¿Y por qué muchos compraron esa caricatura de Donald? Bueno, es un asunto complejo, problemático, pero yo creo que compraron sobre todo por dos causas. En primer lugar, porque se dejan llevar por la razón perezosa, de tal forma que se atienen a las solas apariencias y se dejan tutelar en el pensamiento por supuestas autoridades externas, y sin requerir para su persuasión más que discursos huecos, sin argumentos, sin pruebas y demostraciones. "Si lo dijo CNN, entonces es verdad" - se dicen los amantes de ser tutelados -. En segundo lugar, muchos compraron la caricatura de Donald porque se dejan llevar por las emociones desordenadas sin jamás lograr procesarlas para pasar a las reacciones razonables. En este caso están los que compran, sobre todo, los aspectos más sombríos de la caricatura de Donald para luego optar por las fugas emocionales: furia, miedo, descalabro y hasta desmayo. Son los sujetos que van por el mundo rabiando y gritando contra Donald, como Vicente Fox, o quienes viven casi desmayados por culpa de Donald, como Enrique Krauze, que en su vértigo ya hasta imagina una segunda guerra entre México y EUA por culpa de Donald. Aunque de paso quiero advertir que en el caso de Fox y Krauze, más que auténticas reacciones emocionales, veo reacciones trufadas de mucha afectación teatral para tratar de influir en sus auditorios a favor de su candidata: Hillary Clinton. Y en el caso de Fox podemos añadir el móvil apuntado a montarse en la ola Donald para recuperar un tanto su vilipendiada fama. Pero en fin, hagamos a un lado la grotesca caricatura mediática de Donald Trump y las fugas emocionales de sus consumidores, y vayamos a la realidad de Donald y sus posibilidades, a lo que hay ahí detrás, oculto tras la caricatura.

Como ya sabemos, Donald está desde tiempo atrás en una tendencia a la alza en atención del público y preferencias. Prácticamente se hecho dueño de la atención del público norteamericano. Apenas antier rompió records de audiencia en Reddit, dejando atrás una marca de Obama de hace tres años. No hace ni unos días tomó el poder completo de un partido Republicano virtualmente unificado, se convirtió en su caudillo, y le entregó a los republicanos el programa político más conservador y nacionalista de la historia moderna. Tan es fuerte la adhesión del "people" a ese programa, que cerca del 73 % de los norteamericanos que supieron del discurso de Donald en la Convención consideran que este hombre tiene el programa correcto para el país - aunque admito cierto sesgo republicano en audiencia -. Las encuestas ya marcan a este momento una ventaja para Donald, incluso en las encuestas de los medios que tanto lo atacan. Las encuestas dejan ver una tendencia de largo a la alza para Donald y una tendencia a la baja de Hillary. Y sobre esto último vuelvo a decir lo mismo que dije en mis primeros artículos sobre este tema, al arranque de las primarias: la ola Trump es más fuerte de lo que vemos en las encuestas porque hay mucho voto Trump no revelado. Y hay que decir que la causa de ese voto no revelado está en la misma falsimedia, porque ella es la que ha generado estigmas que sancionan negativamente a todo aquel que se atreve a manifestar públicamente su apoyo a Trump. Así que ya tienen un problema generado por ellos mismos porque desconocen el tamaño del tremendo golpe que les espera. En suma, pues, y a este momento, Donald tiene ya muy altas probabilidades de ganar la elección.  

