Ciudad de México - Los expresidentes Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría colaboraron como informantes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, revelan documentos desclasificados del gobierno estadounidense.

De acuerdo con Terra, los documentos fueron publicados en el libro Nuestro Hombre en México, sobre el operativo de la CIA Winston Scott, quien fuera jefe de operaciones de la CIA en México entre 1956 y 1969.

Scott no sólo habría tenido como colaboradores a López Mateos, Díaz Ordaz y Echeverría, sino que además los tres habrían estado en la nómina de la CIA, al grado en el que López Mateos colaboró con la fallida invasión a Bahía de Cochinos, proporcionando combustible para las embarcaciones que participarían en la invasión contra el gobierno de Fidel Castro.

Otras actividades de los presidentes mexicanos al servicio de la CIA fue espiar al expresidente Lázaro Cárdenas del Río, quien era de izquierda, ya que la CIA quería asegurarse de que no tuviera ligas con el comunismo internacional.

Fue en 1958 cuando Scott contactó a López Mateos, ya que había miedo de una nueva revolución en México y ocurriera lo mismo que pasó en Cuba.

En 1961, Scott se reunió con López Mateos para pactar una colaboración para invadir Bahía de Cochinos. El gobierno priista participaría con 50 mil galones de petróleo para los barcos de la CIA.

Como resultado de esta "colaboración" entre el priismo y la CIA, las llamadas telefónicas y otras comunicaciones del General Lázaro Cárdenas fueron intervenidas.

De hecho, Scott tenía nombres clave para los presidentes y funcionarios mexicanos que trabajaban para él como sus espías. A Díaz Ordaz lo llamó "Litempo2"; a Fernando Guiérrez Barrios, antiguo director de la extinta Dirección General de Seguridad, lo llamó "Litempo 4", y a Luis Echeverría, a quien la derecha mexicana califica como de "izquierda", lo llamó "Litempo 8".

El libro revela que la idea de la masacre de Tlatelolco a manos del ejército fue idea de Díaz Ordaz y que tuvo el total apoyo de la CIA.

Sin embargo, al no informar Scott a la Casa Blanca sobre la masacre, un año después es removido del cargo como operativo de la CIA en México.

El autor del libro, Jefferson Morely, obtuvo varios de los documentos de Scott  tras seis años de reclamos contra la CIA para que fueran hechos públicos. Ahora los documentos se encuentran publicados.