miércoles 24 de mayo de 2017 | 08:07
Columnas

Mis entrelineas de  El Tango De La Guardia Vieja

@yovaro vie 29 ene 2016 18:21
Arturo Pérez Reverte
Arturo Pérez Reverte
Foto propiedad de: Internet

 

 

 

Es agradable ser feliz. Y saberlo mientras lo eres. Un poco de sueños un poco de amor.

 

El Tango De La Guardia Vieja de  Arturo Pérez-Reverte menciona   “Los finales prolongados hacen perder los modales” y cualquiera que sepa de querer poquito lo detesta. Querer poquito y sin apegos no es egoísmo, por el contrario, es amar mucho de la manera correcta,  aunque a veces, podamos cuestionarnos ¿cuál es la manera justa?

Amar con inteligencia emocional es excluir la cantidad, mucho o poco que nada dice de la calidad, la dosis necesaria para sentir y despertar la emoción del cuerpo y la mente sin necesidad de asfixiarse. Escuchar un corazón latir y descubrir la mirada que lo refleja, respetando lo suficiente para que a pesar del amor, el ego no intervenga  modificando el contexto libre, del abrazo que encuentra porque solamente la admiración y la devoción pueden bloquear la tentación de acechar y cazar el alboroto espontáneo y libre  que perdura donde hay dignidad y virtud. Todo es cuestión de armonía.

Cualquier edad es buena  para conocer el amor y el fracaso  y cuando no lo aceptamos comienzan los vicios, y, como bien lo dice Mecha personaje de El Tango De La Guardia Vieja:

 __ Cuando las cosas se tuercen acabamos aplicando ese mezquino rencor que somos capaces las mujeres cuando sufrimos y aunque sufría muy poco, eso no tenía él por qué saberlo. Cuando Ernesto intentó alejarse de la mediocridad y el fracaso de nuestra relación; y como la mayor parte de los hombres, lo más lejos que logró llegar fue a la vagina de otras mujeres. 

“Cada época tiene su momento y su gente”

Oliendo a noche perdida se puede llegar al recuerdo y volver amar la coincidencia, la vida es a veces un tango y cada quién lo marca según el gusto y la maña;  a la guardia vieja, de arrabal y barriada o con estilo y glamour. Así son las oportunidades estropeadas por la torpeza que nos recuerda qué la duda nos resta años y la certeza nos deposita en la vejez.

“Cómo un reloj dentro de un refrigerador”

 

Balaustre:

Antifaz de inteligencia para esa pequeña terquedad que nos despierta la piel y nos recuerda, siempre sentir para vivir. Y a veces la vida es así.

“Entre apache tardío y surrealista rancio”