Por el contrario, Hillary Clinton está en una tendencia a la baja en preferencias y audiencia. En general, y en el ámbito campañero, podría decirse que Hillary está siendo eclipsada por Donald. Pero lo peor para Hillary no está ahí, en su mala campaña por sí misma, sino en su decadencia de legitimidad una vez que se ha detonado desde semanas atrás una trágica bola de nieve cuesta abajo con las revelaciones sobre su desempeño en la política. Se trata de una bola de nieve cuesta abajo que crece y que sigue más o menos la siguiente ruta: Bengazi; los 30 mil e-mails perdidos; los negocios cruzados con la Fundación Clinton; el SuperPac de Wall Street y los discursos a precios millonarios; la extraña entrevista de Loretta Lynch, la Fiscal de EUA, con Bill Clinton momentos antes de que aquélla tomara la decisión de no proceder contra Hillary; la comparecencia de escándalo de Loretta en el congreso, donde la pusieron en la parrilla y se evadió más de 70 veces a las preguntas de los congresistas sobre su actuación en el caso Hillary; las revelaciones de Wikileaks sobre la conspiración del Demócrata contra el ingenuo de Bernie Sanders, y que exponen a ese partido como una corporación del cohecho. Un partido Demócrata fracturado por la desilusión y deserción de los exseguidores del ingenuo Bernie Sanders a raíz de la conspiración demócrata contra éste. Como puede ver, es una trágica bola de nieve que no para de crecer rodando abajo y que apunta a convertirse en una catástrofe si nos atenemos al anuncio que hizo Assange en el sentido de que hay muchos más datos por revelar que tienen el poder para conmover a todo el sistema político norteamericano. Y vaya que el efecto negativo de esta bola de nieve ya se deja sentir: cerca del 70 % de los norteamericanos no la consideran una persona confiable.

Los hechos consumados nos dicen que en este momento Donald se ha convertido en la mejor apuesta en la política norteamericana, en tanto que Hillary está dejando de ser una buena apuesta. Tan es así con Hillary, que ya empieza a preocupar hasta a sus propios compañeros de partido, como es el caso del gobernador demócrata de California, quien recién declaró que la situación general del partido y de su candidata es, no crítica, sino alarmante.

En el balance, si la situación general del proceso electivo en EUA permanece con la inercia actual, si no estalla un escándalo monumental contra Donald en los días y semanas por venir - que puede ocurrir porque no podemos postular que es un santo -, y dado que la bola de nieve contra Hillary parece que va para más y peor, entonces podría decirse que Donald Trump será el siguiente presidente de los EUA con muy alta probabilidad. Digamos que Trump ya avanzó impetuosamente hacia la Casa Blanca, a tal grado que ya tiene un pie en ella, mientras que Hilllary se aleja de la Casa Blanca a pasos agigantados y muy apresurados.

Podrían aducirse multitud de razones para explicar la muy probable llegada de Donald a la presidencia de los EUA. Pero yo creo que son dos las razones fundamentales. Me refiero en primer lugar a una razón que ya he abordado en mis primeros artículos sobre Donald Trump. Creo que si Donald se ha ganado las preferencias, y si casi ha monopolizado la atención de todos, es porque es el único contendiente que le ha estado hablando al grueso del pueblo norteamericano sobre lo que quiere escuchar. Donald le está hablando a todos los tipos sociales significativos en su país, valiéndose de las opiniones, creencias y aspiraciones dominantes en cada uno de esos tipos. Le habla al trabajador anglosajón con su oposición a los tratados de comercio. Le habla al cristiano protestante con un programa conservador y con un Pence como vicepresidente que tiene la astucia para decir: primero soy cristiano, y luego republicano. Le habla al trabajador de más bajo estrato con su propuesta para el enforcement law y la racionalidad en la inmigración. Le habla al norteamericano saqueado con la burbuja de los subrpime en el 2008 con su propuesta para la regulación de Wall Street. Y es aquí también donde vemos a Donald aplicando en ocasiones eso que Weblen llamaba psiquiatría aplicada, porque también le habla implícitamente a todos esos tipos sociales que conforman los aspectos más sombríos pero reales de la sociedad norteamericana: hegemonistas y sucedáneos. En general, muy pocos y muy minoritarios son los grupos sociales especiales que quedan fuera de la gama discursiva y programática de Donald Trump. Se me vienen a la mente los LGBT, los socialistas, los ecologistas y los inmigrantes ilegales.

