De temporada de calor y sabor peculiar son las pitayas

De origen mexicano, de temporada de calor y sabor peculiar son las pitayas, las hay en color rojo, blanco y naranja, se les encuentra por calles, plazas y mercados en Guadalajara

En Guadalajara es muy común en esta temporada de calor, encontrar por sus calles del centro, plazas y en los mercados a las pitayas. Es una tradición que se puede encontrar en el conocido barrio de las Nueve Esquinas, en el centro tapatío.

Las pitayas son cactáceas de sabor peculiar y se las puede hallar rojas, blancas y naranja. Las pitayas vienen, principalmente, de Techaluta, Jalisco, a la que algunos botánicos le llaman la catedral jalisciense del campo pitayero. Pero, también llegan a la ciudad de otros municipios como Teocuitatlán, Acatlán de Juárez, Zacoalco de Torres, Sayula y Amacueca, entre otros. Las variaciones del clima y las condiciones del mercado de cada año tienen su influencia en la comercialización de las pitayas, según cuentan sus vendedores, en su mayoría mujeres, en el caso de las Nueve Esquinas.

En Techaluta y los otros municipios,es sabido que la gente grande que ya no puede estar al pendiente de una huerta renta la tierra para que la trabajen otras personas en la producción pitayera. También comunicaron que por lo general los hombres, apoyados con “lámparas venaderas”, se encargan del trabajo duro, como es tumbar (a base de carrizos con gancho) las frutas de los cactus durante las horas frescas de la madrugada, para que las pitayas no sufran el embate del Sol. Después, la fruta se somete a la limpieza de las espinas y se envasan en canastos de otate cubiertos con manojos de alfalfa, para luego trasladarse a los puntos de venta en plazas, mercados, camellones o calles transitadas de las ciudades.

Pasado el tiempo de pitayas, la gente de Techaluta trabaja como puede, ya sea en sus parcelas o bien buscando otros empleos diferentes a los del campo. Por cierto, durante la temporada se hacen varios festejos en barrios conurbados para promover su consumo con el apoyo del Ayuntamiento de Techaluta y algunos alcaldes de la zona conurbada.

El botánico de la Universidad de Guadalajara, Eulogio Pimienta Barrios, ha sido un investigador muy tesonero de las cactáceas y señala que México posee en su territorio 21 especies de las pitayas del Continente Americano. Cita que 80% de las especies de esta planta son endémicas de nuestro país, lo que implica que son exclusivas de su patrimonio vegetal, en sus lugares que incluyen toda la costa del Pacífico y parte de la tierra ya metida en el continente. Este académico resalta que las pitayas jaliscienses son del género “Stenocereus”. También destaca que estas plantas, por su gran resistencia a la sequía, son una valiosa alternativa ante el avance de la desertificación, sobre todo cuando se cultivan en plantaciones con enfoque comercial, mezcladas en ocasiones con nopal. En el caso de las huertas bien trabajadas, Pimienta Barrios puntualiza que se obtienen hasta dos mil frutos por hectárea, lo que supone que estas plantas son una alternativa muy superior en su rentabilidad en comparación con el maíz cultivado en tierras áridas, sobre todo si los productores pueden compensar los costos de mano de obra del corte y la limpia de las espinas.

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