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Columnas

La recuperación de Acapulco

@mariosotelo92. jue 13 ago 2015 18:13

 

 Acapulco sigue en la lona. Por más que nos muestren cifras de éxito, los que vivimos y trabajamos aquí, lo sabemos. Ya pasaron los días más fuertes de este periodo vacacional y a diferencia de otros años, Acapulco no se vio abarrotado. Lo sabe Juan el taxista, Toño el mesero y Martha la recepcionista, pero no Rogelio el aún gobernador, ni Luis Uruñuela, el que dicen que es presidente municipal de este puerto, quienes dicen que todo marcha bien.

Y es que han sido tantos golpes y tan constantes, que a Acapulco lo noquearon. Hasta antes de la fatídica madrugada del 27 de septiembre, Acapulco vivía un periodo breve de recuperación; las tiendas de autoservicio otra vez se veían con clientes, que llevaban en su carrito un poco más que la canasta básica. Pero se llevaron a los 43, y consigo, la lenta recuperación del puerto.

Pero este texto no pretende hacerle ver el mal estado en el que se encuentra Acapulco. La red está repleta de artículos sobre eso, vaya. Más bien, pretendo enviar un mensaje al nuevo ayuntamiento que está por entrar desde la perspectiva de un ciudadano común, sobre la recuperación de Acapulco.

Una buena medida para comenzar esta recuperación, sería poner de una vez por todas, los pies sobre la tierra. Hace no mucho, fue noticia que el secretario de Fomento Turístico del entonces gobernador Ángel Aguirre, Javier Aluni, gastó un dineral en una gira por Alemania para atraer turismo. ¿Cuántos turistas alemanes cree usted que hayan llegado por la gestión de Aluni después de esto? Exacto.

Debemos concentrarnos en el turismo que aún está dispuesto a visitarnos; estamos a menos de 400 Kms de la Zona del valle de México, con sus más de 20 millones de habitantes. Son los turistas defeños, quienes más nos visitan y sin embargo, siguen siendo descuidados. ¿Algún funcionario de gobierno se le ha acercado a alguno de ellos a preguntarle qué les gustaría ver en Acapulco? ¿Un parque de diversiones, un estadio, casinos, un autódromo? Adaptemos el mercado a ellos. Con las propuestas adecuadas, no faltarán los empresarios dispuestos a invertir en esta ciudad. Ya después, nos enfocamos en el turismo extranjero.

Incluso empezar con lo que ya tenemos sería una buena medida. Acapulco es Acapulco desde los 40?s y lamentablemente, muchos edificios, hoteles y espacios públicos, parecieran no recibir mantenimiento desde esa época. Se acabó la gallina de oro cuando Acapulco dejó de invertir en sí mismo; mientras destinos como Cancún, Puerto Vallarta y Huatulco se modernizaban, Acapulco acumulaba polvo.

Se tiene que alinear el aspecto de la ciudad, no se puede permitir que haya edificios abandonados, ventanales rotos y grafiteados, restaurantes destartalados y todo esto, sobre la Costera. Muy diferente sería caminar sobre una costera con abundantes palapas, flores de ornato y locales cuidados. ¿Qué tan complicado suena hacer esto? Lograrlo debe ser responsabilidad del municipio y ciudadanía.

Y es que si no se puede recibir invitados en casa cuando está sucia, menos en tu ciudad. Si queremos volver a ser un destino de primera, no podemos ofrecer servicios de cuarta. Si en algo coincidimos los acapulqueños, es que nuestro transporte público es un asco. Total anarquía. El proyecto del Acabus lleva más de dos años retrasado y no va a bastar con su llegada para solucionar el problema, si es que llega. Se tiene que hacer un estudio de cuanta flota vehicular de transporte público se necesita realmente, y eliminar el excedente.

Y hacer todo esto, es sólo el comienzo. Si de verdad la nueva administración quiere hacer cambios que perduren y prolongar la desastrosa hegemonía del PRD en la presidencia de Acapulco, debe diversificar los ingresos del puerto.Acapulco no sabe hacer otra cosa que no sea turismo. Es más, no puede, porque no hay industria. ¿Qué pasó cuando el turismo dejó de llegar? Crisis por todos lados. No tenemos maquiladoras, ensambladoras, ni grandes fábricas, ni industria que no sea el turismo, en general.

Se tiene que atraer inversión en distintos ramos. Tenemos con qué competir, gozamos de una localización estratégica, con espacios enormes donde construir e infraestructura que conecta sin problemas a uno de los puertos de altura más importantes del pacífico. Cuanto disminuirían los costos para la industria automotriz ensamblar sus vehículos aquí, para después enfilarlos en barco a su destino final.

Aquí la mano de obra abunda, Acapulco no pide limosnas, pide opciones para desarrollarse.

Lamentablemente, el que no haya opciones de desarrollo ha orillado a muchos jóvenes de frágiles valores, a unirse a las filas del crimen organizado. Somos la ciudad más peligrosa de México y también la que más hambre tiene. Pero eso ya lo saben las autoridades, sobre ello no hay que ahondar. Actuar ahora para cambiar la situación del puerto, no debe ser un acto de proselitismo, sino de pura humanidad. Hablando en idioma de político, ¿no se darán cuenta la popularidad, los puntos a su favor, que sería rescatar y darle prosperidad al que fue alguna vez el estandarte, la carta fuerte del turismo mexicano ante el mundo? Por favor que alguien les dé una idea, a ver si así se hace algo.

Por lo pronto, mi recomendación para los gobiernos entrantes, es que si quieren tener una idea de lo que se tiene que hacer, que se acerquen y escuchen a Juan el taxista, a Toño el mesero y a Martha la recepcionista. Porque los anteriores no lo hicieron, y al parecer sus equipos, siempre anduvieron hechos bola.

 

Mario Sotelo

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