En segundo lugar, Donald está tratando a la clase dirigente norteamericana - políticos y el 1 % de los más ricos - y a la falsimedia tal como al pueblo ordinario le gustaría tratar a esos grupos especiales. Es aquí donde vemos al Donald que rechaza la careta del Nice Guy, el incorrecto que hace uso intensivo y creativo de la sátira más corrosiva y de la befa pública para ridiculizar a los santones de la política, las finanzas y el periodismo, así como a sus rituales. Y me atrevo a creer que esta segunda razón es tan poderosa como la primera, de tal forma que no descarto que sean muchos norteamericanos los que votarán por Donald en atención a este solo factor, y con independencia del contenido de su programa político. Y para calibrar la importancia de esto, solo baste recordar que desde la crisis de 2008 los norteamericanos califican a los políticos y a los financieros como teniendo casi la misma condición moral de los felones y las prostitutas.

Por el contrario, Hillary está hablando de continuidad y haciendo gala de los habituales comportamientos "correctos" en la política, con lo cual se restringe a hablarle solamente al 1 % de los más ricos en EUA, a la clase política oficialista, y a los militantes demócratas entusiastas. Pero sabemos que todo eso es ruido ininteligible y hasta repulsivo y chocante para el grueso de los norteamericanos, que buscan un cambio hacia el renacimiento de los EUA y que tienen repulsión por la clase dirigente y sus rituales caducos.

En fin, si me viera precisado a calificar el desempeño de los contendientes en estas elecciones en EUA, tendría que decir que Donald Trump ha dado una cátedra de arte política a sus rivales y que Hillary está reprobada, o en el mejor de los casos solo alcanza a pasar de "panzaso". Pero las diferencias de rendimiento se hacen más contrastantes y dramáticas cuando apelamos a las circunstancias de cada uno. En efecto, porque lo de Donald ya tiene tintes de hazaña cuando recordamos que su conato está comprometiendo una lucha personal contra el Establishment norteamericano y la falsimedia global, en tanto que lo de Hillary se matiza de fracaso en redondo puesto que cuenta con el apoyo de esos dos mundos especiales.

Hasta aquí, y sinceramente, yo no veo en el estrato de la realidad a la grotesca caricatura de Donald Trump que ha dibujado la falsimedia desde el principio de este proceso. Eso solo es lo que siempre ha sido: un fantasma mediático. Lo que yo veo y siempre he visto es a un Donald de verdad, el real. Hablo del tipo audaz, ambicioso, práctico, muy astuto, de nervio espartano, de voluntad inquebrantable, y que es capaz de apelar al maquiavelismo para cumplir sus propósitos en la política. Lo que veo, en suma, es al empresario que fue subestimado por muchos, pero que supo insertarse eficazmente en la política para dar una cátedra de arte política a los mismos políticos y hasta vapulearlos.

Pero hay que decir que los políticos y financieros norteamericanos han abonado en su mismo fracaso provisional ante Donald Trump. Ellos lo subestimaron al grado de rebajarlo al nivel de un pobre e ignorante mercachifle. Y de cierto que ese subestimarlo fue producto de su torpe y arrogante costumbre de postular que el enemigo es un tonto. Pero nada más contrario a la prudencia que eso, porque el hombre sabio siempre asume que sus enemigos son tan o más inteligentes que él. Y por cierto que apenas antier el mismo Obama nos daba una muestra de esta arrogancia al calificar a Donald de ignorante...Perdón, no escuché bien, señor presidente: ¿Ignorante Donald, cuando los está derrotando?...Signo evidente de que Obama, pese a su fracaso provisional frente a Donald, sigue postulando que él es más listo que el comerciante metido a político.

Para finalizar, me hago una pregunta: Si Donald le ha dado una faena de arte política a la clase dirigente norteamericana, y no obstante tener al mundo en contra, ¿de qué será capaz si es presidente de los EUA y tiene al mundo bajo su égida? Si me atengo a los hechos consumados, y como sé que ningún hombre es diablo o ángel, yo no me atrevería a subestimarlo. Tal vez el comerciante metido a político resulte al final un buen presidente de los EUA.

Y eso es todo.

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