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Porfirio Díaz, ¿el tercer mejor presidente en la historia de México?

Notimex
PERSONAJE
sáb 14 sep 2013 19:21
Porfirio Díaz, ¿el tercer mejor presidente en la historia de México? Foto: Especial

De acuerdo con una encuesta realizada por Juristas Juristas Universidad Nacional Autónoma de México, hasta el momento, Lázaro Cárdenas del Río encabeza la encuesta, seguido de Benito Juárez, presidente de 1857 a 1872.

México, 14 Sep. (Notimex).- El militar y político mexicano Porfirio Díaz Mori, quien nació el 15 de septiembre de 1830, se ubica como el tercer mejor presidente de México desde la restauración de la República a la fecha, de acuerdo con una encuesta realizada por Juristas Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

Para poder participar en el sondeo, cita el portal de Internet "nssoaxaca.com", se debe entrar a la página: http://listas.20minutos.es/lista/quien-ha-sido-el-mejor-presidente-de-mexico-desde-la-restauracion-de-la-republica-a-la-fecha-366811/.

 

Hasta el momento, el general y estadista mexicano Lázaro Cárdenas del Río, quien gobernó de 1934 a 1940, encabeza la encuesta, seguido del abogado y político mexicano Benito Juárez, presidente de 1857 a 1872.

 

En las posiciones subsecuentes se encuentran: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, cuyo período de gobierno fue de 2006 a 2012, y Francisco I. Madero González, presidente de 1911 a 1913, quienes se ubican en la cuarta y quinta posición, respectivamente.

 

Discípulo de Benito Juárez, el militar y estadista Porfirio Díaz Mori comenzó su formación como alumno externo del Seminario, en 1845.

 

Posteriormente, ingresó al Instituto de Ciencias y Artes para estudiar Leyes, carrera que dejó inconclusa, pero gracias a la cual fue discípulo de Juárez, quien impartía por ese entonces clases de Derecho Civil.

 

Al cierre del instituto por órdenes del presidente Antonio López de Santa Ana, se enlistó en la vida militar, bajo el ideal de que era deber de los mexicanos defender el territorio invadido, aseguran sus biógrafos.

 

Durante esta faceta de su vida luchó contra los conservadores en la Guerra de Reforma y al ascender a general en 1861, luchó contra la intervención francesa, al lado de Ignacio Zaragoza.

 

Dentro de su carrera militar fue jefe de la Brigada de la Sierra, de la División de operaciones del Estado de Oaxaca, y recibió menciones honoríficas por el asalto y toma de la manzana inmediata al Convento de la Concepción en Oaxaca.

 

Producto de sus múltiples victorias, en 1868 el presidente Juárez le envió un telegrama de felicitación.

 

Un año antes se casó con Delfina Ortega Díaz, su sobrina carnal, con quien procreó cinco hijos, de los cuales sólo sobrevivieron Deodato Lucas y Luz Aurora.

 

Luego del fallecimiento de su esposa tuvo una aventura con una soldadera, con quien procreó una hija de nombre Amada, y se casó por segunda ocasión con Carmen Romero Rubio, mujer proveniente de una familia distinguida y de abolengo, cita el portal de Internet "biografiasyvidas.com".

 

Fue designado como candidato de la presidencia por el Partido Progresista, pero fue derrotado por Juárez y a su muerte, en 1872, se sublevó contra el sucesor Sebastián Lerdo de Tejada.

 

Después de vencer a Lerdo de Tejada fue declarado Presidente Constitucional, en 1880, y posteriormente se hizo reelegir y modificó la Constitución para acreditar la reelección indefinida, lo que le permitió permanecer en el poder hasta 1910.

 

Además, mandó eliminar a todos sus adversarios políticos y controló la prensa nacional.

 

Pese a ello, durante su dictadura México consiguió un importante progreso económico. Entre otros logros, aumentaron las inversiones de capital extranjero, lo que favoreció la construcción y expansión de la red de ferrocarriles; incrementó el desarrollo de la minería de plata, e instaló la primera línea telefónica.

 

Igualmente, organizó las finanzas del gobierno; regularizó el cobro de impuestos y, poco a poco, fue pagando las deudas del país.

 

Los críticos opinan que uno de los errores de Díaz fue la mala distribución de la riqueza, pues dejó a gran parte de la población en extrema pobreza.

 

En consecuencia los indígenas perdieron tierras y la mayor parte de los habitantes del campo tuvieron que ocuparse como peones en las haciendas.

 

El descontento por la miseria que vivían los mexicanos fue aumentando y se abrió una gran brecha en la sociedad mexicana.

 

En los últimos tiempos del mandato de Díaz, se vivió un ambiente de gran tensión y represión, destacan los hechos violentos ocurridos en las huelgas de Cananea (1906), en Sonora, y en la de Río Blanco (1907), en Veracruz.

 

En 1908 Díaz declaró que México ya estaba preparado para tener elecciones libres, así que Francisco I. Madero, perteneciente al partido Antirreeleccionista, se postuló como candidato y obtuvo gran éxito, por lo que fue considerado como un peligro para el dictador y fue encarcelado en San Luis Potosí.

 

Estando preso, Madero se enteró de una nueva reelección de Díaz, por lo que escapó a Estados Unidos y publicó el Plan de San Luis, en el cual denunció la ilegalidad de las elecciones y desconoció a Porfirio Díaz como presidente; se declaró el mismo mandatario provisional, hasta que se realizaran nuevas elecciones.

 

Además, llamó al pueblo para que se levantara en armas el 20 de noviembre de 1910, a fin de sacar del poder al dictador; seis meses después el ejército de Díaz fue vencido por las fuerzas maderistas, y en 1911 se firmó la paz entre el gobierno y los sublevados.

 

Bajo este tenor, Porfirio Díaz salió de México y se exilió en Francia, país en el que murió el 2 de julio de 1915.