Violatoria de derechos humanos es la Ley de Seguridad Nacional

La propuesta de modificar la LSN es un claro atentado en contra de los derechos humanos de todos los mexicanos.

La propuesta de modificar la Ley de Seguridad Nacional en nuestro país es un claro atentado en contra de los derechos humanos de todos los mexicanos, tal como lo mencionó la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). De proceder la ley, existiría en México un estado de excepción que resulta en la suspensión de algunos derechos y garantías individuales, tal como lo establece el artículo 29 de la Constitución mexicana. Este artículo otorga a las fuerzas armadas de la nación facultades extraordinarias, con el fin de combatir al crimen organizado. El Ejército sería el encargado de llevar a cabo las investigaciones de los crímenes cometidos por las organizaciones delictivas dedicadas al tráfico de drogas, personas, armas y secuestros.

También, esta reforma de ley pasa por encima del artículo 21 de nuestra Constitución, donde se establece que la investigación de delitos corresponde a autoridades civiles y el Poder Judicial. Al hacerse válida la reforma se le otorgaría al Ejército y Marina mexicana la facultad de investigar y resolver los delitos cometidos por el crimen organizado.

La Ley de Seguridad Nacional fue propuesta por el Ejecutivo federal e impulsada por la mayoría de los legisladores pertenecientes a las bancadas del PRI y el PAN. Para el Ejecutivo federal, la aprobación de esta ley ofrecería mayor claridad en la persecución e investigación de delitos en todas las corporaciones, desde la policía hasta el mismo Ejército, es un esfuerzo para evitar la corrupción en la Policía Federal y Estatal, acercar a la población en contra del narcotráfico y crear una sociedad que coopere con sus “defensores”.

El problema surge cuando se ponen en jaque nuestros derechos y garantías individuales, derechos otorgados desde el momento de nuestro nacimiento. Por un lado el narcotráfico, que atenta contra nuestras vidas y nuestra dignidad de la maneras más degradante como secuestros de autobuses en Tamaulipas, fosas con más de 90 muertos en Durango, los miles de feminicidios en Ciudad Juárez, bloqueos en Monterrey, Guadalajara y un sinfín de atrocidades que día a día el ciudadano común tiene que soportar. Por el otro lado las fuerzas armadas; de proceder las reformas a Ley de Seguridad Nacional, atropellarán los derechos fundamentales como el libre tránsito, el derecho a la privacidad, a asociarse, de propiedad, entre otras más garantías que serán violadas.

El mexicano, por lo tanto, está atrapado entre dos fuegos que buscan destruirse entre sí. Tanta violencia y salvajadas por ambos lados hacen de México un Estado sin derecho, una nación dividida cuya identidad pareciera haber pasado de la gloriosa águila azteca al frío y cruel fusil que tanto capos como militares, portan con tal orgullo como antes se portaba el escudo nacional.

La solución no está en dar más poder a los que están armados con fusiles y tanques, el gobierno debe encontrar maneras de alejar a la ciudadanía –especialmente a los jóvenes– del crimen abriendo oportunidades y vertientes a la violencia.

La violencia generada por el narco es en primera instancia generada por el gobierno que no les dio las oportunidades de recibir una educación, de crecer lejos del crimen, de tener un techo y una vida digna. El narcotraficante se convirtió en delincuente por necesidad. Por medios legales no podría hacerse de lo que ahora tiene y ha conseguido por medio de la ilegalidad, él recurrió a esto porque nunca se le dio la oportunidad de desarrollarse dentro del marco legal establecido.

Es por eso que la sociedad mexicana tenemos pocos lados a donde voltear.

¿A dónde volteas entonces mexicano? Al cielo azul que te vio nacer, pero que hoy es rojo. A tu bella orografía: los grandes volcanes, los picos nevados, pero que hoy son refugio de narcotraficantes. A tu hermosa ciudad que te recibió cuando abriste los ojos, pero que hoy te abraza con granadas y explosiones. A la clase política, esa clase olvidadiza, la que no recuerda que fue gracias a ti que están donde ahora se pavonean. No mexicano, no voltees ahí, voltea hacia los millones como tú que están hartos, somos sólo nosotros los que podemos hacer que esto se acabe, debemos detener esta guerra que nunca quisimos que empezara, que se escuche el eco en el cielo rojo que queremos ver de nuevo claro y hermoso. Sólo en ti mexicano está el cambio.

Luis Rojas

 

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